LIGA DE CAMPEONES

Sueño de invierno sevillista en Mánchester

Ben Yedder bate a David De Gea en la acción que supuso el primer tanto del Sevilla en Old Trafford. :: David Klein / reuters/
Ben Yedder bate a David De Gea en la acción que supuso el primer tanto del Sevilla en Old Trafford. :: David Klein / reuters

El conjunto andaluz se clasificó para cuartos de final gracias a dos tantos de Ben Yedder y ajustició el juego defensivo de Mourinho

LUIS F. GAGO

Aterrizó el Sevilla en Old Trafford con el corazón en un puño soñando con unos cuartos de final de la vieja Copa de Europa y actual Liga de Campeones. Era la gran esperanza a la que se aferraba un equipo que en la Liga recorre sin alma campos nacionales y que ve transformada su cara esta campaña cuando suena el himno de la Champions. Era la oportunidad de oro para arrancar una sonrisa dentro de una temporada plagada de altibajos y de ello era consciente Vincenzo Montella, técnico sevillista que puso sobre el tapete inglés a los mejores hombres de los que disponía. Con la problemática ya sabida del lateral derecho, toda vez que Navas y Corchia eran bajas, se las tuvo que ingeniar el italiano para evitar que fuese un coladero esa banda del campo. La zaga del Sevilla había pecado de debilidad en los últimos encuentros y el transalpino prefirió tener un equipo más compacto que abierto a verlas venir.

1 M. UNITED

2 SEVILLA

Manchester United
De Gea, Valencia (Mata, min. 77), Smalling, Bailly, Young, Lingard (Martial, min. 77), Fellaini (Pogba, min. 61), Matic, Rashford, Alexis y Lukaku.
Sevilla
Sergio Rico, Mercado, Kjaer, Lenglet, Escudero, Sarabia, N'Zonzi, Banega, Correa (Geis, min 88), Mudo Vázquez (Pizarro, min. 87) y Muriel (Ben Yedder, min. 73).
Goles
0-1: min. 75, Ben Yedder. 0-2: min. 78, Ben Yedder. 1-2: min. 84, Lukaku.
Árbitro
Danny Makkelie (Holandés). Amonestó con tarjeta amarilla a Banega, Correa, Sarabia y Rashford.
Incidencias
Partido de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones disputado en Old Trafford. El Sevilla logró el pase a cuartos con un marcador global de 1-2.

A lo largo del primer tiempo, José Mourinho, técnico del Manchester United, estuvo más preocupado por decirles a sus hombres del centro del campo, Matic y Fellaini, que no arriesgaran buscando la portería de Sergio Rico y permanecieran atrás para evitar contragolpes peligrosos que otra cosa. Una realidad que no fue tal por la poca amenaza sevillista. Solo el colombiano Muriel, que sigue sin ser un delantero centro de verdad y eficaz pese al alto costo de su fichaje el pasado verano, puso en algunos aprietos a David De Gea, aunque el portero español en esta ocasión no tuvo ni la necesidad de ser un héroe como en la ida. Vio como un espectador más cómo los suyos eran incapaces de inquietar todo lo que hubiesen deseado a su compañero Sergio Rico.

'Mudo' Vázquez era el único dentro del once hispalense con creatividad para combinar y temporizar el ritmo del choque. El resto de los futbolistas del cuadro andaluz estaban preocupados sobre todo por mantener el empate a cero hasta el descanso para que la esperanza con lo que todo empezó siguiera existiendo un poco más.

José Mourinho Técnico del Manchester United «Cuando se cae sólo pierde el entrenador; así es en Inglaterra, España, China y Malasia» Ben Yedder Delantero del Sevilla «El mérito no es mío sino de todo un equipo que ha hecho historia porque ha estado junto y unido»

Un cambio determinante

A vuelta de vestuarios ambos equipos estiraron un poco más en sus tácticas un tanto planas y sin ambición para intentar no llevar la eliminatoria a la prórroga. El físico hispalense, uno de los grandes hándicaps del equipo desde que comenzó la temporada, era el temor que rondaba sobre terreno inglés. Ante esta premisa comenzaron los cambios.

Primero y más importante el de Ben Yedder que sustituyó a uno de los hombres favoritos de Montella, Muriel. Empero, el delantero francés demostró por qué es un error tenerle relegado al banquillo y al ostracismo. En dos minutos finiquitó la eliminatoria para su equipo y provocó el jolgorio en la grada donde estaban los sevillistas. Dos hachazos, dos tiros imposibles para De Gea seguidos pusieron el 0-2 en la eliminatoria. La esperanza, el sueño y el anhelo sevillista frente a la racanería, cobardía e impaciencia de un equipo británico capitaneado por Mourinho. Dos goles fuera de casa que daban significado a ese 'Teatro de los sueños' que es Old Trafford. Un sueño de invierno para una ciudad que escuchó a miles de kilómetros cómo unos cientos de aficionados lo coreaban en territorio extranjero.

Era un arrebato, no solo por el fútbol desplegado en la segunda mitad por los de Nervión, sino porque el himno, ya conocido en casi todos los puntos del continente europeo, volvía a tronar con fuerza enmudeciendo toda Mánchester. La algarabía sevillana, entre palmas y ecos rocieros, campanillas que avisaban de que llegaba otra fiesta importante en Sevilla, quedó ensombrecida solo un instante con el tanto de Lukaku al filo del final. El 1-2 dejó la garganta a medio arrancar a todo el banquillo hispalense e incluso en el palco. Era tiempo de apretar los dientes y sufrir.

Jugando más con la cabeza y menos con el corazón, al final el Sevilla conquistó por segunda vez en su historia los cuartos de final. Lo hizo a la grande, como uno de los ocho mejores de Europa en casa de todo un histórico como el United. ¿Quién tenía miedo a los 'diablos rojos'? A orillas del Guadalquivir solo se confía en la fe sevillista. Que pase el siguiente.

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