El Sevilla lo deja todo para Eslovenia

Berizzo realizó un mal planteamiento que casi le cuesta una nueva goleada en la Champions, aunque los hispalenses lograron empatar en el añadido

LUIS F. GAGO SEVILLA.

Gran ambiente en el Sánchez-Pizjuán en la previa de un duelo que apetecía al aficionado. El anfitrión preparó una fiesta para vivir un apasionante choque no solo sobre el césped, también en la grada.

Tardó tan solo dos minutos el Liverpool en adelantarse en el Pizjuán. En un despiste de la defensa, de los que cuestan muy caro en Europa, Firmino adelantó a sus compañeros rematando solo en el segundo palo un saque de esquina botado desde la parte izquierda. No ayudó a la moral rojiblanca que en media hora el Liverpool se pusiera con un 0-3 aplastante, gracias a contras vertiginosas que dejaron en evidencia la pésima planificación de la dirección deportiva al no contar con centrales de garantías ni rápidos. Además, de un mal trabajo táctico desde el banquillo, una vez más.

Casta y coraje

A la vuelta, el cuadro hispalense trató de recomponerse. En 15 minutos los sevillistas lograron ponerse a tan solo un gol de los británicos. Ben Yedder por partida doble obró lo que parecía imposible al finalizar la primera mitad. El primero, tras imponerse a Alberto Moreno. El segundo, tras un penalti del propio exsevillista al delantero del conjunto del Nervión que tuvo que repetir la pena máxima, aunque anotó sin dificultad. El 2-3 dio alas a un Sevilla renovado, distinto. Sacó esa intensidad perdida en el inicio e hizo gala de su lema del viejo himno, «casta y coraje», hasta el final.

Los andaluces generaron múltiples ocasiones de gol y Pizarro, en el minuto 93, marcó el tanto del empate tras un córner sacado por Escudero que casi derrumba el Pizjuán.

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