El Real Madrid quiere salir a ganar

Zinedine Zidane, durante la conferencia de prensa que ofreció ayer en la Ciudad Deportiva de Valdebebas. :: CHEMA MOYA / EFE/
Zinedine Zidane, durante la conferencia de prensa que ofreció ayer en la Ciudad Deportiva de Valdebebas. :: CHEMA MOYA / EFE

Con la experiencia ante la Juventus y el propio Bayern el pasado curso, el campeón se exige ambición para cerrar el camino a Kiev

AMADOR GÓMEZ

MADRId. «Sale el Madrid a luchar... Sale el Madrid a ganar...», reza el himno del centenario del Real Madrid. Y así, tal y como proclama la composición creada para conmemorar en 2002 los 100 años de existencia del club más laureado del mundo, cuando el equipo blanco 'sólo' presumía de ocho Copas de Europa, quiere afrontar hoy el defensor del título, como si no hubiese vencido por 1-2 en Múnich, la vuelta de las semifinales de la Champions contra el Bayern. Con la experiencia del sufrimiento padecido en el Bernabéu tras el 0-3 de la ida de cuartos ante el Juventus, cuando el conservadurismo ante su afición puso en peligro el pase a su octava semifinal consecutiva y estuvo cerca el Madrid de fracasar en su reto de enlazar una tercera final, Zinedine Zidane y sus jugadores se han conjurado para recibir al Bayern con credenciales de campeón y mostrar desde el primer minuto autoridad y ambición.

El camino a Kiev está ya a un solo paso y, conscientes los madridistas de que seguramente les espera otra eliminatoria durísima, como la que también tuvieron que superar en cuartos de la pasada temporada ante el Bayern (otro 1-2 en la ida en el Allianz Arena y 4-2, en la prórroga, en el Bernabéu), les avala el talento y el oficio ante la que hasta hace seis años era su indiscutible bestia negra y se ha convertido en blanca, para disfrute del Real Madrid. Aunque el Bayern destila también orgullo y calidad y cree en la remontada, es el Real Madrid el que pretende dar esta vez el primer golpe, que sería seguramente definitivo, con la intención de mandar desde el principio, y no sólo en el juego, que no está siendo brillante, sino, sobre todo, en el marcador.

«Tenemos que entrar a ganar el partido, sin especular, recular ni hacer cosas extrañas. Tenemos que salir a marcar rápidamente y es lo que vamos a intentar hacer», insistió ayer Zidane, convencido de que el Bayern se presentará en el Bernabéu «sin complejos, a jugar un gran partido». Conoce ya el Madrid suficientemente al Bayern como para esperar, pese a la indudable ventaja de Múnich, un choque de máxima exigencia, un examen de nivel, como no podía ser menos en el último cruce, rumbo a la gloria o al fiasco, ya que sin la 'decimotercera', sin una tercera Copa de Europa consecutiva, los blancos cerrarían el curso sin títulos. A expensas de esa tercera final seguida, algo que por última vez logró la Juventus en 1998, el de hoy será «el partido del año», como lo ha calificado Zidane, el choque en el que el Real Madrid «debe tener mucha motivación y dar el máximo», como reclama el técnico francés.

El desafío del único equipo que en formato Champions ha encadenado dos títulos consecutivos y aspira al 'triplete' europeo para igualar la marca que logró precisamente por última vez el Bayern hace 42 años, en 1976, vuelve a ser de altura, porque tratándose del rival y, paradójicamente, del escenario, donde el Madrid se encoge ante su afición, el resultado de la ida, incluso con dos goles a domicilio, no puede ser una garantía. Tras el PSG y la Juventus, el Bayern es la tercera piedra, aunque en esta ocasión el equipo de Jupp Heynckes no podrá contar con Robben ni con el central Boateng, bajas muy destacadas que se suman a la de Arturo Vidal, que ya no estuvo en el Allianz Arena.

El Real Madrid tiene otra preocupación importante con la ausencia del lesionado Carvajal, que obligará a Zidane a alinear como lateral derecho a Lucas Vázquez o recurrir a Nacho tras un mes de baja por una rotura muscular y con sólo dos entrenamientos del central madrileño. Con la amenaza de Ribéry en la banda izquierda, el compromiso para el elegido es de cuidado, y requerirá ayudas defensivas y solidaridad del resto de líneas, la ofensiva -con Isco fuera de la convocatoria-, liderada de nuevo por el insaciable Cristiano Ronaldo, que en esta Champions sólo se quedó sin marcar en Múnich, donde Lewandowski falló demasiadas ocasiones y el Bayern no estuvo nada afortunado, sobre todo, en el tramo final de la primera parte. Pero por algo es el Madrid el rey de Europa.

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