Con pegada y portero a Kiev

Keylor Navas, uno de los héroes blancos ayer en el Bernabéu, impide el remate de Lewandowski. :: reuters/
Keylor Navas, uno de los héroes blancos ayer en el Bernabéu, impide el remate de Lewandowski. :: reuters

El Madrid padece otra agonía en un partido grandioso, jugado a la ruleta rusa, que eleva a Benzema y Keylor Navas

AMADOR GÓMEZ

Madrid. Se esperaba que fuese sufrido el pase a la tercera final consecutiva de la Champions, la cuarta en cinco años del Real Madrid, que tras sobrevivir en el alambre ya atisba la 'decimotercera'. Sin embargo, la clasificación a Kiev superó todas las expectativas, en un duelo grandioso y memorable, jugado a la ruleta rusa, agónico de principio a fin, en el que el rey de Europa volvió a exhibir pegada para derribar a un enorme Bayern y esta vez superó el reto también gracias a la decisiva actuación de Keylor Navas, contra quien se estrellaron los alemanes cuando acariciaron el billete a la final. En un choque que eleva la figura del portero costarricense, como también la de Benzema. A falta de Cristiano Ronaldo el francés tomó el relevo, Keylor Navas echó el cerrojo y el madridismo disfrutó con el pitido final casi tanto como con la conquista de la Copa de Europa, después de tantísimo padecer. Una vez más.

2 REAL MADRID

2 BAYERN

Real Madrid
Keylor Navas, Lucas Vázquez, Varane, Sergio Ramos, Marcelo, Modric, Kovacic (Casemiro, min. 72), Kroos, Asensio (Nacho, min. 87), Cristiano Ronaldo y Benzema (Bale, min. 72).
Bayern de Múnich
Ulreich, Kimmich, Süle, Hummels, Alaba, Tolisso (Wagner, min. 75), Thiago, Müller, James (Javi Martínez, min. 83), Ribéry y Lewandowski.
Árbitro
Cüneyt Çakir (Turquía). Tarjetas amarillas a Modric, Lucas Vázquez, Varane y Casemiro.
Goles
0-1, min. 3: Kimmich. 1-1, min. 11: Benzema. 2-1, min. 46: Benzema. 2-2, min. 63: James.

Zidane había reclamado en la víspera salir a ganar y «no especular, recular ni hacer cosas extrañas». Pues fue todo lo contrario en el inicio, porque el que fue valiente y ambicioso desde el inicio fue el Bayern, el que se echó atrás fue el Madrid y lo más inverosímil lo llevó a cabo el técnico, al dejar fuera del once a Casemiro y alinear a Modric en la derecha del medio campo para ayudar en teoría a Lucas Vázquez, confirmado como lateral diestro. Así, en el primer error defensivo de la defensa blanca, Kimmich, el mismo que abrió el marcador en Múnich, también lo hizo en el Bernabéu, en esos momentos casi con tanto miedo como su equipo, que se crece cuando precisa de remontadas épicas pero no está acostumbrado a jugar las vueltas en su estadio después de obtener ventaja en la ida, y eso que ya debería tener varias lecciones aprendidas.

Aparecieron pronto los fantasmas de la Juventus en cuartos, porque en un duelo inmenso, vibrante, el Bayern había decidido mandar y golpear. Afortunadamente para el Real Madrid, en una jugada elaborada, emergió por fin Benzema, que rompió así su sequía goleadora, en los dos tantos en el sitio y el momento más oportunos y es de nuevo héroe del Bernabéu, rendido en pie ante el francés.

Una mano de Marcelo en la última jugada de la primera mitad y una pifia de Ulreich al empezar la segunda desequilibraron el choque

Sin tranquilidad

Entre Marcelo y Benzema alejaron en principio los temblores, pero ni con el empate fue el Real Madrid capaz de estar tranquilo en el duelo que se disputó a tumba abierta, con el Bayern, que no defiende nada bien, asumiendo muchísimos riesgos, aunque no le quedaba otra, pero también aprovechándose en cada ataque de un agujero entre los centrales blancos, con Sergio Ramos colosal, y encontrando área con muchísima facilidad.

El equipo de Zidane también estaba jugando con fuego y demostrando una vez más que sufre excesivamente sin el balón. Sin elaboración en el centro del campo, sus intentonas pasaban sólo por zarpazos intermitentes, pero no era la noche de Cristiano Ronaldo, y la precipitación era seña de identidad en cada ofensiva.

Atrás, el Madrid tampoco era capaz de templar y poner orden, y ante un Bayern que es envidiable y no se asusta nunca en el Bernabéu, continuó el sufrimiento de los blancos. A la media hora, cuando el campeón estaba más inestable, aunque menos que tras el descanso, ya debió intervenir Keylor Navas, en lo que fue la primera internada de Ribéry, siempre amenazante por la izquierda, y casi sin tiempo el guardameta respondió a otro ataque germano que culminó James a las nubes a puerta vacía. Ahí se salvó el Madrid, como en el descuento de la primera parte, cuando el árbitro ignoró una mano en el área de Marcelo.

El mayor mazazo para el Bayern llegó sin embargo antes de cumplirse el minuto del segundo tiempo, con el gravísimo error cometido por Ulreich, tras un pase atrás de Tolisso, dejando el portero pasar el balón para que Benzema, crecido en ataque y defensa, entregado y atento a todo, marcase el segundo. Con el mismo resultado de Múnich a favor y un 4-2 global en ese momento, nunca se podía garantizar el ansiado billete a la final, porque el Bayern iba ser aún más peligroso herido.

Cada ofensiva alemana era temible y le tocó a Keylor Navas hacer entonces uno de los más formidables paradones de la temporada tras un zapatazo de Alaba antes de cumplirse la hora de juego. Era el primer gran aviso para un Madrid que después desperdiciaría también sus ocasiones, para permitir que el Bayern, siempre al ataque y a tumba abierta, resucitase después con el tanto de James, otro que estuvo excelente en un duelo épico, de altísimo nivel, precioso e inolvidable para el espectador aunque de infarto para todos.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos