Jornada 3

Modric templa y gobierna ante su ex

Modric, presionado por Eriksen. /Reuters
Modric, presionado por Eriksen. / Reuters

La brújula del Real Madrid tira de galones seis años después de aquella humillante goleada que encajó con los ‘Spurs’ en el Santiago Bernabéu.

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Cinco años después de su aterrizaje en la capital de España, Luka Modric saltó al césped del Santiago Bernabéu para medirse al Tottenham, el equipo en el que pasó cuatro temporadas (2008-2012) que le sirvieron para confirmarse como uno de los diamantes del fútbol europeo y que abandonó tras un duro tira y afloja entre Florentino Pérez y Daniel Levy en el que el presidente de ACS acabó llevándose el gato al agua, aunque para ello hubo de dejar alrededor de 40 millones de euros en las arcas de los ‘Spurs’. Atrás quedaban 160 partidos defendiendo la camiseta del Tottenham, en los que anotó 17 goles. Once tantos ha firmado en los 224 choques que acumula vistiendo la elástica blanca.

Encuentros que le han servido para convertirse en uno de los mejores mediocentros del mundo, capaz de manejar el timón de la nave merengue con una solvencia reservada sólo a los más grandes, y en uno de los mandamases del vestuario del doce veces campeón continental sin necesidad de dar una voz más alta que la otra. Porque lo suyo es el liderazgo tranquilo, la voz de la autoridad que emana de su extraordinaria contribución en la articulación de una de las eras más rutilantes de la brillante historia del conjunto de Concha Espina.

Todo sobre el 1-1 del Bernabéu

Que el croata es uno de los más queridos por la parroquia blanca volvió a evidenciarse este martes. Le bastaron poco más de cinco minutos para ganarse los primeros aplausos del público al birlarle un balón a Eriksen cuando el danés, en el que algunos ven similitudes con el balcánico, arrancaba por el costado izquierdo en el inicio de una de esas veloces transiciones que han situado, junto a su formidable golpeo de media distancia, su nombre en el radar de los grandes. Mismos protagonistas e idéntico resultado que cinco minutos después, cuando el ‘10’ acudió con premura al círculo central cuando el ‘23’ amenazaba con lanzar una contra mortal.

Con Casemiro guardándole las espaldas, operando como volante derecho y mientras Kroos caía hacia la izquierda, Modric sacaba a relucir su celebérrimo golpeo con el exterior para cambiar de sentido el juego, se asociaba con Achraf junto a la cal, daba continuas indicaciones para ordenar a sus compañeros y empujaba el ataque, casi siempre en connivencia con Isco. Sobre todo trataba de ofrecer, como siempre, la solución más adecuada a cada enigma que planteaba el conjunto británico.

Siempre la mejor opción

Intervino en la jugada que propició el penalti sobre Kroos que permitiría a Cristiano Ronaldo neutralizar poco antes del descanso el autogol de Varane. Una diana que llegó cuando más precisado andaba el Real Madrid, acuciado su mediocampo por la intensa presión y el orden de los ‘Spurs’, que provocaba un especial sufrimiento a Casemiro, desbordado en ciertas fases del primer tiempo como pocas veces se recuerda al ‘stopper’. Modric, que al igual que Isco, había disfrutado en el primer tramo, se vio forzado a aplicarse en tareas defensivas para taponar grietas, pero no por ello perdió de vista el área de Lloris, asociándose con Benzema para que el francés filtrase el balón a Kroos que acabaría provocando el penalti.

«Modric siempre escoge la mejor opción», decía Juande Ramos, ex de la ‘casa blanca’ y el primer técnico que tuvo el pequeño croata al desembarcar en la Premier, cuando la escuadra de Chamartín había echado el anzuelo y aguardaba a vencer la resistencia de Daniel Levy. Contó en su día el preparador español que se lo había recomendado Elvis Scoria, futbolista balcánico que militó en el Lleida. Por aquel entonces ya le había puesto el ojo encima el Barça. «Tiene capacidad para organizar», aseguraba Juande, pese a que por aquel entonces Modric se desenvolvía como enlace entre los medios y los delanteros. Ya no hace falta que se lo digan a los que, desde su llegada a Concha Espina, le han sufrido, incluyendo, desde este miércoles, a su exequipo.

Seis años después de sufrir aquella humillante derrota en el Santiago Bernabéu vistiendo la camiseta de los ‘Spurs’ -4-0, con doblete de Adebayor y tantos de Di María y Cristiano Ronaldo-, Modric tiró de galones, aportando gobierno y temple a un equipo en el que recaló buscando títulos, creció hasta convertirse en pieza clave de las tres últimas ‘orejonas’ que adornan las vitrinas del coliseo blanco y del que sigue siendo su principal brújula en pos de la ‘decimotercera’.

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