Cristiano, antídoto al sueño turinés

Crsitiano Ronaldo, en el entrenamiento de ayer. :: efe/
Crsitiano Ronaldo, en el entrenamiento de ayer. :: efe

La cautela impera en Chamartín pese a la cómoda renta obtenida en la ida

ÓSCAR BELLOT MADRID.

Sólo una hecatombe mayúscula privará al Real Madrid de certificar este miércoles el pase a semifinales de la Liga de Campeones por octava temporada consecutiva. La cómoda renta de tres goles obtenida en la ida, el notable rendimiento de los blancos en lo que va de 2018, su tremenda experiencia en envites de máxima exigencia y los fríos pero abrumadores datos históricos juegan en contra de la Juventus, que pese a todo visita el feudo blanco convencida de que la machada aún es posible.

En fútbol todo puede suceder, máxime cuando en liza figuran dos colosos adornados por un formidable palmarés. Bien lo sabe Zidane, que trató de vacunar en la previa a su equipo de los riesgos que siempre acompañan a un exceso de confianza ya que, como recordó, «los grandes clubes no se rinden nunca» y en «una jugada te la lían». Claro que para evitarlo cuenta con un antídoto de lujo, un Cristiano Ronaldo que llega pletórico al choque tras contabilizar 20 goles en sus últimos diez partidos, incluyendo el más bello de los 446 que ha firmado en sus 431 encuentros con la elástica merengue, facturado de chilena en el Juventus Stadium.

ALINEACIONES

Veintisiete años llevan los blancos sin perder como locales un duelo de cuartos de la máxima competición continental. El Spartak de Moscú, allá por 1991, fue el último conjunto capaz de asaltar el Bernabéu en la antesala de unas semifinales. Un 1-3 que sirvió a los rusos para apear a un cuadro que por entonces tutelaba desde el banquillo Alfredo Di Stéfano. Desde aquella lejana derrota, 15 partidos consecutivos invicto del doce veces campeón de Europa en el coliseo de La Castellana en esta ronda que ha logrado sobrepasar sin falta desde la campaña 2010-2011, los últimos once resueltos con victoria del anfitrión. 46 goles a favor y sólo ocho en contra en esa quincena de encuentros que conforman la notable racha iniciada precisamente ante la Juventus en el curso 1995-1996. Contra todo ello peleará la Juventus que, como manifestó Chiellini, precisará de «algo de locura» para culminar la gesta. Para resguardarse de una sorpresa histórica, Zidane cuenta con todos sus efectivos a excepción del sancionado Sergio Ramos y el lesionado Nacho. Ausencias sensibles en el eje de la zaga que obligarán a Varane a vestir los galones de mariscal de la retaguardia, donde todo indica que tendrá como compañero a Vallejo, una vez que el maño ha superado los problemas musculares.

Enfrente, la Juventus llega sin Paulo Dybala, expulsado en la ida, y la menos notable ausencia de Rodrigo Betancur por acumulación de amonestaciones, pero recupera a Pjanic. Atrás, el incombustible Gianluigi Buffon tratará de sellar el marco turinés para que el Santiago Bernabéu no sea testigo de su adiós a una competición que, salvo sorpresa, se quedará sin ganar.

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