Una Copa maldita Apoyo sólo de los pesos pesados

La Champions, único salvavidas

Zinedine Zidan cierra los ojos, en el partido del miércoles. :: efe/
Zinedine Zidan cierra los ojos, en el partido del miércoles. :: efe

El galo se plantea incluso renunciar si cae ante el PSG, tiene muy presente el despido de Ancelotti y se aferrará a la BBC

IGNACIO TYLKO

madrid. «Me voy, lo dejo todo, se acaba mi carrera profesional al más alto nivel. Mi decisión ha sido reflexionada con madurez. Es definitiva porque ya no puedo arrancar un año más. Me retiro tras el Mundial aunque resulte extraño decirlo dos semanas antes de que acabe la Liga y 53 días antes de que comience la Copa del Mundo». En abril de 2006, Zinedine Zidane se confesó públicamente en Canal + Francia y quedó como un señor al renunciar por escrito a su finiquito con el Real Madrid, a la totalidad de los seis millones de euros netos que debería haber percibido en el curso que le restaba de contrato. Además, incluyó una cláusula que evitaba cualquier posibilidad de rectificación que pudiera perjudicar al club en el futuro, ya que clubes como Juventus y Marsella le habían tanteado. Luego llegaría el triste episodio del cabezazo a Marco Materazzi en la final mundialista de Berlín, despedida oficial del 'Zizou' jugador.

Tras sufrir su mayor decepción como entrenador al caer en cuartos de Copa del Rey ante el Leganés, Zidane trasladó la imagen de un técnico desolado y sin respuesta, incapaz de enderezar el rumbo de una plantilla que se la ha ido de las manos y dispuesto incluso a renunciar al cargo. «Ha sido un fracaso personal clarísimamente, pero no queda más remedio que levantar la cabeza y seguir trabajando porque esa es la única solución», subrayó nada más confirmarse la debacle. Aunque ha conquistado ocho de los 12 últimos títulos, contando esta Copa ya perdida y una Liga teñida de azulgrana, asume con naturalidad que no puede seguir si el Madrid cae en octavos de la Champions ante el PSG. ¿Se juega el puesto entonces?, le preguntaron. «Claro, eso está clarísimo», respondió, sin ambages.

Es más, su entorno revela que ya antes de disputarse el choque de vuelta ante los pepineros comentaba ante su círculo más íntimo que la Liga de Campeones marcará su futuro y que ni ganar la Copa le podía salvar si no conquistaba por tercera vez consecutiva el trofeo europeo. Y recordaba con cierto pesar lo que le ocurrió a Carlo Ancelotti, que había sido su jefe. El italiano fue destituido a pesar de ganar Champions, Supercopa de Europa y Mundialito, como Zidane, y caer en semifinales de la Copa de Europa contra la Juventus siendo el vigente campeón. Gran cocinero antes que fraile y perfecto conocedor del Real Madrid, Zizou sabe que el fútbol no tiene memoria y mucho menos en este club. Incluso con una leyenda como él. Y lo asume con la misma naturalidad con la que llegó para reemplazar a Rafa Benítez. El madrileño había acumulado una serie de malos resultados en la Liga y estaba fuera de la Copa por la alineación indebida del ruso Denis Cheryshev en Cádiz.

Es consciente de que con la Liga perdida, ni siquiera la Copa, unido a su bagaje previo, le hubiese servido «Le hemos respaldado cuando hemos ganado todo y ahora daremos la cara por él», explica Ramos

Zidane ya abrió el escenario de su posible salida hace dos semanas, tras el 2-2 ante el Numancia en el Bernabéu. «Mi renovación está firmada, hasta el 2020, pero eso no significa nada. Voy partido a partido y año tras año. No me puedo ver de entrenador en el Madrid dentro de dos años porque aquí no es así», advirtió ya entonces un técnico que vive su peor momento desde que se hizo cargo del club en enero de 2016.

Exculpa a sus jugadores

Dispuesto a morir, Zidane lo haría exculpando a su gente. Si algo dejó clara la eliminación ante el Lega, primera en la historia copera del Real Madrid tras ganar fuera en la ida, es que el galo defenderá a quienes le han dado la gloria. Aunque pueda sentirse traicionado por algunos de la unidad B, que mostraron una indolencia impropia de chavales deseosos de batirse el cobre para ganarse el puesto, se siente preso de esta plantilla. «Estoy enfadado conmigo, no con mis jugadores. No pasa nada con los jóvenes. Lo intentan pero es el contexto», apuntó tras un fracaso comparable con otros de este club en este siglo frente al Toledo, el 'Centenariazo' ante el Deportivo, un Valladolid de Segunda, el Real Unión de Irún o el Alcorcón.

Con el PSG como horizonte, titularidad asegurada para la BBC y un once tipo, con Nacho, Isco, Asensio, Kovacic y Lucas Vázquez para cambios de urgencia. Achraf, Theo Hernández y Marcos Llorente han quedado señalados. Solo hablaron ante los medios Dani Carvajal y Sergio Ramos, el capitán, ya pasada la una de la madrugada tras reunirse con Florentino Pérez y con Zidane. «No estuvimos a la altura del escudo», reconoció el lateral. «La Champions es la única carta que tenemos», sentenció el central. Sintomático. Tanto como lo que mascullaba Lucas Vázquez camino de los vestuarios: «¡Una puta vergüenza!».

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