Desde que es capitán, Sergio Ramos duerme con la 'orejona'

O. B. KIEV

«La primera vez es como cuando haces el amor, siempre lo recuerdas. Pero es cierto que después se puede mejorar», dijo Sergio Ramos en vísperas de la final de Milán. Dos años antes, había sido el héroe en Lisboa con un gol de cabeza en el descuento que propició la prórroga en la que el Real Madrid liquidaría a un ya exhausto Atlético. «¡Eres el puto amo!», le comentó en aquella ocasión Iker Casillas, tan eufórico como aliviado por una acción que permitió que quedase enterrado su fallo en el tanto de Godín que estuvo a un tris de impedir la 'décima'. En el verano de 2015, la marcha del portero al Oporto hizo al central a enfundarse el brazalete de capitán. En su primera campaña, Sergio Ramos volvió a llevarse a la cama a la 'orejona'. Y desde entonces no ha parado de hacerle el amor. Volvieron a tener una cita en Cardiff, la 'duodécima' y 'tercera' suya. En Kiev, el también capitán de la selección, con la que ya conquistó la Euro en el Olímpico, aspira a la 'cuarta' para él y la 'decimotercera' para su escuadra. «Todos estamos como miuras», avisó en Kiev. Desde que es capitán, se ha aficionado a acostarse con la 'orejona'.

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