El Atlético aprovecha los regalos

Antoine Griezmann celebra el segundo gol del Atlético al Sporting portugués en el Metropolitano. :: afp/
Antoine Griezmann celebra el segundo gol del Atlético al Sporting portugués en el Metropolitano. :: afp

Los madrileños castigan los fallos de los centrales del Sporting y dan un gran paso hacia las semifinales de la Europa League

RODRIGO ERRASTI MADRID.

Pensó el Atlético que el partido, y seguramente la eliminatoria contra el Sporting lisboeta, estaba en no fallar. Y aprovechar los errores ajenos. Y de tal modo se decidió el encuentro. El primer duelo ibérico fue como esos programas de televisión en los que el concursante es penalizado con una caída al vacío como castigo a su respuesta fallida. Lo ofrecido por la defensa visitante, con Coates y Mathieu como actores principales, se asemejó a una prueba de Humor Amarillo en la que ambos quedaban llenos de barro cada pocos minutos. Esos dos centrales, ayudados por Coentrão, marcaron la diferencia contra su equipo en un primer tiempo en el que el Atlético no desaprovechó los regalos.

2 AT. MADRID

0 SPORTING

Atlético
Oblak; Juanfran, Savic, Godín, Lucas, Correa (Gameiro, min. 53), Saúl, Gabi, Koke, Griezmann (Vitolo, min. 89) y Diego Costa (Thomas, min. 86).
Sporting Clube Portugal
Rui Patrício; Piccini, Coates, Mathieu, Coentrão (Rubén Ribeiro, min. 80), Carvalho (Acuña, min. 44), Battaglia, Martins, Bruno Fernandes (Montero, min. 86), Bryan Ruiz y Bas Dost
Goles
1-0. min. 1, Koke. 2-0. min. 39, Griezmann.
Árbitro
Karasev (Rusia). Amonestó a Saúl, Coentrão, Piccini, Savic, Bas Dost, Koke.
Incidencias
53.301 espectadores en el Metropolitano, de ellos 3.600 del Sporting.

El primer presente llegó muy pronto. A los 22 segundos. Un gol así, marca. Y el que lo recibe debe mostrar mucha fuerza mental para voltear una noche que arranca de tal modo. Sacó de centro el Atlético, perdió la bola, pero Coates pensó que era buena idea buscar a Mathieu. Pase horizontal, peligro vertical. Lo intuyó Diego Costa, que robó y habilitó a Koke con un caño al central. El canterano definió con la izquierda a la red. Godin pudo haber colocado el 2-0 en el segundo minuto pero Rui Patricio demostró que por algo es titular en la selección campeona de Europa.

La protesta del minuto 12, que siguió la mitad del aforo, coincidió con una clara ocasión de gol visitante que se produjo por un desajuste local. Das Bost cabeceó junto al poste. El duelo estaba en el lugar que quería Simeone, con su equipo mostrando una versión agresiva sin balón para evitar que Bruno y Bryan jugasen de cara. El Sporting tomaba la iniciativa, pero aunque Gelson por dentro y Piccini por fueran a veces acertaron a profundizar el peligro era local: zurdazo de Lucas desde la frontal, internadas de Costa que terminaba con él por los suelos y sin penalti pitados. Al final acertó en tres toques el cuadro visitante, que a ratos estaba al completo en campo atlético, y tuvo Oblak que intervenir con una mano salvadora ante Martins.

Mathieu no defraudó

Y entonces, cuando el partido había entrado en la incertidumbre, con un Atlético al que le costaba profundizar, llegó un error del otro central visitante. Mathieu no acertó ni a controlar ni a despejar una bola atrás por la presión del Atlético sin balón, permitiendo que Griezmann tuviera una autopista hasta Rui Patricio. Lo que no logró en la Euro lo obró a la primera en el Metropolitano. Cruzadito junto al palo. Su decimotercer gol en los últimos once encuentros.

La renta se pudo disparar porque a Coates tampoco le mejoró el entreacto. Y es que hizo otro regalo nada más empezar la segunda mitad. Se quedó tan sólo Costa tras el (nuevo) error de su marcador que pensó demasiado ante Rui Patricio. Finalmente le quiso driblar pero el meta agarró la pelota en su intento. Volvió a disponer de otra opción el hispano-brasileño gracias a otro fallo en el corte del amigo Coates pero, demasiado esquinado, la desperdició. Simeone quitó a Correa y optó por Gameiro como acompañante de Costa durante muchos minutos, relegando a Grizzi a la banda. Tuvo vértigo Cholo y reclutó a Thomas. Incluso tiró de Vitolo, que entró en el minuto final para ser espectador más.

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