La Rioja

El Real Madrid, sin red, busca revalidar la corona

Cristiano Ronaldo celebra uno de sus tres goles al Bayern de Múnich. :: efe
Cristiano Ronaldo celebra uno de sus tres goles al Bayern de Múnich. :: efe
  • Los blancos llevan un año marcando y, aunque defienden peor, caminan hacia Cardiff a lomos de Cristiano

A sólo tres partidos de revalidar la Copa de Europa, el Real Madrid camina relanzado hacia un reto nunca antes logrado en la historia de la Liga de Campeones gracias a Cristiano Ronaldo, pero también sin red, como consecuencia de su falta de control y consistencia defensiva.

El Madrid acumula ya 55 partidos consecutivos marcando al menos un gol, un año ya viendo puerta, aunque también hay que recordar que en la presente Champions ha encajado siempre, en los diez encuentros que lleva disputados, con 15 tantos en contra.

La pasada temporada el equipo de Zinedine Zidane ofrecía mayor solidez atrás y alcanzó las semifinales tras encajar sólo cinco goles en una decena de encuentros: tres en la fase de grupos y dos en cuartos. En la actual, en la que su prioridad es la Liga pero en la que mantiene su favoritismo en la Champions después de derribar a un gran Bayern, los blancos han recibido hasta el momento en Europa hasta tres veces más, pero, menos al Borussia Dortmund, han derrotado a todos sus rivales. En octavos y cuartos incluso con victorias tanto fuera como en casa contra el Nápoles y el Bayern, pese a que contra el conjunto de Ancelotti su cruz fuese la ausencia de pegada, tanto en la segunda parte en Múnich como en la primera en el Bernabéu.

Algo insólito en este Real Madrid que exhibe 'punch' hasta en los partidos más insípidos en los que muestra un fútbol pobre, se abona al sufrimiento y se arriesga a caer por su exceso de confianza. Contra el Bayern fue víctima de una agonía extrema y se mantuvo en el alambre, al borde de la despedida, hasta la decisiva expulsión de Arturo Vidal, a causa, principalmente, de su desgobierno en el centro del campo y en defensa, sobre todo en las bandas, donde el inmenso Marcelo representa como nadie el desorden, aunque el brasileño es un peligro continuo en ataque. En un Madrid que padece sin el balón, la actitud ofensiva es la virtud que el equipo merengue suele explotar como ningún otro, a lomos de un Cristiano que ha perdido desborde y velocidad pero que, ahora como delantero centro, acalla críticas y pitos con un repóquer a todo un Bayern, aunque el 2-2 del Bernabéu fuese en posición incorrecta. Ya lleva 100 en Liga de Campeones.

Tildado Zidane de ser un técnico conservador y de no tener capacidad de reacción con los cambios cuando el Madrid está en desventaja, ya son 76 partidos los que ha dirigido al once veces campeón de Europa desde que se hizo cargo del equipo y los blancos se han quedado sin marcar en tan sólo tres encuentros. Todos ellos en la pasada campaña. En el 0-1 ante el Atlético en el Bernabéu en Liga, en la única ocasión en la que ha estado seco ante su afición; en la ida de cuartos de la Champions frente al Wolfsburgo (2-0 el 6 de abril de 2016) que le obligó a una las de las remontadas de las que tanto disfruta el madridismo; y en la ida de semifinales contra el Manchester City (0-0 el 26 de abril del pasado año). Y respecto a las sustituciones, sin obviar la actuación arbitral que perjudicó al Bayern, el francés volvió a acertar al sacar al terreno de juego a uno de sus jugadores más en forma, que no deja de exhibir talento (Marco Asensio), antes de hacerle coincidir con otro joven (Lucas Vázquez) que le permitió tomar algo de aire y contener en parte las acometidas de un rival que ejerció una ofensiva sin tregua durante 40 minutos de la segunda mitad.

Rota la BBC por la lesión de Bale que provocó que a Zidane no le quedase otro remedio que alinear en la vuelta de cuartos a Isco, reclamado por el Bernabéu tras exhibirse en El Molinón, el cambio de sistema, del 4-3-3 al 4-2-2 con rombo y el malagueño con libertad de movimientos, evidenció sin embargo un agujero importante en las bandas, porque nadie fue capaz de ayudar a Dani Carvajal y Marcelo, desbordado el canterano por Alaba y Ribéry en el primer tiempo, y superado también el brasileño después por Lahm y, sobre todo, Arjen Robben. Con Ancelotti en el banquillo el italiano alternaba por la derecha a Carvajal y Arbeloa y por la izquierda a Marcelo y Coentrao, pero ya no está el salmantino y nadie se fía de Danilo y el propio portugués reconoce que no está para jugar en el Madrid. Pese a todo, el campeón sigue camino de Cardiff.