La Rioja

Benzema muestra el camino

Karim Benzema marca a Pepe Reina el primer gol del Real Madrid en el Santiago Bernabéu, ayer, frente al Nápoles. :: SUSANA VERA / REUTERS
Karim Benzema marca a Pepe Reina el primer gol del Real Madrid en el Santiago Bernabéu, ayer, frente al Nápoles. :: SUSANA VERA / REUTERS
  • Insigne adelanta a los osados italianos en otro error de Keylor Navas, pero el equipo de Zidane tiró de orgullo, orden, calidad y pegada

  • El discutido ariete francés, clave para la reacción de un gran Real Madrid

Un gran Real Madrid, que alcanzó una de sus mejores versiones de la temporada, tiró de calidad, orgullo, orden, concentración, experiencia y pegada para remontar a un osado Nápoles y firmar un 3-1 que le acerca a cuartos de la Champions, aunque en el caliente San Paolo se suele sufrir. No marcó Cristiano por primera vez en once partidos de octavos, pero no le hizo falta a un equipo que ya suma 41 encuentros consecutivos anotando e iguala su mejor marca histórica. El luso estuvo muy trabajador y solidario y resultó clave con sus arrancadas, pases y asistencias. Se asoció de maravilla con el mejor Benzema del curso, sobre todo en el primer período.

Nada que ver este equipo de Zidane con el que ha jugado de forma ramplona en el inicio de 2017. A pesar del error inicial que permitió al Nápoles adelantarse, supo ser paciente, ir de menos a más y marcar territorio ante un enemigo con dos caras, una amable en su ofensiva y otra endeble a la hora de cerrar filas. Un tipo de juego que le viene bien al Real Madrid. Cuando los rivales aceptan el ida y vuelta, el campeón suele ser incontenible.

Llegados a estas alturas del curso, donde cada examen se afronta como una final, Zidane alineó a su equipo tipo, a excepción del lesionado Bale. Sorprendió sólo que apostase por el colombiano James, ausente del once desde el 4 de enero, en lugar de Lucas Vázquez o Isco. Una cuestión de galones y de experiencia, pensó el técnico francés, buen conocedor de egos y jerarquías. Y Rodríguez no respondió como cabe exigirle.

Demostró, empero, el preparador marsellés que había estudiado bien al Nápoles, una escuadra osada, vistosa y alejada de los tópicos de fútbol rácano y ultradefensivo que castigan tradicionalmente al 'calcio'. Desde el principio, ordenó una presión inteligente de sus jugadores, sabedor de que el equipo del brujo Maurizio Sarri es peligroso en ataque, pero muy vulnerable e inexperto atrás. A excepción de Pepe Reina y de Albiol, tanto el lateral derecho albanés Hysaj, como el zurdo argelino Ghoulam y el central senegalés Koulibaly, carecen de la contundencia exigible a este nivel. Y esa debilidad es un drama para todo visitante del Bernabéu.

En el primer minuto ya dispuso de una ocasión pintiparada el campeón de Europa para meterles el miedo en el cuerpo a los alegres y desenfadados napolitanos. Gran combinación entre Cristiano y Benzema y enorme parada de Reina, considerado el portero más ofensivo del mundo por su capacidad para armar las jugadas desde su área. Parecía próximo el primer gol de los locales, pero golpeó primero el Nápoles. Insigne trazó una gran diagonal y se aprovechó de la descolocación de los centrales y del portero merengues. Desde lejos, ejecutó una preciosa rosca que sacó los colores al portero tico.

A ese gol le siguieron algunos minutos de cierto desconcierto local. Por fortuna, los italianos no acertaron en el último pase porque daba la sensación de que podrían dejar herido de muerte a su oponente. Se rehízo de maravilla el Madrid a medida que supo juntarse, presionar con una mejor organización y elección de los tiempos y tener al abnegado Casemiro, un tesoro en este tipo de partidos, más cerca de los centrales.

Ocurría algo diferente cuando el balón le llegaba a Benzema, el criticado ariete francés que ofreció una lección de cómo hacer mejores a sus compañeros. Una virtud que ensalzó Zidane en la víspera. Anotó pronto el empate, tras comerle la tostada a Albiol y cabecear de forma espléndida un gran centro con el exterior de Carvajal. Su quinto gol en esta Champions en la que el galo es el máximo artillero.

Karim tuvo el arrojo y la personalidad suficientes para echarse a su equipo encima. Dispuso de otra gran ocasión antes del descanso, pero su toque, tras pase magistral de Cristiano desde la derecha, golpeó en el poste. Tuvo mucho que ver en que no fuera gol Reina, rápido, valiente y decidido en su salida.

El inicio de la segunda parte fue una demostración de lo que son estos dos equipos. Mientras que el Nápoles intentó manejar más el juego desde la posesión, el Madrid se hizo fuerte atrás y aprovechó sus momentos con una pegada descomunal, la que siempre adornó a este club enorme. En dos chispazos, dos golazos.

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