La Rioja

Cristiano, Enzo Zidane, Danilo, Gareth Bale, Coentrao, Varane y James en Valdebebas. :: afp
Cristiano, Enzo Zidane, Danilo, Gareth Bale, Coentrao, Varane y James en Valdebebas. :: afp

El Nápoles calibra el hambre del Real Madrid

  • Zidane prioriza mantener la portería a cero ante un conjunto que tiene mucha pólvora con Callejón, Insigne y Mertens

El Real Madrid regresa hoy a su competición fetiche con el objetivo de dar un golpe sobre la mesa que le acerque al sueño de la 'duodécima'. Erigirse en el primer equipo que repite título desde que se estrenase el actual formato se ha convertido en un aliciente añadido para una plantilla que inició la temporada priorizando la Liga tras cuatro años de sequía pero que, a menos de cuatro meses de la final de Cardiff, comienza a sentir el hambre de levantar de nuevo la 'orejona'. «Hay que pensar en el Nápoles y no debemos mirar adelante e ir partido a partido, pero está claro que queremos estar en Cardiff y lograr el doblete», apunta Modric.

El croata resumió así el sentir de un bloque que vive sus mejores días cuando las pulsaciones son máximas. Conquistar la Liga es una obligación señalada desde las más altas instancias, un mandato de Florentino Pérez recogido por Zinedine Zidane y hecho suyo por los jugadores. Pero la Champions es lo que define el ADN blanco. Las tripas han comenzado a rugir, tras meses en los que el estómago estuvo saciado por el suculento plato degustado en Milán. Se notó en la fase de grupos, solventada con más pena que gloria. Tres victorias y otros tantos empates ante rivales inferiores como el Borussia Dortmund, el Legia de Varsovia y el Sporting de Portugal constituyeron la pobre andadura merengue. Triunfos arrancados por los pelos, fruto del toque a rebato, caso de los logrados ante el conjunto lisboeta en el Bernabéu o el alcanzado frente al mismo adversario en el Estadio José Alvalade con un cabezazo de Benzema que dejó en anécdota la pifia del penalti cometido por Coentrao minutos antes. Y tablas, como las firmadas ante el conjunto alemán, que sembraron la duda de si el Madrid había jugado a ser segundo para tener un mejor cruce en esta ronda.

Todo eso pertenece al pasado. Los blancos han comenzado a salivar al olfatear de nuevo a la presa más sabrosa. Llegan a la cita en buen momento. Pese a que el juego sigue sin ser brillante, encadenan tres victorias consecutivas en Liga que han atenuado la zozobra en que se sumió tras ver cortada por el Sevilla la racha de 40 partidos sin conocer la derrota. Zidane ha recuperado esos efectivos cuya ausencia resultó clave para la eliminación copera ante el Celta y en la derrota en el Sánchez Pizjuán. El regreso de Carvajal a la banda derecha permitirá al francés alinear a su once tipo, con la salvedad de un Bale. La obsesión del técnico es no encajar ningún gol en casa para afrontar la visita a la ciudad partenopea con mayores garantías. Una empresa difícil teniendo en cuenta la mordiente del Nápoles. El cuadro dirigido por Maurizio Sarri marcha tercero en la Serie A, a 9 puntos de la Juventus, y llega al Bernabéu con el aval de ser el máximo goleador de la competición italiana, donde ha marcado 57 tantos en 24 partidos, una media de 2,37 por encuentro. La cifra baja en Champions, donde anotó once en los seis choques de la fase de grupos, 1,83 de promedio.

Si los de Zidane sumaron 40 encuentros sin hincar la rodilla, los transalpinos encadenan 18 por ahora. El último que le hizo besar la lona fue la Juventus el 29 de octubre. En sus diez últimas visitas siempre han marcado, constatación de la enorme pólvora que atesoran. Lo comprobó hace un par de semanas el Bolonia, al que endosó un humillante 1-7 con sendos 'hat-tricks' de Mertens y Hamsik. El otro tanto fue obra de Insigne. El belga, el eslovaco y el italiano acaparan, junto a Callejón, casi todo el caudal ofensivo del equipo italiano. Frenar su verticalidad será el reto de una zaga blanca que volverá a su dibujo habitual.