La Rioja

Messi, el antisistema que lo eclipsa todo

Leo Messi señala con sus dedos índices al cielo, al festejar uno de sus goles al Manchester City, el miércoles en el Camp Nou. AFP
Leo Messi señala con sus dedos índices al cielo, al festejar uno de sus goles al Manchester City, el miércoles en el Camp Nou. AFP / PAU BARRENA /
  • El argentino acapara el protagonismo por sus tres goles al City en otro recital inolvidable

Era el día de Luis Suárez por recoger en Barcelona la Bota de Oro como reconocimiento a los 40 goles que marcó en la pasada Liga 2015-16, la primera que gana como azulgrana tras la que compartió con Cristiano Ronaldo, ya en el Camp Nou pero gracias a sus 31 goles en la Premier 2013-14 con el Liverpool. El miércoles el protagonismo lo concentraban Luis Enrique y Pep Guardiola porque cuando el de Santpedor vuelve al Camp Nou el entorno azulgrana se agita entre nostálgicos, fieles, resentidos y oportunistas varios de todos los colores e ideologías. Pero cuando Messi está inspirado es imposible hablar de técnicos, tácticas o de otros jugadores por importantes que sean. Y eso que el uruguayo es uno de sus mejores amigos en el vestuario. Nada, sin embargo, se resiste a la magia de Leo, que en el Barça-City ofreció otro recital.

El '10' es el indiscutible antisistema del planeta del fútbol. Uno se lo imagina bostezando cuando Luis Enrique, que confesó ayer su cansancio tras el partido por haber tenido que preparar de forma concienzuda algo con lo que combatir la táctica ofensiva de Guardiola, hace dibujos en las pizarras, como posiblemente hacía garabatos en un papel cuando asistía a las charlas de Pep en su exitosa etapa en el vestuario azulgrana. Lógicamente, se beneficia de lo que los 'staffs' técnicos montan con flechas y vídeos para que el mejor jugador del mundo tenga espacios, pero se intuye que su presencia nunca ha sido necesaria en ese ritual oral de los técnicos.

Más maduro, más persona, más futbolista, menos egocéntrico y caprichoso, Messi se guía por sus sensaciones, que pocas veces le engañan. Ya hace tiempo que aprendió a leer los partidos para colocarse 'de Xavi', si en el rival está muy cerrado, de asistente de Luis Suárez y Neymar, si no tiene espacios, o para ser él el finalizador, si adivina que va a tener huecos. Y un equipo de Pep Guardiola, en este caso el City, puede lograr que el '10' entre en juego menos de lo habitual al discutir la posesión, pero debido a su voluntad ofensiva difícilmente va a conseguir que el argentino no disponga de algunas oportunidades. Y como Leo sabe que en este tipo de partidos las ocasiones están muy caras, pues las aprovechó todas para lograr un triplete y provocar un penalti que cedió a Neymar. El brasileño lo falló, pero luego se benefició de otra asistencia de Messi para cerrar el definitivo 4-0.

Es cierto que el City dio demasiadas facilidades defensivas. Un resbalón de Fernandinho en el primer gol y dos pérdidas absurdas en los dos siguientes cerca del área propia, además de la autoexpulsión de Claudio Bravo. Pero la virtud de los grandes es aprovechar esas situaciones favorables. Y, como dijo Luis Enrique, «Messi resolvió esas situaciones en las que otros nos pondríamos nerviosos como si estuviera en el patio de su casa». Dicen ahora que con una exhibición así ha vuelto con fuerza a la carrera por el Balón de Oro que muchos le otorgan ya a Cristiano Ronaldo más por los títulos europeos de Real Madrid y Portugal que por sus propias actuaciones.

No todo son alegrías

Pero no todo son alegrías para el Barça, que ahora deberá sobreponerse a las bajas en Valencia de Piqué -tres semanas en el dique seco por un esguince de tobillo- y Alba -dos semanas por una elongación muscular-, los dos lesionados ante el City, sin posibilidad de ceder puntos en Liga. Además, Sergi Roberto, que no se recuperó a tiempo el miércoles, sigue siendo duda. Demasiados problemas en una defensa en la que Aleix Vidal no cuenta para nada, por lo que Mascherano puede volver a jugar de lateral derecho o de lo que sea porque su predisposición es total para ocupar con acierto demarcaciones que no le gustan.

Afortunadamente para Luis Enrique, Umtiti se está confirmando como un gran fichaje para el centro de la defensa y Digne también progresa con decisión para cubrir la ausencia de Alba. Y si hay algunas bajas, dudas o cansancio, no pasa nada si Messi está en forma y motivado para conectar con Neymar o Luis Suárez o para resolver él mismo sus creaciones, de nuevo magníficas, superiores a las pizarras técnicas.