La Rioja

Carrasco, la última joya de Simeone

Carrasco celebra un gol con SImeone.
Carrasco celebra un gol con SImeone. / Efe
  • El belga se siente importante y ha marcado cinco goles en 11 partidos, los mismos que anotó en toda la temporada pasada

Diego Simeone va camino de convertirse en un joyero de excepción. El técnico argentino se está especializando en pulir piedras preciosas. El último ejemplo es Yannick Carrasco. El belga disfruta de su mejor momento desde que llegara el verano de 2015 entre las dudas de los aficionados, por ser un desconocido del gran público, y entre los que le veían como el segundo plato tras la negativa del Atlético a plegarse a las peticiones del ucraniano Konoplyanka, al final fichado por el Sevilla.

     Su camino en estos 15 meses ha sido parecido al de alguno de sus compañeros por los que ahora suspiran los aficionados colchoneros. Pocos creían que este extremo con velocidad, regate, electricidad, descaro, desborde, un cañón en su pierna derecha y facilidad para el gol, pudiera acostumbrarse a la exigencia de Simeone. De hecho, su abuso en las conducciones, por el que algunos le tildan de 'chupón', ha sido una de las aristas que más le está costando pulir al Cholo: «Es una lucha que tenemos diaria con él para que sea un jugador determinante».

     El largo proceso de aclimatación ha permitido que podamos ver al Carrasco de la actualidad. Pasó de salir de forma puntual a los partidos, con la etiqueta de revulsivo, a realizar actuaciones importantes ante el Barcelona, tanto en Liga como en los cuartos de final de la Champions. Su gol en la final de Milán le terminó de consagrar como un jugador importante en los planes de Simeone. Así lo sintió él mismo, cuando tras la marcha de Óliver Torres decidió ponerse el '10' en la camiseta, un número que sólo visten los jugadores importantes.

     Los datos también están a su favor. En los 11 partidos que ha disputado este año ya suma 5 goles -tres ante el Granada y uno ante Bayern y Rostov- los mismos que firmó en los 43 partidos que disputó con la rojiblanca la pasada campaña. Entonces no se sentía importante, ni mucho menos titular, pero su trabajo ha permitido voltear la situación. Gracias al trabajo de un orfebre como Simeone y al de un Carrasco que sabe desde pequeño lo que es tener que superar situaciones en contra.

     El abandono de su padre a su madre, sevillana de nacimiento, cuando su hermano y él eran muy pequeños, marcó para siempre el carácter de este futbolista al que nunca le han regalado nada y sabe que la única forma de conseguir las cosas es ser perseverante. Así lo hizo en una infancia difícil en uno de las barrios inmigrantes más importantes de Bruselas y así lo ha hecho desde que llegó al Atlético. Mucho ha tenido que ver en ello Simeone. El rojiblanco se ha dado cuenta de que en el Atlético si desentonas a nivel colectivo, el propio equipo te deja de lado.

     Porque Carrasco es ese tipo de jugador en los que pone el ojo Simeone y no para de trabajar con él hasta que lo convierte en un diamante. «Tiene un gran golpeo de pelota, con desborde, asistencia... Es un jugador muy completo, que tiene un crecimiento enorme por delante. Está escuchando, está creciendo, está haciendo goles... Es el camino», señalaba su entrenador hace unos días. Ahora Carrasco es el prototipo de jugador que el Cholo quiere en su equipo: determinante, luchador, comprometido y con una capacidad de resistencia notable para ser el primero que defiende y hacer trabajo sin balón. Y lo mejor es que el margen de mejora es mucho, ya que el belga sólo tiene 23 años. Posee contrato hasta 2020, pero los grandes de Europa ya han empezado con los cantos de sirena que han obligado al Atlético a mover ficha para ampliarle la duración y el sueldo. Carrasco ya es el futbolista que todos señalan como uno de los que marca las diferencias en los partidos. Un jugador que encara, regatea y se atreve. Un diamante, pulido a mano por el artesano Simeone.