La Rioja

Koke, Carrasco y Filipe Luis celebran el gol del segundo. :: afp
Koke, Carrasco y Filipe Luis celebran el gol del segundo. :: afp

Carrasco derriba el muro ruso

  • Otro gol del belga acaba con el Rostov y deja al Atlético con un pie en octavos

Abonado al exiguo y arriesgado 1-0, resultado cosechado en Eindhoven, en el Calderón ante el Bayern y anoche en la fría Rostov, el Atlético ya acaricia el pase a octavos de final de la Liga de Campeones. No completó un gran partido frente a un enemigo menor, ya que primero le faltó precisión y luego ambición para ampliar la renta, pero sí se hizo acreedor a la victoria, sellada con otro gol del belga Yanick Carrasco, clave ante los bávaros de Ancelotti, autor de su primer triplete el pasado fin de semana frente al Granada y una bendición para el ataque colchonero.

«Es un rival peligroso porque sabe a lo que juega», advirtió Simeone tras aterrizar en una de las ciudades más antiguas de Rusia, localizada a orillas del Lago Nero. Sabía que el ultradefensivo Rostov, que lo fía todo al contragolpe y a las segundas jugadas, hizo de su pequeño estadio un fortín en el que no había caído en 26 partidos consecutivos en todas las competiciones y donde el PSV Eindhoven cosechó un empate (2-2) en la anterior jornada de Champions. Y conocía también que a los rojiblancos se les suelen atragantar los enemigos que cierran filas y renuncian al balón.

El Cholo alineó a casi toda su artillería, con Fernando Torres en lugar de Gameiro. Confía más para la Champions en la experiencia del fuenlabreño que en el delantero francés, que saldría durante la segunda mitad como revulsivo. Se presentó en escena con tanta determinación su equipo que en los primeros minutos dio la sensación de que pasaría por encima de los rusos. Nada más lejos. La tuvo pronto Correa, que no acertó tras el rechazo en corto del portero de un balón golpeado por Carrasco en golpe franco. Y volvió a errar el argentino, que lanzó alto en el segundo palo, tras un gran pase de Filipe Luis. Pero pronto cayó en la trampa, en el embudo que les propusieron.

No pudieron descerrajar los madrileños a los rusos en el primer acto porque les faltó precisión en el último pase, más paciencia en la elaboración de las jugadas, más ataque por las bandas, más presencia de Griezmann y menos individualismo por parte de Carrasco y Correa, a los que en alguna ocasión miró de soslayo Torres por no combinar con él. El dominio visitante era indudable, pero no se traducía en nada positivo ante un adversario que salió con cinco zagueros, pero en realidad se defendía con todo. Oblak sólo tuvo que intervenir para atajar un tiro flojito. Nulo en ataque, el Rostov, se ordenaba bien en la zaga a partir del central César Navas, ya de 36 años tras formarse en la cantera del Real Madrid y jugar en el Málaga, Nastic, Racing y Rubin Kazan.

Se lo tomó con calma el Atlético tras el descanso. Pero como no generaba gran peligro, Simeone decidió jugar con Gameiro, Griezmann y Torres, tridente que se verá poco este curso. Se marchó Correa. Y enseguida la tuvo el madrileño, de cabeza, tras gran centro de Juanfran. Fue un aviso porque en el siguiente centro del alicantino llegó el remate inapelable de Carrasco, tras rozar el 'Niño'. Partido nuevo al sur de Rusia. Al fin los colchoneros podrían disfrutar de espacios para correr si el Rostov se abría.