La Rioja

Samir Nasri celebrar el tanto del triunfo sevillista. :: reuters
Samir Nasri celebrar el tanto del triunfo sevillista. :: reuters

El Sevilla da un paso de gigante

  • Los andaluces, poseedores del balón, vencieron de manera justa al Dinamo

Venció el Sevilla por la mínima en terreno del Dinamo de Zagreb en un choque más complicado de lo esperado en un principio. Se presentó el Sevilla en Zagreb con una mochila repleta de piedras desde hace siete años. Porque ese es el tiempo que los sevillistas llevaban sin ganar en Champions como visitante.

Tras quitarse el estigma en la liga española el fin de semana en Leganés, donde venció después de 22 partidos sin lograrlo, le tocaba hacer lo propio Europa. Por ello Sampaoli decidió sacar todo su arsenal, con una defensa de tres como base para un equipo ofensivo ante el rival más flojo del grupo. El Dinamo de Zagreb aún no había marcado ningún tanto y fue goleado por la Juventus y el Olympique de Lyon. Era el turno del Sevilla.

Para poder superar el viaje a tierras croatas, los de Nervión debían abordar la defensa férrea del Dinamo. Un equipo como el croata, con cinco hombres atrás y un medio del campo muy poblado, esperando siempre a salir a la contra sin dejar espacios, ponía en jaque al Sevilla, muy espeso en los primeros compases del choque. Sólo Nasri y Mariano por la banda derecha parecían tener claro cómo rasgar la telaraña puesta por Petev. El delantero francés fue el primero en avisar a los suyos cuál era el camino, ya que estuvo cerca de marcar el primero pero falló de manera clara en boca de gol. No lo hizo diez minutos después, casi al borde del descanso, cuando finalizó de una forma preciosa una gran jugada colectiva de todo el medio del campo sevillista. El portero Livakovic, bien es cierto, ayudó lo suyo no tapando su primer palo. Aun así, el tanto subía al marcador para alegría de un centenar de sevillistas desplazados a Zagreb.

Para la segunda mitad, el Sevilla decidió escrutarse en un juego pausado, con ritmo lento, en el que la posesión del balón era primordial. Tenía un ojo puesto en el otro partido del grupo, entre el Lyon y la Juventus, donde también se jugaba sus opciones de estar clasificado lo antes posible. Fue Vietto el que rompió la monotonía del duelo fallando una ocasión muy clara.

Demostró el jugador cedido por el Atlético de Madrid que está lejos de ser el que despuntara en Villarreal hace un par de años. Su fallo sirvió de acicate al Dinamo, estirándose hacia la portería defendida por Sergio Rico, hasta ese momento desapercibido. Los andaluces perdonaron ocasiones para finiquitar el partido y terminaron sufriendo en los minutos finales.