La Rioja

Temor a los ultras del Legia y máximo respeto al rival

Karim Benzema y Marcelo Vieira bromean junto a David Bettoni. :: efe
Karim Benzema y Marcelo Vieira bromean junto a David Bettoni. :: efe
  • Casi 2.000 efectivos velarán por la seguridad de un partido de «alto riesgo» para el que Zidane no ve favorito

«¿Diferencias entre el Real Madrid y el Legia? Si los dos equipos estamos en la misma competición, no las hay. El partido de este martes está al 50%». Aunque Zinedine Zidane se muestre extremadamente respetuoso con el campeón polaco y exija a sus jugadores pasar página tras la goleada en el Benito Villamarín (1-6), centrarse en lo que toca y «mantener el mismo nivel de intensidad desde el principio», no hay color entre un club con once Copas de Europa en sus vitrinas y otra entidad centenaria que vuelve a la máxima competición continental 21 años después. El Legia, que presenta un balance adverso de 8-0 tras jugar contra al Borussia Dortmund y el Sporting de Portugal, presume de haber tenido en sus filas durante más de una década al maestro Kazimierz Deyna, considerado el mejor futbolista en la historia de su país y poseedor de un Balón de Bronce, sólo por detrás del holandés Johan Cruyff y del alemán Franz Beckenbauer, tras un Mundial de 1974 en el que Polonia acabó tercera. Le quisieron grandes clubes de Europa como el Bayern de Múnich, el Inter, el Milan e incluso el Real Madrid, pero las autoridades de la República Popular de su país no permitieron su traspaso.

Ni tan siquiera el central madridista Raphael Varane supo nombrar este lunes a algún jugador del Legia, mucho más temido fuera que dentro del campo. Cerca de 2.000 efectivos participarán en el dispositivo de seguridad preparado por la Delegación del Gobierno de la Comunidad de Madrid para este encuentro de «alto riesgo». Se prevé la asistencia de 4.000 hinchas del equipo polaco, el equivalente al 5% del aforo del Santiago Bernabéu que la UEFA exige reservar a los seguidores visitantes en Champions.

Liderados por el grupo 'Teddy Boys 95', que dirige Piotr Cern, más conocido como 'Staruch' (Viejo), los ultras del Legia son considerados una banda criminal de extrema derecha, racista y homófoba. En su hoja de servicios acumulan una larga lista de batallas callejeras, tanto en su país como fuera de sus fronteras. En un partido de Europa League, convirtieron Nápoles en una urbe de horror y pánico al enfrentarse con extrema violencia a los hinchas locales. Su último escándalo conocido lo protagonizaron en septiembre, en el primer partido de Champions, disputado ante el Dortmund. Transformaron la zona que ocupaban en fuego de bengalas y atacaron a los empleados de seguridad del estadio y de su equipo con gases lacrimógenos.

Además del miedo a los ultras, la actualidad deportiva queda eclipsada por la polémica surgida tras conocerse unas confesiones del presidente de Francia a dos periodistas de 'Le Monde' que aparecen recogidas en el libro 'Un presidente no debería decir eso', y que dejan en mal lugar a Karim Benzema. «No es un ejemplo de moralidad», dice François Hollande sobre el ariete madridista. «En la selección hay tíos que vienen de barrios conflictivos, sin referencias, sin valores y que se fueron a jugar al extranjero muy pronto. Han pasado de ser niños maleducados a vedettes riquísimas», explicó Holande, que incluso a conseja a la Federación que esos futbolistas «entrenen menos y reciban algunas lecciones para fortalecer los músculos de sus cerebros».

¿Le han molestado esas palabras?, se le trasladó al técnico del equipo blanco. «Sí claro, aunque hay que ver exactamente lo que dijo. Todo lo que se hable sobre un futbolista en particular es molesto. En un trabajo te pueden criticar, pero no decir cosas raras. No encuentro una razón, pero yo no lo voy a cambiar», respondió.