La Rioja

Ilusiones renovadas por Simeone

Diego Simeone grita a sus jugadores durante el partido del miércoles, frente al Bayern. :: efe
Diego Simeone grita a sus jugadores durante el partido del miércoles, frente al Bayern. :: efe
  • «Si el equipo está a su nivel y sigue con los pies en el suelo no vamos a renunciar a nada», afirma un Gabi que reconoce la «obsesión» de su afición

  • El Cholo hace creer al Calderón en una tercera final de Champions, obsesión atlética

MADRID. «Para nosotros es una obsesión como dice la canción», bromeaba Gabi tras la victoria ante el Bayern cuando se le preguntaba por el reto de conseguir la 'orejona'. Antes de que comenzase el encuentro, el primero en el Vicente Calderón después de la semifinal de hace cinco meses, el estadio mostró un tifo que rezaba: 'Dale alegría a mi corazón'. Es parte de la canción a la que se refería el capitán y que se entona desde las gradas rojiblancas, donde se ha hecho mantra con un estribillo que continúa con un «la Liga de Campeones es mi obsesión».

Levantar el trofeo, que se le ha resistido dos veces en los últimos tres años al Atlético, es el reto de la caseta. «La afición tiene una obsesión por la Champions y si el equipo está a su nivel y con los pies en el suelo no vamos a renunciar a nada. Ojalá sigamos así todos los partidos y podamos llegar lejos», indicó el capitán.

El 1-0 ante el Bayern, que sumó su primera derrota de la campaña, volvió a enganchar a la afición y a Simeone con la competición después de que su amago de renuncia tras la decepción de Milán abriese grietas en la fe de la caseta y también entre la afición. El argentino logró que su hinchada jugase también con sus futbolistas. «A la gente no hay que decirle nada, está entregada con el equipo. En la vida hay momentos que son difíciles que se repitan, y este momento que se vive en el club, en la directiva, en las tribunas, un estadio por llegar... Son momentos que no van a volver. Ojalá que lo podamos cuidar, hay que regarlo siempre, dirigentes, hinchas, jugadores y entrenadores, y vivir cada día con pasión para poder cuidarlo», recordó el argentino.

Simeone se marchó del estadio junto a su familia haciendo pitar el claxon de su coche, mostrando más pasión que nunca ante sus aficionados. Minutos antes había insistido en lo «afortunado» que se sentía por «ser entrenador de estos jugadores». «Juegan con pasión, con compromiso de lo que se busca en cada partido, y eso es difícil de conseguir. Me gustó todo. Fue una de las mejores actuaciones que hemos hecho desde que estoy en el Atlético», destacó. La plantilla va olvidando el amago de adiós de Milán que se unió a dos inesperados empates iniciales en la Liga frente a Alavés y Leganés.

La comunión del grupo ha vuelto, en la caseta sienten que han dado otro salto de calidad con los fichajes y Cholo, que poco a poco logra variantes futbolísticas a su plan inicial, insiste en repetir mensajes positivos. «Tengo los cuatro mejores centrales del mundo», apuntó cuando se le preguntó por el rendimiento de Savic, la baja de Giménez y la duda de Godín ante el Valencia por un esguince en el ligamento lateral interno del tobillo izquierdo.

Gabi recordó que el Atlético está «aprendiendo» a competir con los grandes rivales de Europa. «Si el equipo está a su nivel y con los pies en el suelo, no vamos a renunciar a nada», insistía en el planteamiento valiente del equipo y la determinación que mostró. No sólo por seguir sin encajar goles en la Champions, algo que ya ha sucedido en los últimos seis duelos en Madrid, sino también por ambicionar el triunfo.

Carrasco, uno de los más destacados junto a un Koke que ya luce jugando por dentro, reconocía que incluso una parte del mérito del gol del triunfo la tiene su técnico, que no dirigió la sesión por su inminente paternidad: «El míster me dice muchas veces que tire desde lejos. Este año lo estoy haciendo y tuve suerte porque pegó en el palo pero entró», dijo con una sonrisa.