La Rioja

Al campeón le va la épica

El balón entra en la portería de Rui Patricio tras el inapelable remate de cabeza de Álvaro Morata, para ganar el partido. :: efe
El balón entra en la portería de Rui Patricio tras el inapelable remate de cabeza de Álvaro Morata, para ganar el partido. :: efe
  • Un magistral golpe franco de Cristiano y un cabezazo de Morata dan la vuelta a la ventaja del Sporting

madrid. Por más que Zidane advirtiera en la víspera de que se trataba de un choque complicado ante un buen rival, y añadiera que los portugueses siempre disfrutan de buena técnica y son competidores, el Real Madrid salió adormilado en su estreno de Champions. Como si con el nombre, el escudo y esas once Champions que colman sus vitrinas fueran suficientes para superar a un Sporting que, históricamente, es el tercer club de su país, tras Benfica y Oporto. La desidia de los blancos pudo recibir el duro, y quizá justo, castigo de una derrota que hubiera complicado muy mucho su futuro europeo, pero todo cambió en el tramo final.

El miedo a ganar de los lisboetas, las incorporaciones de Morata y Lucas Vázquez, el arreón final clásico del Real Madrid, un soberbio lanzamiento de falta de Cristiano y un precioso cabezazo de Morata, tras gran centro de James, voltearon el partido en los últimos compases. Un guion y un desenlace históricamente repetido, pero que no convendría que el Real Madrid convirtiera en norma. Cuando se juega con fuego, uno termina quemándose.

'Zizou' pudo disponer en el once de la 'BBC' por primera vez en 109 días y de su equipo de gala, con la única excepción de Kiko Casilla en lugar del lesionado Keylor Navas. Con más estrellas, pero sin la juventud, el desparpajo y el ímpetu de jóvenes como Álvaro Morata, Lucas Vázquez o Marco Asensio, el Real Madrid asusta más, pero también se desequilibra en mayor medida.

El equipo de Jorge Jesús, ese gran motivador que ya condujo con éxito al Benfica, superó con creces a su adversario en una primera mitad anodina. Williams Carvalho estuvo imperial en el centro del campo, Adrien Silva, otro campeón de la Eurocopa, tocó y profundizó con buen criterio, el costarricense Bryan Ruiz se manejó con soltura y libertad y Gelson Martins fue una pesadilla para Marcelo. El extremo de origen caboverdiano, de sólo 21 años, fue la gran sensación del Sporting. Muy rápido, es la gran apuesta de su técnico, suma dos goles en cuatro partidos de Liga y se le considera la perla de la inagotable cantera verdiblanca que bien conoce Cristiano Ronaldo desde que era adolescente.

El problema para el Sporting es que no supo traducir su superioridad en claras ocasiones de gol durante el primer tiempo, y eso ante el equipo con más pegada quizá de Europa se suele pagar Se acercó, pero Kiko Casilla sólo tuvo que intervenir para rechazar sendos lanzamientos de Gelson y Adrien. El tiro más peligroso era una volea de William Carvalho, pero la cortó la cabeza de Varane. En el otro área apenas hubo noticias. Cuando se juega al paso, no hay desmarques y se pide el balón al pie, en el fútbol moderno se sufre ante cualquier enemigo. Sólo Cristiano, lejos de su mejor versión pero siempre amenazante, despertó a la concurrencia con un trallazo lejano que desvió Rui Patricio.

Cambios decisivos

Se animó el duelo en el segundo acto porque en su primera aproximación marcó el brasileño Bruno César, quien se aprovechó de la pasividad de la zaga madridista. Los blancos no recibían un gol en casa en Europa desde el que les marcó Morata, con la Juventus, en mayo de 2015. El 0-1 les obligaba a una reacción. Y a Zidane a ejercer y tomar decisiones complicadas. A 23 minutos del final hizo un doble cambio. Fuera Bale y Karim, dentro Lucas Vázquez y Morata. Cristiano, el jefe, seguía en el campo.

Antes de estas sustituciones que darán que hablar, el entrenador de los lisboetas fue expulsado por protestar de forma airada una amarilla exagerada a William Carvalho, como también lo fue la que antes mostraron a Silva. Mejoró el Madrid con la presencia de esos dos futbolistas y acorraló a un Sporting, ya cansado y con el miedo a la proeza. A 13 de final, James salió al rescate en lugar del amonestado Kroos. Tardía, pero oportunidad para el colombiano. En el arreón final, Cristiano desperdició el empate al lanzar al poste en boca de gol, pero luego dibujó un impecable lanzamiento de falta. Por algo dice dicen que debe jugar los partidos completos. Y en la última jugada del choque, Morata ajustició a los lusos. La larga tradición cuenta que los partidos no se acaban hasta que marca el Madrid.