La Rioja

Saúl Ñiguez celebra si gol. :: efe
Saúl Ñiguez celebra si gol. :: efe

Saúl extrae oro de una caldera

  • La jerarquía del Atlético gana al ímpetu del PSV y Oblak detiene un penalti

El Atlético, con mucha jerarquía en Europa, extrajo oro de la caldera de Eindhoven e inicio con gran éxito su camino en un grupo muy complicado, donde también compite el poderoso Bayern y el novato Rostov. Un certero disparo de Saúl y un penalti detenido por Oblak en los últimos compases del primer acto resultaron decisivos en un duelo muy polémico. Los campeones de Holanda sufrirán pesadillas con los colchoneros, que les eliminaron el curso pasado en octavos, después de 210 minutos sin goles y 16 penaltis, y les dejan ahora en situación muy comprometida.

Salió bien el Atlético, que presentó tres novedades con respecto al equipo que comenzó en Balaídos: Giménez en lugar de Savic en el eje de la defensa, Gaitán en vez de Yannick Carrasco y Gameiro en el puesto de Fernando Torres en punta. Quería Simeone más control y mejores triangulaciones en su ofensiva. Más clase con el argentino que velocidad con el galgo belga. Sin embargo, pudo golpear primero el PSV. Marcó el ariete De Jong, la gran ausencia de este duelo el curso pasado, pero el colegiado señaló una falta previa, muy dudosa, de Héctor Moreno sobre Filipe Luís. Más tarde, rugió la afición local para reclamar un penalti tras un braceo entre Godín, más experto, y Narsingh, más veloz que el uruguayo.

Los contendientes se empleaban con ambición, pero estaban tan bien trabajados que costaba sangre y sudor generar ocasiones. Se adelantó el Atlético cerca del descanso, fruto de la insistencia en el disparo de Saúl, primero con la derecha y luego con la zurda. Protestaron los del PSV porque apareció sangrando Propper, quien recibió un frentazo de Giménez en una acción involuntaria justo antes el gol. Tanto grito del respetable encontró su objetivo en el descuento. De nuevo se internó Narsingh, perseguido por el central charrúa, que no llegó al balón, pero tampoco pareció impactar con el rival. Pero señalaron penalti y Oblak demostró que no es una estatua en esta suerte. Se le criticó con dureza tras la final de Milán ante el Madrid, pero esta vez le hizo una gran parada al mexicano Guardado.