El juez envía a prisión a Villar y a su hijo Gorka

Pedraz acusa al presidente de la FEF y a su vástago de causar un agujero de 45 millones a la institución

MELCHOR SÁIZ-PARDO MADRID.

Punto final de la peor manera a la carrera de Ángel Villar. El juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, ha decretado prisión incondicional y sin fianza para el presidente de la Federación Española de Futbol (FEF) y su hijo, Gorka Villar, y del vicepresidente económico de la entidad, Juan Padrón, detenidos el martes en el marco de la 'operación Soule' contra la corrupción en la federación. El magistrado considera que los tres, que declararon ayer en la Audiencia Nacional, se conjuraron, al menos durante la última década, para expoliar la Federación en beneficio propio a través de todo tipo de irregularidades.

Desde mordidas por la organización de partidos amistosos de 'La Roja', a pago de favores a las territoriales, pasando por el saqueo de las arcas de la institución para cubrir su gestión y sus chanchullos. Los tres están acusados de los delitos de administración desleal, apropiación indebida, corrupción entre particulares y falsedad documental. Según la Fiscalía, ambos habrían provocado un agujero patrimonial de casi 45 millones a las arcas de la institución. Respecto del cuarto detenido, el secretario de la Federación de Tenerife, Ramón Ángel Hernández Baussou, el juez acordó la la prisión eludible bajo fianza de 100.000 euros.

En un auto, el juez acuerda esta medida ante la gravedad de los delitos -administración desleal, apropiación indebida y/o estafa, falsedad documental y corrupción entre particulares- lo que pudiera llevarles a huir de la justicia, «máxime ante la gran capacidad económica de la que disponen», dice Pedraz, así como la posibilidad de obstrucción de la investigación, que se encuentra pendiente de analizar la documentación ocupada en los registros.

Las acusaciones que pesan contra el presidente y su hijo son gruesas. Villar gestionó la FEF como si de un cortijo propio se tratara, usando el dinero de la institución no solo para enriquecerse y enriquecer a sus más cercanos, sino para financiar una vastísima red clientelar entre las federaciones territoriales y locales que garantizaban su continuidad. Así lo revelan las investigaciones de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que ponen el acento en que el todavía presidente y sus prácticas corruptas causaron un tremendo agujero patrimonial a la federación de decenas de millones de euros. Un «fraude masivo y continuado», en palabras de uno de los agentes de la 'operación Soule', que tiene, al menos, diez patas diferentes, según recogen los atestados de la UCO y los documentos en poder del juez Pedraz.

El mayor agujero provocado por Villar, cercano a los 44 millones de euros, fue la «adjudicación de contratos relacionados con la cesión de derechos comerciales (de la selección) al Grupo Santa Mónica (propiedad del ya fallecido Jesús Samper) con unos márgenes de ganancias muy elevados para la empresa». Los informes revelan que la firma dejó sin pagar 24 millones de euros a FEF y que el presidente, en febrero de 2013, «acordó la resolución de los contratos con dicha entidad con cláusulas muy favorables a la misma», pagando por el fin de esa relación otros 20 millones de euros adicionales. «Tras estas condiciones leoninas puede subyacer motivos de gratitud hacia el Grupo Santa Mónica», apuntan los documentos.

Miguel Cardenal, entonces presidente del CSD, tras pedir explicaciones a Villar y no obtenerlas, acudió a la Fiscalía que en 2016 comenzó las investigaciones, que no se han quedado, ni mucho menos ahí. Pedraz afirma que Villar «habría concedido beneficios» de «trascendencia económica» a algunos presidentes de federaciones territoriales como «compensación» a su apoyo.

«Compensaciones»

Es más, el presidente se dedicaba a repartir premios a sus camaradas. Anticorrupción relata en sus documentos que «se habría extralimitado en sus funciones de gestión de patrimonio de la FEF utilizando el mismo para otorgar altos salarios y sobresueldos a determinados directivos con el consiguiente perjuicio económico para la federación».

Según los investigadores, el presidente asimismo habría hecho la vista gorda para que los directivos territoriales que le apoyaban y a los que tenía dentro de su red clientelar también saquearan la caja de diversas maneras. «Habría consentido -apuntan los documentos de la Audiencia Nacional- que ciertos presidentes de las federaciones territoriales tuvieran de manera encubierta un sueldo de la FEF incompatible con su condición de miembros de la Junta Directiva». Al margen de que éstos desviaban «fondos de las federaciones que presiden a sociedades de su titularidad».

Es esta parte de la operación es la que afecta directamente a las federaciones de Andalucía, Comunidad Valenciana, Baleares, Las Palmas, Tenerife, Extremadura, Ceuta y Melilla y en la que estarían involucrados Padrón y Hernández Baussou.

El presidente, siempre bajo la premisa de usar la FEF y sus recursos como si fueran propios, directamente había puesto los «medios humanos y materiales de la entidad» al servicio de su hijo, quien, recuerdan los atestados en poder de Pedraz, no tenía «relación laboral» ni «prestaba servicios a la federación». Junto con su hijo, además, organizó el ya conocido sistema de cobro de comisiones ilegales en la organización de los amistosos de la selección, a través de servicios ficticios a la asesoría de Gorka, Sports Advisers SL.

Pero las acusaciones de Anticorrupción no paran ahí, ya que son muy numerosas: «conoció y permitió otras actuaciones que han supuesto perjuicio económico para el patrimonio de la federación»; «dispuso de fondos destinados a clubes de fútbol para ocultar la administración negligente de la FEF»; maniobró para conseguir «indemnizaciones en fraude de ley» a su cercanos; y también iba a enchufar a las personas que le habían ayudado en su campaña.

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