«Sería increíble llegar a Primera»

Ana Tejada, en Pradoviejo. :: justo rodríguez/
Ana Tejada, en Pradoviejo. :: justo rodríguez

A sus 15 años, Ana Tejada aspira a lograr el ascenso con el EDF Logroño y a participar en el Europeo Sub'17 de selecciones

I. G. LOGROÑO.

Tiene sólo quince años, pero Ana Tejada ya se ha convertido en una pieza clave para el EDF Logroño. Además, su buen hacer con el equipo riojano le ha permitido ir convocada en menos de un mes con la selecciones españolas Sub'16 y Sub'17, logrando con esta última la clasificación para el Campeonato de Europa de la categoría.

La relación de Tejada con el mundo del fútbol arrancó temprano. «Hay fotos por mi casa con dos años y ya salgo con un balón en los pies o en las manos», recuerda. «Después, me apunté con mis amigos a jugar en el equipo del colegio Las Gaunas y, de ahí, pasé al EDF Logroño», añade.

El balompié es su pasión y se nota. Juega de mediocentro o de central y demuestra una gran ilusión ante la posibilidad de que el EDF Logroño ascienda a Primera. «Sería increíble», sentencia. «Jugar en esa categoría sería un sueño y más todavía si lo consigues con el equipo de tu tierra», explica. De momento, las riojanas tienen que certificar su clasificación para el 'play off' para después pelear por subir ante los mejores bloques de Segunda División. «Sabemos que es complicado y debemos ir paso a paso», afirma. «Eso sí, vamos a darlo todo para intentar conseguirlo», apostilla.

En cuanto a España, Tejada se muestra halagada por la confianza que los seleccionadores han depositado en ella. Es más, la riojana jugó completos los tres partidos de la ronda de clasificación del Campeonato de Europa Sub'17, que se disputará en Lituania del 9 al 21 de mayo. «Al ser de las más jóvenes, no me esperaba tener tantos minutos, pero fue increíble», recuerda. Ahora, a Tejada le encantaría ser una de las elegidas para participar en el torneo. «Pero para conseguirlo, tengo que seguir trabajando duro», recalca.

Tejada compagina el fútbol con sus estudios. Cursa 4º de la ESO y hace todo lo posible por no perder el ritmo de las clases. «Es complicado porque no nos ponen profesores cuando viajamos pero lo llevo bien, aunque cuando vuelvo de las convocatorias me tengo que poner las pilas», cuenta. «Pero merece la pena el esfuerzo porque las experiencias que estoy viviendo son fantásticas», concluye.

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