FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE FÚTBOL

El TAD destituye a Villar como presidente de la Federación

Ángel Villar, durante la comparecencia que ofreció el pasado lunes en Madrid. :: GABRIEL BOUYS / afp
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Ángel Villar, durante la comparecencia que ofreció el pasado lunes en Madrid. :: GABRIEL BOUYS / afp

Larrea encabezará la gestora que dirigirá el organismo hasta que se convoquen elecciones, mientras el bilbaíno avanza un recurso

AMADOR GÓMEZ MADRID.

El Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) destituyó ayer a Ángel María Villar como presidente de la Federación Española de Fútbol (FEF), cargo del que ya estaba suspendido durante un año, al considerar que vulneró la neutralidad durante el último proceso electoral, en el que ejerció como presidente de la Comisión Gestora mientras optaba a la reelección. La decisión del TAD implica que Juan Luis Larrea, actual mandatario de la FEF y su consejo se convierten en gestora, con la obligación de convocar elecciones después de las parciales del 29 de enero a los puestos vacantes que comunicaron el miércoles tras la junta directiva en la que se decidió demorar la moción presentada por Luis Rubiales.

La destitución definitiva de Villar se produce tres meses después de que el TAD le abriese un expediente en el que le acusaba de vulnerar el reglamento electoral que rige las elecciones en las federaciones deportivas. «Una vez convocadas las elecciones a la RFEF por su entonces presidente, el día 13 de febrero de 2017, éste pasó a ocupar la presidencia de la Comisión Gestora. Siendo presidente de dicha Comisión Gestora y sin cesar de la misma llevó a cabo numerosas actividades dirigidas a publicitar y promover su condición de candidato a la presidencia de la RFEF y a captar el apoyo para su candidatura», apuntó la instructora del expediente en su propuesta de destitución.

Se refería con ello a las acciones con las que promovió Villar la difusión de su programa electoral en diversos medios de comunicación y redes sociales, así como mediante una carta enviada a los presidentes de las Federaciones Territoriales el pasado 6 de abril «en calidad de precandidato para las elecciones a la presidencia de la Federación Española de Fútbol» y con la finalidad de compartir su «programa» y los objetivos» que se proponía «alcanzar el próximo mandato».

El TAD considera que vulneró la neutralidad durante el último proceso electoral

Según la instructora, cuya propuesta han refrendado con su decisión los miembros del TAD, la actuación de Villar constituyó una infracción «muy gave» de las disposiciones previstas en el artículo 76.2.a de la Ley del Deporte que reza así: «Quienes presenten su candidatura para formar parte de los órganos de gobierno y representación de la RFEF no podrán ser miembros de la Comisión Gestora, debiendo cesar en dicha condición al presentar la candidatura en cuestión».

El abogado bilbaíno ya ha avanzado que recurrirá su destitución, que ha considerado como «la sanción más grave impuesta a un presidente de Federación desde la constitución del mismo». La decisión del TAD llega cuatro días después de que Villar lanzase un furibundo ataque contra el Gobierno en su primera comparecencia pública tras su salida de la cárcel en la que ingresó por su implicación en la 'operacion Soule'. En ella denunció un «golpe de Estado» ejecutado por el actual presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), José Ramón Lete, su antecesor, Miguel Cardenal, el presidente de LaLiga, Javier Tebas, y el ex secretario general del organismo federativo, Jorge Pérez. «Quieren ver mi cabeza colgada como la de los toros o de los ciervos. Me están linchando. Me siento un leproso porque me han echado al barro, a mí y a mi familia», manifestó.

El pasado 23 de noviembre, Luis Rubiales, expresidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) y aspirante a dirigir la FEF, activó una moción de censura contra Juan Luis Larrea, sustituto del suspendido y ahora destituido Villar. Para mediados de enero estaba prevista la resolución del Consejo de Estado, el órgano consultivo que iba a decidir si se deben repetir o no las elecciones a un organismo sacudido en julio por un terremoto y al que se le reclama una regeneración urgente.

Una reconstrucción que la sociedad exige sea llevada a cabo ya sin el repudiado Villar, que está convencido de que no ha cometido «ningún delito» y quiere morir matando. De hecho, el miércoles se volvió a presentar en la Ciudad del Fútbol durante el cóctel navideño en lo que muchos consideraron una provocación ya que el propio presidente interino Larrea le había solicitado que no se presentase más en la sede de la FEF.

Villar se siente perseguido por el Gobierno y se considera víctima de un linchamiento, desde hace más de tres años, por parte del anterior secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal, y del presidente de LaLiga, Javier Tebas, a quienes en su opinión se han sumado en los últimos tiempos quien fuera su secretario general, Jorge Pérez, y el actual presidente del Consejo Superior de Deportes, José Ramón Lete. Les acusa de haber «utilizado a fiscales, a la Guardia Civil y a los tribunales» para que la Audiencia Nacional haya abierto un proceso penal contra él, su hijo Gorka y el vicepresidente económico de la FEF, también suspendido, Juan Padrón.

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