LA DERROTA MÁS DULCE

Las jugadoras del EDF celebran la derrota por la mínima y la clasificación para la última eliminatoria por el ascenso. :: hugo álvarez/el comercio
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Las jugadoras del EDF celebran la derrota por la mínima y la clasificación para la última eliminatoria por el ascenso. :: hugo álvarez/el comercio

El EDF Logroño se clasifica para la final de ascenso tras defender el 2-0 del partido de ida Desde el orden defensivo las riojanas supieron solventar las acometidas de un Real Oviedo que dominó la pelota pero que solo pudo marcar de penalti en el minuto 63

S. MORENO LAYA

Oviedo. El fútbol femenino riojano acaba de hacer historia. Ayer por la mañana, en Oviedo, en El Requexón, firmaba en el acta su acceso a la gran final por el ascenso a la Liga Iberdrola, la máxima categoría del fútbol español, donde el Atlético de Madrid acaba de celebrar en Neptuno un nuevo título liguero en cerrada disputa con el Barcelona. A esas cotas aspira el EDF Logroño, que eliminó al Real Oviedo gracias a su gran acierto en el partido de ida en Pradoviejo y al rigor táctico y defensivo demostrado ayer en tierras asturianas ante las acometidas de un Oviedo más capacitado para tener el balón que para mandarlo con cierto malicia sobre la portería de Andrea.

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El 2-0 de la ida se antojaba como un muro infranqueable para las locales, que solo pusieron algo de emoción a partir del minuto 63, cuando Isina batió a Andrea de penalti. Calculó mal en el despeje Marisol, y la pelota acabó cayendo sobre sus manos en medio del giro. El colegiado asturiano no lo dudó y puso a Isina frente Andrea. La mejor de los locales no falló; la ajustó al máximo a la izquierda de la portera riojana, que adivinó el lado, pero le faltaron escasos centímetros para haber despejado el lanzamiento.

Real Oviedo
Cheza; Celia (Silvia, m. 76), Carmen, Iglesias, Seila (Yari, m. 65); Yoli (Paula, m. 84), Henar, Cienfu, Clo (Seila, m. 65); Laura e Isina.
EDF Logroño
Andrea; Marisol, Rebeca, Lucía, Aída; Judith (Fatu, m. 66), Silvia, Lorena (Nacha, m. 40), Ana (Nazareth, m. 90); Irene (Claudia, m. 85) e Ibra.
Gol
1-0, m. 63, Isina de penalti.
Árbitro
Diego Valdés, del colegio asturiano. Amonestó a las locales Iglesias y Érika; y a las visitantes Aída y Silvia.
Incidencias
Partido jugado en el campo principal de El Requexón, instalaciones deportivas del Real Oviedo. Césped en perfecto estado. Mañana primaveral y soleada. Medio cententar de aficionados riojanos.

Tras una primera parte de ritmo lento y juego horizontal, solo roto por un gran lanzamiento de falta de Silvia desde tres cuarto de campo que Cheza desvió en la cepa del poste; la segunda comenzó con mayor intensidad por parte de las jugadoras locales, que sabían del reto mayúsculo al que se enfrentaban. Solo un equipo podía seguir adelante, y el Real Oviedo, tras una temporada regular perfecta con solo una derrota y 25 victorias, se sentía con fuerzas para al menos intentarlo.

Pero lo hizo con un único discurso, sin alzar en exceso la voz, sin elevarla ni darle nuevos matices para tratar de cambiar algo. La pelota de un lado para otro, con buen toque y tino, pero escasa profundidad. Ideal, por tanto, para un EDF que ya hizo los deberes en casa marcando dos goles y que no tuvo problema ninguno para armarse sobre su propio área y no dejar pasar ni una.

Hasta que llegó el penalti y el tanto de Isina. Entonces fue el momento de la gestión de los nervios y el estrés típicos de cualquier eliminatoria decisiva. Un asunto que por poco sale disparado por los aires en contra de los intereses riojanos al ver cómo Yanis estrellaba contra el larguero un centro puesto desde la banda derecha. La madera impidió el segundo ovetense, el que hubiera puesto la película en los minutos extras, con el cansancio haciendo mella en una mañana de fuerte calor. Pero para hacer historia también hay que contar con la fortuna. Y ésta estuvo esta vez de parte de las riojanas.

Para dotar de más energía al cuadro visitante, Héctor Blanco movió el banquillo. Apostó por la fuerza de Fortu, y el entusiasmo en la presión sobre las centrales locales de Claudia. Fuerza e intensidad al servicio del colectivo, ante un Oviedo de seda que acabó atrapado en la red tejida por un EDF entregado a defender su renta del encuentro de ida.

Poco importó no inquietar en toda la segunda parte el área contraria. Eso no era la importante. Porque jamás una derrota supo tan dulce. Un equipo construido para estar entre los cinco primeros clasificados de su liga, la ganó con cierta rotundidad, y ya hizo historia. Y cuando parecía que el Oviedo era el favorito para ganar esa semifinal, las riojanas se superaron a sí mismas y seguir haciendo historia al plantarse en la gran final, que arrancará este próximo domingo en Pradoviejo ante el Tacón, (2-1 al Seagull).

Sin uñas pero a la sombra, el medio centenar de aficionados riojanos lucía una camiseta naranja con un eslogan: 'Nosotr@s también jugamos'. Así, con la @. Y vaya si tuvieron un papel determinante. Estuvieron a la altura en la celebración, pasaron con éxito los nervios de 90 minutos decisivos, y ayudaron a guardar fuerzas para la batalla final: llevaron a las chicas en sus coches por el camino de cabras de más de un kilómetro que da acceso al Requexón. Por ahí no pasan los autobuses. «Éstas no iban a llegar al campo andando». Trabajo en equipo.

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