FIEBRE EN LAS GAUNAS

Que decidan los niños

Un grupo de jóvenes jugadores, riojanos algunos, inicia un entrenamiento en Oyón, cuando aún iban al centro del Athletic. :: l.r./
Un grupo de jóvenes jugadores, riojanos algunos, inicia un entrenamiento en Oyón, cuando aún iban al centro del Athletic. :: l.r.

M. GLERA

Intensa ha sido la semana que concluyó ayer con el fútbol de cantera riojano como gran protagonista a raíz de la decisión del Athletic de prescindir de jóvenes jugadores riojanos de su centro de tecnificación de Oyón por el mero hecho de no haber nacido en tierras vascas. Toda idea o filosofía es respetable, en este caso la del Athletic. Otra cosa es que se comparta o no. La decisión ha puesto sobre la mesa que en tiempos que apelan a la igualdad siempre hay excepciones, pero también que la situación del fútbol riojano es alarmante.

Una vez conocida su decisión, los clubes riojanos deben tomar decisiones. ¿Qué quieren? ¿Hacia dónde caminan? Son clubes de formación que desde hace tiempo coquetean con el apellido 'empresa', aunque no les guste. Ahora se paga por todo; antes por nada.

Quieren formar jugadores, crecer como entidad. Caminan con el ánimo de cruzar las fronteras porque aquí no hay una entidad que cumpla sus expectativas. Porque la economía manda también y cuando en tu tierra no lo consigues, miras más allá. Respetable, por supuesto.

Los clubes riojanos deben preguntarse qué quieren y hacia dónde caminan

Ahora bien, la semana deja muchas lecturas. Una de ellas se centra en el futuro que les espera. El silencio manda porque aún esperan que se reconduzca la situación, al menos para este año. Esperan Comillas y Berceo. El primero ha cumplido diez años, pero viene de una larga tradición futbolística; el segundo es una institución con muchas décadas de historia. Se puede firmar a cualquier precio, pero sus niños han sido despreciados como futbolistas no por sus cualidades, deportivas y humanas, sino por algo tan sencillo como es haber nacido fuera del territorio que el Athletic llama Euskal Herria.

Hay más pilares que sostienen esta huida. Todo padre tiene en casa a su Messi, Cristiano, Casillas... En La Rioja hay muchos jugadores, pero no de esa envergadura. Es la realidad. Sólo hay que ver los resultados de equipos y selecciones riojanas (ese es otro tema, el de la Federación...).

Si el Athletic capta a un niño de 12, 13 ó 14 años y se lo lleva a Lezama da igual dónde haya nacido; si el niño llama a su puerta a través de un centro, ya no vale. El club decide. Esa es la diferencia. Pero hay una gran realidad más allá de los ojos con los que los padres ven el fútbol: si un niño apunta a futbolista de élite no hace falta que vaya a ningún lado, vendrán a buscarle. Y no sólo el Athletic, sino otros muchos clubes. Y entonces ya será el niño quien decida y sentirá que es valorado por sus cualidades y no segregado por nacimiento.

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