Los cortesanos del rey derrocado

Ángel Villar vivía como un monarca alimentando a la clientela y parentela que convirtió la Federación Española en un hervidero de intrigas y chanchullos

JAVIER MUÑOZ Bilbao

¿Seguirá siendo el fútbol español esa monarquía absoluta que describían la pasada semana todos los periódicos, ese trono donde el rey derrocado acaba siendo sustituido por otro monarca no menos venal? La caída de Ángel María Villar, el presidente de la Federación Española de Fútbol (FEF) encarcelado sin fianza junto a su hijo Gorka y al vicepresidente económico de la institución, Juan Padrón, pone un abrupto punto final al 'villarato', un régimen que ha durado 29 años y que acabó el pasado martes de un plumazo con el auto del magistrado Santiago Pedraz de la Audiencia Nacional. Los delitos de apropiación indebida, corrupción entre particulares y falsedad documental, entre otros, son sólo un primer balance acusatorio contra el grupo de cortesanos -hasta cuarenta responsables futbolísticos- que han sido salpicados por las pesquisas de la Guardia Civil. De toda la Operación Soule, a cargo de la Unidad Central Operativa (UCO), estos son algunos de los más significativos, miembros todos de la clientela y parentela que medró a la vera de Villar desde que llegó la presidencia de la FEF en 1988.

Gorka Villar Abogado e hijo del presidente de la FEF

El príncipe de la FEF

Todo rey suele tener un príncipe, aunque en el 'caso Villar', ese príncipe no salía a la luz pública, sino que se movía en un segundo plano en la FEF, donde cobraba minutas por la prestación de servicios, igual que en algunas territoriales. Gorka Villar (Bilbao, 1975), abogado especializado en Derecho Deportivo y del Trabajo, ayudó a su padre a salir reelegido presidente en el 2004. A partir de 2008, cuando La Roja ganó Eurocopa y se transformó en un icono social con el Mundial de 2010 y el Europeo de 2012, se encargó de organizar esa decena de amistosos de la selección que tanto escándalo han despertado estos días.

Se atribuye al hijo del 'jefe' una gran capacidad de negociación y un no menos desdeñable celo para sacar provecho de los contactos familiares, que fueron los que le llevaron a a la dirección general de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) a finales de 2014, sin haber cumplido 40 años, después de haber ejercido de asesor desde 2011. La amistad de su padre con Julio Grondona, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), ya fallecido, fue determinante para ese ascenso, que le aseguró una vida de lujo en Paraguay, sede de Conmebol.

No tardó Gorka Villar en ser acusado de un intento de extorsión por ocho clubes uruguayos disconformes con la venta de los derechos televisivos de la Copa Libertadores, equipos que denunciaron al responsable del fútbol sudamericano por haberles exigido presuntamente la retirada de la denuncia penal presentada contra él. Cuando estalló la bomba del Comité de Ética de la FIFA, resultó indirectamente alcanzado por ella y acabó marchándose de Conmebol en 2016. Unas lapidarias declaraciones radiofónicas acabarían siendo su epitafio. «De mi padre he aprendido a ser honrado», frase que la prensa no tardó en desempolvar en cuanto la UCO lo arrestó.

Juan Padrón Vicepresidente económico de la FEF

El chambelán de la corte

El chambelán de la corte es la persona noble que acompaña al rey, un papel que le sienta como un guante a Juan Padrón (San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, 1936). Si algo se puede decir de esté perenne dirigente del fútbol, vicepresidente económico de la FEF y presidente de la territorial tinerfeña, es que lleva en la cúpula del balompié más tiempo que el propio Villar. Padrón llegó a la FEF en 1984, cuatro años antes que el abogado bilbaíno, y ha sido el ejecutor de las grandes purgas de la federación, las de Agustín Domínguez (1989), Gerardo González (2003) y Jorge Pérez (2017), todos ellos secretarios generales que acabaron defenestrados por haberse enfrentado a quien a la postre era el poder en los pasillos, el hombre que recelaba a veces de las territoriales y era un peligroso enemigo.

La Audiencia Nacional acusa a Padrón de haberse lucrado con contratos suscritos por la FEF y de haber desviado dinero de la territorial tinerfeña a su bolsillo. Al público tal vez le sorprendió ver el pasado martes a un hombre de 81 años entrando en la sede federativa de Santa Cruz de Tenerife con la Guardia Civil al lado, pero no se puede olvidar que la trayectoria de Padrón está jalonada de líos judiciales.

En los años noventa le acusaron de pagarse con dinero de la FEF viajes de placer por Sudamérica junto a su familia. También le denunciaron en el 'caso Haití', el procedimiento judicial abierto por una subvención concedida por el Consejo Superior de Deportes en 2011 para crear una escuela de fútbol en el país caribeño, proyecto del que nunca más se supo se supo. Esa vez se decía de Padrón que había colocado a su hija con cargo a ese dinero. En 2005, Tebas ya había puesto a él y a Villar en el punto de mira de la denuncia que archivaría el juez Carretero tiempo después.

La casualidad ha querido que la UCO haya enviado al federativo canario entre rejas cuando el presidente de la FEF se disponía a jubilarlo a instancias de varias territoriales. Ya había recogido todas sus cosas del despacho en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, pero no sabía lo que le iba a deparar el destino. ¿O tal vez sí?

Rafael Cortés Elvira Secretario General del Deporte (1993-1996)

Con él nació el 'villarato'

No figuraba esta semana en el 'top' de protagonistas del 'caso Villar', pero Rafael Cortés Elvira (Madrid, 1953) es sin lugar a dudas el responsable último del 'villarato'. Porque nada de lo que cuenta el magistrado Santiago Pedraz habría sido posible sin el concurso magistral de este doctor en Químicas y factótum del deporte en España en varios Gobiernos de Felipe González, primero como director de Deportes del Ministerio de Educación (1987-1993) y después como secretario de Estado para el Deporte (1993-1996). Fue en julio de 1993, antes de dar el salto de un puesto a otro, cuando este político eliminó el famoso 'decreto antiPorta', la norma que limitaba los mandatos federativos y que se había introducido precisamente para evitar lo que hizo Villar: convertirse en monarca absoluto.

A día de hoy, Cortes Elvira aparece en el auto de la Audiencia Nacional como administrador único de una sociedad que entre 2010 y 2012 recibió 1,5 millones de Santa Mónica, la empresa que gestionó en su día los derechos de la selección española y que presuntamente recibía un trato de favor de la FEF, endosándole un agujero de 44 millones de euros. El expolítico también es socio de EISNET, otra entidad en la que participan Gorka Villar y la esposa de éste, Mónica Han Cho, un tipo de negocio familiar que prolifera en los informes de la UCO. Porque en ese folletón (servido por entregas como las novelas de Dickens) proliferan los enredos domésticos, como lo acredita la misma cónyuge de Cortés Elvira, María Elena Hernández, jefa de los servicios médicos de la FEF desde 2003 y designada para el comité médico de la UEFA.

No cabe duda de que Ángel Villar tiene mucho que agradecer al marido de María Elena. Para empezar, intervino entre bambalinas cuando el presidente de la FEF y Juan Padrón fueron implicados en 2005 por el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, en un proceso judicial sobre viajes de lujo y desvío de dinero a una empresa de Padrón. Según un exdirectivo de la FEF, Cortés Elvira se jactaba de que un magistrado que él conocía, Toro Peña, le explicaba cómo ejercer la defensa de los acusados. Más adelante, el juzgado que llevaba ese caso fue ocupado por el juez Adolfo Carretero, otro conocido del exsecretario de Estado que, por lo visto, había reclamado ese destino y que cuando se encontró con el procedimiento de Villar y Padrón lo archivó en 2012 en medio de la sorpresa general.

Marcelino Maté Presidente de la territorial de Castilla y León

A rey muerto rey puesto

La máxima de 'El Gatopardo', cambiarlo todo para que nada cambie, resume el papel que algunos han reservado a Marcelino Maté tras el derrocamiento de Ángel Villar. Natural de Burgos, de 57 años y actual presidente de la Federación de Castilla y León, suena para presidir la gestora llamada a coger las riendas de la FEF. A rey muerto, rey puesto. Aunque a Maté se le acumulan los problemas, ya que en un pinchazo telefónico de los papeles de Pedraz se insinúa que podría haber estado cobrando 3.000 euros mensuales de forma irregular.

Marcelino Maté conoce lo que es una gestora. A comienzos de los noventa, siendo concejal de Burgos, participó en el consejo gestor del club de su ciudad, un colectivo que sería condenado por el Supremo por irregularidades en las cuentas y por haber dejado al Athletic una deuda de 112 millones de pesetas.

Para cuando se dictó esa sentencia, en 1999, Maté ya había llegado a la presidencia de la territorial castellanoleonesa. Amigo de Ángel Villar, ha recurrido a los servicios jurídicos de Gorka. Acumula cinco mandatos seguidos en su federación, además de liderar la comisión de la Segunda B de la FEF, una categoría marcada por los líos para formar los grupos de la competición y por los amaños de las apuestas. Ahora, Maté tiene delante el inmenso cráter que Villar ha dejado en la federación española.

Ramón Hernández Secretario de la territorial tinerfeña

Los negocios del chambelán

Ramón Hernández Bassou (Santa Cruz de Tenerife, 1953) se ha librado de la cárcel, de momento, tras pagar una fianza de 100.000 euros, a diferencia de Ángel y Gorka Villar, y de Juan Padrón, detenidos como él el pasado martes. Secretario de la federación tinerfeña desde 1987 y exfutbolista de las categorías inferiores canarias, a Hernández lo han descrito como el socio ideal de los negocios de Padrón en la territorial canaria. Problemas de liquidez no debía de tener, al menos aparentemente, cuando concedió una entrevista en 2015 a un periódico local, en la que explicó que cuando dejara su cargo «me gustaría trabajar en una ONG o en algún equipo de fútbol para matar el gusanillo».

Habría que preguntarse a qué gusanillo se refería Hernández Baussou, pero hace dos años, ante las noticias que ya entonces involucraban a su jefe en pleitos y fraudes varios, él denunciaba una campaña de difamación. «Yo solo digo una cosa -respondió cuando le preguntaron directamente sobre Padrón-. En 2008 fuimos campeones de Europa, en 2010 campeones del mundo y en 2012 de nuevo campeones de Europa. En ese período no hubo críticas ni a Villar ni a Padrón. Con esos éxitos sería de torpes montar una campaña en contra de estas dos personas».

Ironías al margen, Hernández recordaba que, aunque todos los procedimientos contra los mandamases de la FEF habían quedado en nada, la ofensiva en su contra se había recrudecido porque había elecciones a la vista. «Estamos en el mismo escenario de hace diez años, con los mismos actores y con los mismos medios en contra de Villar y Padrón, como ya pasó aquella vez. Todo eso que está saliendo ahora fue denunciado por Javier Tebas. Eso está todo archivado y sobreseído. Ahora están sacando los mismos argumentos que en 2004». Hernández Baussou vinculó su trayectoria a Juan Padrón de tal modo que aseguró que el día que éste renunciara, se marcharía «detrás de él como un tiro». Pero ese tiro le ha salido por la culata.

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