Dos de tres

Los penaltis expulsaron a la UDL de la Copa en el 2016; un año después le permiten seguir soñando con un grande

M.G. LOGROÑO.

Los penaltis dan y quitan. Hace un año, la suerte más emocionante de las eliminatorias privó a la UD Logroñés de acceder a la segunda ronda y cayó en Calahorra; hace dos, los once metros permitieron a los riojanos eliminar al UCAM Murcia, acceder al cuarto partido, ya a doble vuelta, y medirse en Las Gaunas al Sevilla. Historias del fútbol.

El conjunto logroñés vive su séptima participación en la Copa. Su primer partido oficial fue en Copa del Rey. Hola y adiós en Villajoyosa; en su segunda campaña alcanzó la cuarta ronda y se midió al Valencia. En la temporada 2011/12 llegó a tercera ronda y perdió en Miranda; su cuarta participación se saldó con derrota en el primer partido, ante la SD Logroñés; el último año mágico lo vivió con Carlos Pouso, en el que superó a Linares y UCAM y cayó ante el Sevilla. Por primera vez aparecieron los penaltis en la vida copera blanquirroja.

El 14 de octubre del 2015, UDL y UCAM empataron (2-2) en Las Gaunas después de un intenso partido y se vieron abocados al lanzamiento de penaltis. Los riojanos vencieron por 5-4 con goles de Álvaro González, Titi, Iker Alegre, Adrián León y Miguel Santos (por la escuadra, como el miércoles). Miguel se ubicó aquel día bajo los palos. César Remón marcó para los murcianos, pero el portero riojano detuvo el primer lanzamiento visitante, a Rubio.

El punto de penalti volvió a la escena el 31 de agosto en La Planilla, frente al Calahorra. Partido sin goles que se resolvió por la vía que menos gusta a los futbolistas. 3-1 se impuso el cuadro rojillo después de una desastrosa tanda visitante. Jon Ander Felipe defendió la portería blanquirroja. Adrián León, Mendi y Chevi erraron; Espina marcó el segundo disparo; los hermanos Del Puente y Satrústegui marcaron. Adiós a la Copa en primera ronda, como había sucedido frente a SD Logroñés.

Y el miércoles se vio el tercer episodio... con un tercer portero diferente. En este caso fue Fermín Sobrón quien defendió la portería riojana. Fue una tanda inmaculada en sus doce primeros lanzamientos. Ñoño, Muneta (estremecedor por su sangre fría), Salvador, Marcos André e Iván Aguilar completaron los cinco primeros penaltis. El portero madrileño Parra no pudo hacer nada en ante ninguno de ellos. Miguel Santos empató (6-6) después de alojar el balón en la red por la escuadra. Y ahí apareció Fermín. Aguantó y despejó el balón de Ángel. El trabajo estaba prácticamente hecho. Algunos jugadores blanquirrojos se equivocaron y corrieron a abrazar al portero pensando que había acabado todo. Quedaba que la UDL lanzara. Un intercambio de palabras entre integrantes de ambas plantillas acabó con el colegiado Gómez Landazabal junto al túnel de vestuarios.

El partido se paró durante unos minutos. Eternos, salvo para los implicados. En la distancia, Paredes y Parra mantenían un pulso dialéctico y de miradas con sus cabezas a escasos centímetros. Imagen asociada al boxeo de la que salió victorioso el madrileño. Despejó la pena máxima. Jacobo mandó al cielo logroñés el decimoquinto penalti y Fermín anoto el decimosexto y último. Se acabó. La que dicen suerte de los penaltis volvió a sonreír a la UD Logroñés, si bien ambos equipos no apelaron a la fortuna, sino a la precisión. Tenían trabajada también esa especialidad futbolística.

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