FERMÍN SE SUMA AL PLAN A PARA GANAR

Varios aficionados abrazan a Fermin tras acabar el partido. :: fernando díaz
Varios aficionados abrazan a Fermin tras acabar el partido. :: fernando díaz

El portero detiene y marca en la tanda de penaltis que mantiene a la UDL en la Copa Los riojanos recurren a toda su artillería para superar desde los once metros al Adarve y alcanzar la tercera ronda

JOSÉ MARTÍNEZ GLERA

Logroño. La UD Logroñés tiene muy definido su plan A, pero por ahora su plan B no está para grandes citas, porque la de ayer lo fue. No le faltó ningún ingrediente copero. Los riojanos se vieron obligados a tirar de clasicismo y, primero, recuperar la batuta de Antxon Muneta para superar al Adarve y borrar las dudas que generó un primer tiempo en el que la UDL no fue el equipo que ha construido Sergio Rodríguez en los últimos meses. Incluso por momentos se vulgarizó y rescató viejos fantasmas como la inseguridad defensiva, a pesar de que César Caneda se multiplicó en el eje de la zaga. Segundo. Necesitó de la tanda de penaltis para alcanzar su objetivo y ahí apareció Fermín Sobrón, que detuvo una pena máxima y marcó la de la victoria. El portero total.

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El partido comenzó con cambio de planes, ya que Borja Gómez, en el once titular, se lesionó en el calentamiento y César Caneda pasó de la grada al césped para acompañar a Ramiro Mayor. A este cambio de última hora, Sergio Rodríguez incluyó las novedades de Fermín, en la portería, Cifu, Germán e Iván Aguilar. Muchos cambios.

UD Logroñés
Fermín, Santos, Caneda, Ramiro, Paredes, Arnedo, Germán (Ñoño, 60), Rayco (Marcos André, 104), Salvador, Cifu (Muneta, 51) e Iván Aguilar
Unión Adarve
Parra, Ángel, Moré, Juanma, Cadete, Jesús, Olmedo, Adrián (Jacobo, 114), Gianni (Fran, 63), Mateo y Héctor (Darío, 99).
Goles
0-1, Moré; 1-1, Ñoño; 1-2, Olmedo; 2-2, Muneta; 2-3, Jesús; 3-3, Salvador; 3-4, Mateo; 4-4, Marcos André; 4-5, Fran; 5-5, Iván Aguilar; 5-6, Darío; 6-6, Santos; 6-6, Fermín para ante Ángel; 6-6, Parra para ante Paredes. 6-7, Juanma; 7-7, Ramiro; 7-7, Jacobo,a la grada, 8-7, Femín.
Árbitro
Gómez Landazábal. Ayudado por Cachón y Guijarro. Colegio Vasco. Amonestó a Caneda, Paredes, Fermín, Salvador, Gianni, Héctor, Ángel, Mateo y Parra

Las modificaciones o el momento ofertaron una UD Logroñés espesa en su fútbol. Arnedo es fantástico posicionalmente, pero le falta atrevimiento para superar la medular, lo que obliga a Carles Salvador a retrasar su posición. Esos metros de diferencia los acusa enormemente el equipo riojano, ya que Salvador da una energía enorme cuando arranca pasada la medular. A esa situación se sumó que la UDL se volcó hacia la derecha, con Santos y Germán, y olvidó la izquierda y, por tanto, a Jaime Paredes. Así se entiende que el Adarve se sintiera cómodo e incluso manejase el partido en esos primeros minutos y diera un primer aviso después de que Adrián ganase la espalda a Paredes tras una pared al borde del área con Mateo. Demasiado fácil. Espacios sin ocupar, ni en defensa ni en ataque. Líneas muy separadas. Y constantes caídas en fuera de juego.

La UDL desperdició el primer periodo. El técnico rotó y el equipo lo acusó en su fútbol

No había un guion establecido. No había juego en equipo. Sergio Rodríguez gesticulaba desde la banda, pero su mensaje no llegaba. No había presión alta, no había recuperación, no había posesión. No había ningún argumento de los que han cambiado a este equipo de la mano del técnico logroñés. Incluso aparecieron temores casi olvidados, como esa sensación de inseguridad atrás que César Caneda se encargó de paliar con su trabajo.

La UDL se había vulgarizado. Iba a remolque. Cifu remató a siete minutos del descanso en la primera jugada con cierto criterio y con Salvador cerca del área. Insuficiente. Héctor ganó la espalda a Ramiro (no fue la única) y la oposición de Caneda le impidió precisar el disparo.

Lo mejor que le pudo pasar a la UDL es que el partido consumiera su primer acto. Tiempo de reflexión en el vestuario; tiempo de bocadillo en la grada. Pero sobre todo, tiempo para que Muneta se colocase las medias e iluminase al equipo con su juego. El pequeño gran jugador cambió la dinámica. Jugó e hizo jugar. Recuperó al equipo de Sergio Rodríguez. Aguilar pudo marcar en el primer minuto tras un balón en profundidad de Paredes. El guion cambió. Más ritmo, más posesión, más toque, más profundidad. Ñoño suplió a Germán. El plan A era más reconocible, aunque una y otra vez se ahogaba en el fuera de juego. Unos sí; otros dudosos; y algunos, no. El asistente tiene el poder. Le faltaba superar ese último obstáculo. No lo consiguió, aunque sus argumentos fueron diferentes. Insuficientes también. Ñoño ha perdido el desborde de los dos primeros partidos de Liga; Rayco se ausenta en exceso de los encuentros. Y por la derecha, con Muneta centrado, Miguel Santos tenía muchos metros que cubrir. Aquel remate de Aguilar y poco más. Escaso bagaje. Abocados a la prórroga. Es la Copa.

Jaime Paredes estiraba musculatura tendido sobre el césped. Demasiado tute. Domingo y miércoles. La UD Logroñés volvió a cambiar el ritmo. Parra salvó el mano a mano con Santos; poco después despejó a córner el disparo de Ñoño desde dentro del área; respondió al de Carles Salvador. El Adarve quería parar el partido; la UDL lo quería dinamitar por velocidad. Al final, se decidió desde la tensa distancia de los once metros después de que Parra sacase un guante magistral ante Ñoño.

Dicen que el penalti es una lotería. Puede ser, pero la pena máxima se ensaya. Lo hacen todos los equipos. Quedó demostrado, porque hasta el decimotercer penalti Fermín ni apareció para despejar el disparo de Ángel. Parra evitó que Paredes marcase después de un intenso cara a cara más propio del mundo del boxeo que del fútbol. Salió perjudicado el blanquirrojo. Pero fue Fermín quien sentenció la eliminatoria. Marcó después del fallo de Jacobo, que mando el balón a las gradas, y la afición invadió el campo. Copa en estado puro

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