Derbi sin Iniesta y con rencillas

Ernesto Valverde, técnico del Barcelona, durante el entrenamiento de ayer. :: efe
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Ernesto Valverde, técnico del Barcelona, durante el entrenamiento de ayer. :: efe

Quique pide «meter la pierna» y Valverde recuerda que hay un árbitro

P. RÍOS

barcelona. La última vez que Espanyol y Barça se enfrentaron en la Copa del Rey fue una guerra. Ocurrió en enero de 2016, en octavos de final, un año que comenzó el día 2 con un derbi liguero en Cornellà-El Prat en el que ya saltaron chispas, con 0-0 final y una dureza blanquiazul que irritó a los azulgrana. El 6 de enero, tras cuatro días de declaraciones cruzadas y en un ambiente bélico, llegó la ida de aquella eliminatoria en el Camp Nou. Y pasó de todo antes, durante y después, con dos rojas para un Espanyol que, dirigido por Constantin Galca, volvió a sobrepasar el límite (el portero, Pau López, se libró pese a un plantillazo terrorífico, apretando los dientes, a la tibia de Messi) y 4-1 para un extramotivado Barça de Luis Enrique que acabó perdiendo a Luis Suárez por dos partidos de sanción debido a sus insultos a los rivales en el túnel de vestuarios. La vuelta, el 14, fue más tranquila en lo deportivo (0-2), pero mantuvo la polémica por las pancartas que aparecieron para ofender a Piqué con su pareja, Shakira, de triste argumento.

De aquellos episodios salió peor parado el Espanyol, con la fuerza mediática que arrastra el Barcelona criticando su dureza y la mala educación en su grada. El club perico se sintió menospreciado por los medios de comunicación. Pero aquello pasó factura. En los siguientes derbis siempre se hizo un llamamiento a la cordura en las horas previas y los pericos, más mansos que en aquellos primeros días de enero de 2016 en los que sí plantaron cara, ya no fueron rival para los culés: 5-0, 4-1 y 5-0 en el Camp Nou en las Ligas 2015-16, 2016-17 y 2017-18 y 0-3 en Cornellà-El Prat en la 2016-17. Dos años después, la lectura es simple: si el Espanyol no es agresivo, siempre dentro de los límites del reglamento, poco puede hacer ante el Barça. Quique Sánchez Flores ha aprendido la lección y quiere recuperar la intensidad de aquellos derbis.

Espanyol
Diego López, Marc Navarro, Naldo, Mario Hermoso, Aaarón Martín, David López, Javi Fuego, Piatti, Gerard Moreno, Granero y Leo Baptistao.
Barça
Cillessen, Semedo, Piqué, Vermaelen, Digne, Rakitic, Busquets, Denis Suárez, Paulinho, Messi y Luis Suárez.
Árbitro
De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco)
Hora
21.00 Cornellà-El Prat
TV
beIn LaLiga.

«Quiero que mi equipo sea agresivo, que corra, meta la pierna y prefiero que acabe con cuatro amarillas que con ninguna», afirmó el entrenador del Espanyol, recordando sin citar la palabra venganza las goleadas del Barça tras aquellos incidentes: «Tenemos que demostrar que hay una rivalidad y hay mucho en juego. El adversario ha demostrado que, si puede, se ensaña con nosotros y tenemos que alcanzar un nivel mental mayor que el de los últimos años. No me quedo en la dureza. Lo que hizo mella fue salir sacudido, caer eliminado y encajar cinco goles en los partidos de Liga. Eso fue cóctel explosivo».

Ernesto Valverde, que dejó huella en el banquillo del Espanyol y que incluso tiene una puerta con su nombre en Cornellà-El Prat, recogió el guante de Quique, con quien se repartió elogios, aunque con prudencia: «Ya sabemos que hay un poco más de tensión en los derbis, la rivalidad existe y se nota en el ambiente, pero al final está el árbitro. No creo que pase de ahí». Se centró más en las dificultades deportivas: «Es un derbi y las distancias se reducen. Ellos juegan en casa e intentarán hacer valer el factor campo. En estas eliminatorias se trata de no tener malos momentos. Será difícil, les respetamos mucho».

El Barça no podrá contar con los lesionados Dembélé, que el lunes volvió a la enfermería en la que estará entre tres o cuatro semanas. Tampoco con Iniesta y Mascherano, por molestias musculares.

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