Asensio salva otro día gris del Real Madrid

Marco Asensio celebra el gol. :: susana vera / reuters
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Marco Asensio celebra el gol. :: susana vera / reuters

El Madrid afrontará la vuelta con todo de cara gracias al tanto del balear en la recta final del choque ante el Leganés

ÓSCAR BELLOT MADRID.

Triunfo que vale su peso en oro del Real Madrid en Butarque. Un tanto de Marco Asensio a centro de Theo cuando el choque moría ya, permitirá al conjunto que dirige Zinedine Zidane encarar la vuelta de cuartos en el Santiago Bernabéu con todo a favor para sacar el billete a semifinales en esta Copa que se ha convertido en uno de los dos asideros que le quedan al vigente campeón de Liga y Champions para enmendar la campaña tras su desplome liguero.

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Se desquitó el balear con un certero remate al primer toque tras 69 días y 14 partidos sin ver puerta y dio aire a su escuadra en un encuentro plomizo en el que el miedo a un paso en falso se impuso al fútbol en Butarque.

Leganés
Champagne, Tito, Bustinza, Siovas, Rico, Gumbau, Rubén Pérez (Brasanac, min. 61), El Zhar, Eraso, Naranjo (Amrabat, min. 69) y Beauvue (Omar Ramos, min. 81).
Real Madrid
Kiko Casilla, Carvajal, Vallejo (Nacho, min. 14), Varane, Theo, Marcos Llorente (Isco, min. 72), Kovacic, Ceballos (Modric, min. 66), Marco Asensio, Lucas Vázquez y Borja Mayoral.
Gol
1-0: min. 89, Marco Asensio.
Árbitro
Sánchez Martínez (Comité de Murcia). Mostró amarilla a El Zhar, Gumbau y Naranjo por parte del Leganés. Expulsó al utillero del conjunto pepinero.
Incidencias
Partido de ida de cuartos de final de la Copa del Rey disputado en el Estadio Municipal de Butarque ante 11.454 espectadores.

Dominio sin pimienta del cuadro de Zinedine Zidane en la primera parte, en la que Kovacic marró una ocasión clamorosa que apenas fue un oasis en el desierto ofensivo de los visitantes antes de la postrera diana del '20'. Susto merengue a vuelta de vestuarios con un latigazo de Beauvue que salvó Kiko Casilla y que estuvo a punto de añadir otro capítulo a la crisis del Real Madrid, nuevamente desdibujado con su 'unidad B' hasta que el extremo operó como redentor de un equipo al que el cuadro pepinero ató sin demasiado esfuerzo a base de orden.

Tuvo que cambiar rápido de guión Zidane por la tempranera lesión de Vallejo, que tras forzar para alcanzar un balón, se echó la mano al muslo derecho y demandó el cambio. No tiene suerte el prometedor central, al que el físico traiciona demasiado.

Obligó el percance del maño a recurrir a Nacho, el único que se había caído respecto al once que sufrió para certificar ante el Numancia el pase a cuartos en el Bernabéu. Ni el tono acuciante que ha adquirido la Copa para el Real Madrid mutó la política de rotaciones de Zidane, que con la BBC y Marcelo fuera de la convocatoria, sólo había introducido a Varane por el '6' respecto a los que comenzaron aquel partido con la intención de dar aire a su tercer pupilo con mayor carga de minutos el día de su 28 cumpleaños.

Sin chispa

Las salvaguardias dibujaron un encuentro muy táctico y plomizo en cuyos 45 primeros minutos no se vio ni un tiro entre los tres palos y en el que el único peligro provino de los errores. Los de Kiko Casilla en el despeje y el mucho más grosero de Rubén Pérez a la hora de sacar la pelota que le había entregado Siovas, que debió costarle el primer tanto al Leganés pero que dejó a Kovacic maldiciéndose por marrar una ocasión de oro. Mano a mano con Champagne, golpeó fatal el croata cuando tenía franca la estocada, tanto si cruzaba el disparo como si asistía a Borja Mayoral. No hizo ni una ni otra cosa, sino que optó por devolver el regalo que le había llegado de la nada.

Sin atisbo de la electricidad que había reclamado Zidane la víspera, el Real Madrid, dominador claro de la pelota pero nuevamente trabado en la elaboración del juego y sin agitación por las bandas que ocupaban Marco Asensio y Lucas Vázquez, se estrelló contra el ordenado y granítico esquema local, que no se concedía alegrías más allá de la que emanaba del rostro de Chiquito de la Calzada estampado en su camiseta a iniciativa de una casa de apuestas deportivas y casino 'online' que ejerció como patrocinadora principal de la elástica en la histórica cita para la escuadra pepinera.

Falto de ideas, con Ceballos intrascendente en la creación y sus extremos carentes de verticalidad, el Real Madrid cedió terreno al Leganés en el segundo tiempo, en el que el conjunto local acarició el gol en una falta que botó Rico y en la que Casilla se quedó a media salida mientras el despeje de Marcos Llorente hacia atrás acabó impactando contra el travesaño.

Pendía el Madrid de un hilo y, ya con Modric llamado a concurso para tratar de enhebrar el juego y dar mayor consistencia a la medular, Zidane metió a Isco por Marcos Llorente en busca de ese último pase que tampoco había existido. Lo dio, y fabuloso, Amrabat a Beauvue cuando el malagueño aún estaba tratando de acomodarse al partido, pero el latigazo del francés encontró una no menos fantástica respuesta de Casilla. Titubeante en la salida, el catalán terminó siendo providencial, como Marco Asensio, héroe de otro día gris del Real Madrid que sacó, pese a ello, un gran resultado.

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