UN CHISTE DE MAL GUSTO

JOSÉ MARTÍNEZ GLERA - PENALTI Y EXPULSIÓN

Eres un aldeano», le decía a un amigo mío su madre. Se lo decía porque nunca había salido de su ciudad, del equipo de su corazón, para vivir experiencias más allá de su tierra. Se lo decía con cariño. Salió y ahora es más rico como persona. Josu Urrutia nunca salió de Bilbao.

Urrutia siempre jugó en el Athletic. Como futbolista tengo un vago recuerdo de él y aún me acuerdo de los buenos jugadores. Asegura que excluye a niños riojanos para proteger al socio. Se entiende que para mantener una filosofía que choca con los tiempos actuales y que tiene su origen en un territorio que existe sólo en su mente. Proteger al socio. Lo hace por él. Es su deber. Y se considera admirado por ello. Quizá, ese mismo socio debería preguntarle por qué se hace trampas al solitario para justificar la llegada de jóvenes futbolistas de tierras lejanas que no cumplen esos requisitos de origen. Deberían echarle de su cargo pues no ha guardado con celo la historia del Athletic.

El discurso de Urrutia es un chiste de mal gusto. Superior. Si el Athletic te llama, nada más importa; si tu llamas al Athletic, el ADN entra en juego. Habrá que darle las gracias por tecnificar a niños (cada domingo y no cada quince días) que no sirven para el Athletic. Gracias por su caridad. Si no sirven, para qué les abre las puertas. No son aptos no porque no sean buenos futbolistas, sino porque no han nacido en su tierra idealizada. Segregación. Alguien más osado lo calificaría de racista, pero eso significaría concederle la satisfacción de pensar que es una raza superior.

Pensándolo bien, quizá yo pude jugar en el Athletic. Viví unos años en Santurce y jugué la liga universitaria. Aunque hubiera sido un tuercebotas, quizá hubiese pasado la criba genética o de adoctrinamiento. Lo que no sabe Urrutia es que nunca pensé en jugar en el Athletic y supongo que muchos niños ahora tampoco, porque este futbolista que nunca salió de Bilbao les ha tratado como seres inferiores. Yo elijo mi futuro, no usted.

Mi hijo juega en el Comillas. Lo hace porque es feliz en él, no porque tenga un convenio con el Athletic. Y podía haber jugado en el Berceo o en otra entidad y ser igual de feliz. Si con el paso de los años se convierte en un gran futbolista, seguro que podrá jugar en un club más grande, que le permita ganar títulos y no se sienta inferior por haber nacido en Logroño, a donde usted acude a comer chuletillas. Perdón si son riojanas. A diferencia de esa «gente», yo no le admiro, como usted se siente, admirado. Es más, me da pena.

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