Brillante sobre el césped y convulso en los juzgados

O.B. MADRID.

Sandro Rosell clavó un puñal en el corazón del Real Madrid el día en que fichó a Neymar. Florentino Pérez anhelaba incorporar al talentoso delantero a su nómina de estrellas. Pero el por entonces máximo mandatario azulgrana, que en buena medida se había aupado al cargo gracias a su mano en el fútbol sudamericano, se adelantó. El punta arribó al Camp Nou pese a que la entidad de Chamartín pugnó por él hasta el último momento. Pero las cifras de su traspaso fueron pronto puestas en tela de juicio.

Josep Maria Bartomeu, por entonces vicepresidente del Barça, tasó en 57,1 millones de euros la cantidad que el Barça abonó para reclutarle. Un montante muy alejado de los 150 millones que Florentino Pérez había asegurado que le habría costado al Real Madrid su incorporación entre el dinero a pagar al Santos, al padre de Neymar y al fondo que poseía el 40% de sus derechos. En diciembre de 2013, Jordi Cases, socio del Barça, presentó una denuncia ante la Audiencia Nacional en la que acusaba a Rosell de «apropiación indebida» en la operación. A mediados de diciembre de 2016, la Audiencia de Barcelona condenaba al club a pagar 5,5 millones de euros por dos delitos fiscales cometidos en la adquisición del delantero.

Pero ahí no acabó el calvario judicial del clan Neymar. El pasado 4 de mayo, el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata abrió juicio oral a Neymar, Bartomeu, Rosell y el Barça por presunta estafa en el fichaje del brasileño, un caso que se inició con la denuncia del grupo DIS, antiguo poseedor de parte de los derechos del delantero.

Neymar compaginó sus visitas a los juzgados con portentosas actuaciones. En sus 186 partidos con el Barça, ha marcado 105 goles y ha repartido 59 asistencias, logrando diez títulos. Desde que se completase la MSN con el aterrizaje de Luis Suárez, el tridente ha firmado 364 dianas y 211 pases de gol, números que atestiguan su tremenda eficacia.

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