Ellas también arbitran

Izaskun Muñoz, de espaldas, atiende                           una jugada en un San Marcial-Anguiano. :: sergio martínez
Izaskun Muñoz, de espaldas, atiende una jugada en un San Marcial-Anguiano. :: sergio martínez

Son jóvenes, amigas y comparten una pasión, rompiendo barreras y postulándose como brillantes promesas del arbitraje riojano El fútbol riojano ha contado esta temporada con cinco árbitras que describen una tendencia al alza

SERGIO MARTÍNEZ

logroño. Por fortuna, el tiempo está dejando atrás esa arcaica máxima de que el fútbol es cosa de hombres. El deporte avanza y con él la normalización de la presencia femenina, no sólo como futbolistas o entrenadoras, sino también como árbitras. El fútbol riojano es ejemplo de ello. En la temporada que terminó hace unos días, los campos de la región han visto dirigir encuentros a cinco chicas. Jóvenes, deportistas, amigas y que comparten la pasión por el arbitraje. «Es algo que engancha», coinciden.

Eider Franco, Alba Covaleda, Jara Toledano, Izaskun Muñoz y Laura Bezares entraron con fuerza, terminando de romper una barrera que hace años derribó Mayte Porro, y actualmente son algunas de las más brillantes promesas del arbitraje riojano. Jara Toledano, por ejemplo, recibió la mejor puntuación de todos los colegiados de Regional Preferente y a sus 16 años está a punto de dar el salto a Tercera División.

Son sin duda referentes, que entraron en el mundo del arbitraje hace dos y tres años por diferentes caminos. «Llevo jugando al fútbol desde los cuatro años y acabé queriendo verlo desde otra perspectiva», explica Laura Bezares, mientras que Izaskun Muñoz apunta que «nos dieron en el equipo una charla sobre reglas y me atrajo». Jara Toledano, por otra parte, tenía clara su vocación desde hace tiempo: «Mi madre siempre recuerda un día en el que, con sólo seis años, le dije que si le molestaba que le insultasen porque como yo iba a ser árbitra me iban a insultar. Es algo que siempre he querido hacer y en cuanto tuve la edad lo hice».

Eider Franco«Yo era de las que siempre protestaba al árbitro pero ahora lo veo de otra forma»Alba Covaleda«El fútbol y el arbitraje femeninos están en auge, pero aún queda mucho por hacer»Izaskun Muñoz«Nos intentamos ayudar en todo. El arbitraje es un mundo muy bonito y que merece la pena»Laura Bezares«Cuando salgo a arbitrar estoy al juego e ignoro lo que me digan. Sé que me van a insultar»

Todas recuerdan con cariño y entre risas su primer partido arbitrando. «Fue en Rentería y estaba nerviosísima. Salió un poco desastre pero los siguientes días ya fueron mejor», comenta Eider Franco, que resume esa sensación de nervios en la que coinciden todas, como también detalla Alba Covaleda: «En las tarjetas que tenemos para apuntar no sabía que se usaba una cara para cada equipo y ponía las iniciales de sus nombres para distinguirlos. Además, terminaron en el partido atacando en la banda que estaba de linier y estaba deseando que terminase». Laura Bezares cuenta también una anécdota de su estreno: «Ni me quité los pendientes, se me olvidó darle al cronómetro y no sabía ni donde ponerme».

El arbitraje suele ser una de esas vocaciones incomprendidas y a muchos cuesta entender los motivos por lo cuales alguien decide dedicarse a ello. La familia es uno de los apoyos fundamentales y las cinco árbitras coinciden en recibir de los suyos la máxima comprensión, aunque los comienzos son complicados. «Mi madre vino a verme a mi debut y no volvió. Se interesa pero pesan mucho los insultos y la grada», reconoce Eider Franco, que pone el foco en un asunto sobre el que también incide Laura Bezares: «Mi madre al principio no lo veía muy bien, porque tenía en mente a esos padres que insultan a los árbitros».

Los insultos y amenazas a los colegiados son un mal tristemente normalizado en los campos de fútbol de cualquier categoría y que ellas también sufrieron desde el primer día. «Cuando salgo a arbitrar estoy atenta al juego, metida en el partido e ignoro lo que me digan. Sé que me van a insultar», comenta Laura Bezares. Por su parte, Izaskun Muñoz recuerda una desagradable situación en su segundo partido: «En un infantil, dos madres vinieron al vestuario a pegar golpes en la puerta y llamarme sinvergüenza».

En esta temporada, una de ellas sufrió insultos machistas en un partido de Tercera, lo que deja claro el trabajo de educación que aún queda por hacer. Jara Toledano también recuerda una experiencia similar, aunque en esa ocasión el sexismo llegaba desde dentro del campo: «En un partido de infantiles expulsé a un entrenador porque estaba todo el rato quejándose de que hubiesen mandado a arbitrar a una chica». Esos incidentes, por suerte, no son habituales, y es que Eider Franco incluso comenta que «a la hora de insultar a veces la gente se corta más al ver que somos chicas».

Durante toda su experiencia, sin embargo, los momentos positivos son mayoría, reforzando aquella decisión que tomaron al entrar en el mundo del arbitraje y recordando sus mejores momentos. «El partido que elegiría entre todos es el día que debuté con Alba en Primera Femenina, un Real Sociedad-Betis. Fue diferente porque pasamos la noche fuera, fuimos a ver donde íbamos a arbitrar, los nervios eran por mil, la televisión retransmitiendo... Además hicimos un buen partido», recuerda Laura Bezares.

Izaskun Muñoz se decanta por su debut en Tercera División en un San Marcial-Anguiano, y Alba Covaleda, por su parte, también elige su primer partido en Primera Femenina: «Me puse a gritar por casa cuando me llamaron para ir». Eider Franco elige un Zaragoza-Oiartzun de Primera al que fue con Izaskun y Borja Martínez, mientras que Jara Toledano tuvo su mejor experiencia recientemente, actuando como juez de línea en un Tarazona-Huetor Tájar del 'play off' a Segunda B.

El arbitraje riojano está viviendo en los últimos años un aumento de licencias creciendo el interés de muchos por esta otra manera de ver el fútbol. Algo tendrá cuando está situación ya no es sólo una moda y es que además todas coinciden en el buen ambiente que se respira entre todos los compañeros. «Me habían avisado de ello pero me llamó la atención cuando empecé lo majos que son todos. Los árbitros somos como una familia», explica Jara Toledano. En términos similares hablan Alba Covaleda, «conoces a mucha gente y somos como un equipo», e Izaskun Muñoz: «Nos intentamos ayudar siempre en todo, preguntando dudas o comentando como nos ha ido un partido en cuanto acabamos. El arbitraje es un mundo muy bonito y que merece la pena».

«Yo era de las que siempre protestaba al árbitro pero ahora lo veo de otra forma», reconoce Eider Franco, que con su experiencia previa en el País Vasco, es la más veterana de estas jóvenes amigas. Son cinco entre 145 colegiados riojanos. Una pequeña pero significativa proporción para abrir un camino sin retorno. El futuro es para ellas.

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