La Rioja
Tristeza y lágrimas en el campo de La Planilla y en el de San Francisco por el triste final de Calahorra y Náxara. :: s.m.
Tristeza y lágrimas en el campo de La Planilla y en el de San Francisco por el triste final de Calahorra y Náxara. :: s.m.

FIEBRE EN LAS GAUNAS

El infierno del fútbol

Otra temporada sin. Sin ascenso, sin alegrías, sin premio a tanto trabajo. El fútbol riojano se mantendrá, en el inminente ya curso 2017/2018, como hasta ahora. Un solo representante en Segunda División B y la repetida y ya recurrente sensación de que los méritos sólo no sirven para lograr los objetivos.

En esta ocasión, son dos los equipos que se han quedado en el umbral de la gloria. En Nájera se soñaba con la fiesta grande, con un San Juan vestido de blanquiazul, pero no pudo ser. Tocaba hacer historia cuando llegaron las lágrimas. Durante un puñado de minutos el equipo estuvo en la gloria, hasta que cayó al suelo. Pero toca levantarse tras una excelente temporada, especialmente en su tramo final.

Mientras, el Calahorra también vivió 45 minutos en Segunda B hasta que el Badajoz le arrebató lo que tanto deseaba. Otro drama en La Planilla que cierra el curso futbolístico riojano. Ningún equipo sabe lo que es escalar la resbaladiza senda del ascenso desde que la Sociedad Deportiva Logroñés lo consiguiese en el curso 2011/2012. Y antes fue el Varea (2008/2009).

A partir de ese logro, 32 equipos de la comunidad lo han intentado y sólo a la SDL lo logró. Un porcentaje mínimo que demuestra la dureza del camino.

La pregunta inmediata resulta recurrente. ¿Tiene calidad suficiente el grupo riojano de Tercera División? ¿La falta de competitividad se penaliza en los momentos clave de la temporada? La respuesta fácil sería un sí rotundo, pero en el último curso especialmente se ha visto que el abanico de candidatos se ha ampliado notablemente. Que Haro y Varea quedasen apeados de la fase de ascenso es algo a tener en cuenta.

Pero para lograr los objetivos hace falta un plus. Competir contra equipos con más presupuesto y algunos jugadores profesionales (el resto, aunque no lo sean, cobran más que muchos de los futbolistas riojanos mejor remunerados) resulta muy difícil. También contar con menos cantera. Pero sobre todo falta un referente claro que organice el fútbol, que eleve las metas. Y eso, a día de hoy, continúa sin existir. La Segunda B es el cielo del fútbol riojano y el infierno del español. Y la Tercera continúa a su sombra otro año más. Pobres Náxara y Calahorra. Y pobre fútbol riojano.

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