La Rioja

«Aranguren siempre me decía que la íbamos a liar en Logroño y acabamos ascendiendo»

José Luis Gilabert se abraza a Chuchi Aranguren, ya en su segunda temporada en Las Gaunas. :: lr.
José Luis Gilabert se abraza a Chuchi Aranguren, ya en su segunda temporada en Las Gaunas. :: lr.
  • José Luis Gilabert expreparador físico del Logroñés

  • El madrileño llegó de la mano de Aranguren a Logroño y aquí sigue. Nostálgico de años mejores y triste ante a realidad actual

José Luis Gilabert llegó a Logroño en el verano de 1986. Era el preparador físico con el que Chuchi Aranguren había dirigido el año anterior al Deportivo de La Coruña y continuó confiando en él para llevar al Logroñés a la quintaesencia del fútbol español. Madrileño de nacimiento y riojano de sentimiento, fue un hombre importante en la consecución de aquel ascenso. Ahora mismo está inmerso en la confección de un libro que recuerda los ocho años de singladura del Logroñés en Primera División, y algunos más, que espera publicar en breve espacio de tiempo. Muestra cierta tristeza porque no se haya conseguido aunar a todos los aficionados en la búsqueda de un nuevo ascenso a Primera División.

- ¿Cómo recuerda aquel ascenso?

- Con felicidad, pero sobre todo con nostalgia. Ha pasado mucho tiempo y ves que la ciudad sigue sin tener fútbol profesional. Todos esos años de éxito en los que Logroño vibraba ya no existen.

- Lo suyo fue llegar y besar el santo. ¿Fue Aranguren quien le convenció para venir a Logroño?

- Yo no me lo esperaba. Chuchi Aranguren me aseguraba que la íbamos a liar. Le pregunté por qué nos hacía abandonar La Coruña, donde nos habíamos quedado a un punto del ascenso y había un equipo con solera. Me sorprendió cuando Chuchi me dijo que se venía para Logroño. Me quedé atónito.

- Porque lo primero que vio no le gustó mucho...

- El primer día que llegué a Logroño, desde Madrid, entré por la circunvalación y cuando vi la parte de atrás del viejo Las Gaunas no me llevé la mejor impresión. El año anterior, el equipo hubiera descendido si no llega a ser por el penalti que paró Moncaleán en La Romareda, pero Chuchi estaba convencido de que la íbamos a liar. Siempre decía eso.

- ¿Y qué encontró además del viejo Las Gaunas?

- Nada más llegar nos pusimos a buscar lugares para entrenar. Los medios deportivos en la ciudad eran muy precarios. Pradoviejo no tenía nada que ver con lo que es ahora. Las salas de musculación, los polideportivos... Los que no han vivido esos años no puede trasladarse en el tiempo y saber el cambio tremendo que ha experimentado Logroño en ese aspecto. Pero una vez que estás en un sitio, hay que pelear al máximo con lo que tienes. Y es lo que hicimos. Ahí estuvo la clave del éxito. Chuchi era un entrenador joven que tenía buena relación con los jugadores y eso también fue un cambio que se notó, formando un grupo humano que a la hora de trabajar era muy positivo.

- Chuchi Aranguren falleció el 21 de marzo del 2011. ¿Se acuerda de él?

- Mucho. No te puedes imaginar la huella que dejó entre los que éramos sus amigos. Era una gran persona, al margen del tema profesional. Te sentías contento a su lado. Fue un palo muy grande. Ya se han ido hombres como Joaquín Negueruela, Fernando Villamor, el propio Chuchi, Rafa Arellano..., gente que lo dio todo por el club y con los que el Logroñés logró al mayor hito de su historia.

- ¿Cómo se vivió aquel ascenso?

- Fue una alegría impresionante. Ocurrieron muchas cosas llamativas. El día del ascenso, el 14 de junio, no había nada preparado porque hacía falta la victoria y un par de carambolas. Se dio todo y se supo cinco minutos antes de acabar el partido. Hacía un día de perros. Radio Rioja montó un autocar y fuimos al Ayuntamiento. Había muy poca gente y luego nos fuimos a celebrarlo con una cena. Durante la semana siguiente hubo homenajes y también después de Alicante. Al regreso nos avisaron de que todo Logroño estaba en las calles y recuerdo que de Yagüe al Ayuntamiento tardamos en llegar dos horas.

- El Logroñés, Las Gaunas, Logroño, su esposa Estela. Se enamoró...

- A las antiguas Las Gaunas se le coge cariño. Lo mismo que me llevé una sorpresa viendo las tapias de la parte sur, luego al campo se le cogía un gran cariño. Fue un baluarte tremendo, más que en el ascenso, al año siguiente, que creo que fue aún mayor la gesta que conseguimos al lograr la permanencia. Dos temporadas seguidas, ascender y mantenernos el año siguiente. Todos nos daban por muertos, pero Las Gaunas fue un bastión en la segunda vuelta de aquel primer año en Primera.

- ¿Cómo se ve ahora el panorama?

- Mal. Con nostalgia de ver que ésta es una ciudad que no es como otras, que están volcadas con el fútbol. Desapareció el Club Deportivo Logroñés y se hizo muy poco por evitarlo. En otras ciudades han resurgido, con otros nombres, pero siendo de nuevo la referencia de esa ciudad. Casos de Burgos, Málaga, etc. Aquí no hay mucha afición y si la divides entre dos no vamos a ningún lado.

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