La Rioja

La codicia motivó el ataque al Borussia

  • El detenido puso las bombas tras comprar acciones del club, que pretendía vender después del atentado

No fue un ataque extremista, ni yihadista. No hubo motivos políticos tras el atentado contra el autobús del Borussia Dortmund hace una semana. La codicia y la especulación bursátil fueron las razones que indujeron al presunto autor del ataque con explosivos. Fueron también sus operaciones en la Bolsa las que llevaron a su captura. Fuerzas de la unidad antiterrorista alemana GSG-9 detuvieron en la madrugada del viernes en la localidad de Rottenburg am Necker, al sur de Stuttgart, a Sergej W., un germano-ruso de 28 años de edad, como sospechoso del crimen.

La Fiscalía Federal comunicó poco después que el hombre quiso matar a los jugadores del conocido equipo de la Bundesliga alemana de fútbol para obtener un beneficio en la Bolsa. Por ese motivo es acusado de intento de asesinato en 20 casos, atentado con explosivos y lesiones graves. Sergej W. tiene formación electrónica, ganó un premio en la escuela profesional donde estudió y trabajaba hasta ahora como electricista en la Universidad de Tubinga.

La Fiscalía Federal subrayó que el sospechoso actuó por pura codicia. Para ello asumió un crédito personal con el que compró el 11 de abril, el mismo día del atentado, opciones de venta, también llamadas 'opciones put', de acciones del Borussia Dortmund. Aunque las autoridades no han dado cifras concretas, la primera cadena de la televisión pública alemana indicó que se trataría de 15.000 opciones por un valor total de unos 78.000 euros. Sergej W.pretendía causar con el atentado el mayor número de víctimas posibles entre los futbolistas y provocar de esa manera una caída en picado de las acciones del equipo futbolístico.

Cuanto más hubiesen caído mayor habría sido su beneficio, si bien expertos financieros señalaron que ese negocio era de éxito mas que dudoso, ya que la baja que sufrieron los títulos del Borussia tras el atentado fueron mínimas, al igual que tras ser eliminado de la Liga de Campeones.

El detenido se hospedaba en el mismo hotel donde se encontraba concentrado el Borussia Dortmund e insistió además a la hora de hacer su reserva de habitación en que esta tuviera vistas al lugar, por lo que se sospecha que hizo detonar las bombas a distancia desde su ventana. Los fiscales explicaron que los tres artefactos explosivos, cargados con clavos de siete centímetros, habían sido colocados a lo largo de una distancia de doce metros en una valla al pie de la carretera y que fueron explosionados por separado con detonadores activados a distancia.

Las bombas debían haber tenido un efecto devastador, pero un fallo en la colocación del artefacto central, en plena cabina, evitó una catástrofe.