La Rioja

Modelos de comportamiento

La violencia en el deporte es una lacra cada vez más extendida y de la que nadie se salva. En La Rioja no se han vivido ‘batallas’ como la librada este fin de semana en Baleares, pero sí que se han producido situaciones puntuales y menos ‘multitudinarias’ en los últimos años. Estos hechos cobran una especial relevancia cuando el marco deportivo corresponde a categorías escolares.

No es que el valor de una acción se pueda medir por la edad de los contendientes, pero sí que se puede asegurar que la trascendencia es diferente. Los Juegos Deportivos son el marco de la mayor competición que se celebra anualmente en La Rioja. Cada año reúne a cerca de 20.000 escolares. Son niños y niñas que están en proceso de formación física, técnica, táctica… y también es un periodo en el que están adquiriendo los valores que marcarán su comportamiento vital. ¿Qué valores van a adquirir si mientras ellos avanzan con el balón su padre está solventando sus diferencias con el rival a puñetazos junto a la banda? ¿Qué van a aprender si mientras ellos tratan de concentrarse para tratar de anotar un tiro libre, en la grada, su familiar vocifera contra el árbitro? ¿Cómo van a respetar a nadie si su madre no respeta ni al entrenador cuando deja a su hijo ‘que es el mejor del equipo’ en el banquillo?. Los progenitores como los profesores, monitores, entrenadores… son las figuras que han de servir de modelo. De ahí la trascendencia de su comportamiento.

En La Rioja, desde hace años, se ha tratado de dar algunos pasos para evitar –en lo posible- estas situaciones, pero sin la colaboración de los mayores hay poco que hacer. Hace ya más de una década que en la mayoría de los deportes de equipo no se hacen públicos ni los resultados ni las clasificaciones de prebenjamines, benjamines y alevines para quitar presión a los jugadores, pero especialmente, para que el público esté más ‘relajado’ en la grada.

Y hace un par de temporadas, que en la normativa de todos los deportes (aunque son los de equipo los más sensibles a actos como el de Baleares) se introdujo la denominada ‘recriminación educativa al público’ que da la potestad al árbitro, cuando el ambiente esté excesivamente caldeado de parar el juego un minuto, juntar a los dos equipos y a sus técnicos en el centro del campo en silencio. Así, en teoría, deben enfriarse esos ánimos y los causantes sentirse avergonzados por haber sido los causantes de ese parón.

Sin embargo, de nada sirve establecer un marco legal si los referentes más cercanos no ejercen de modelos.

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