La Rioja
Manifestación de repulsa a Zozulya en Vallecas, ayer. :: efe
Manifestación de repulsa a Zozulya en Vallecas, ayer. :: efe

FIEBRE EN LAS GAUNAS

Convicciones firmes

Me gustan las convicciones firmes. Tal vez porque casi nunca las he tenido. Admiro a las personas que nacen, viven y mueren con las mismas ideas. Es el mundo el que gira mientras ellos se mantienen en sus trincheras. Inamovibles. Férreos. Y, cómo no, con la razón siempre de su lado.

En mi corta vida he conocido a muchas personas, pero nunca a nadie infalible. Mucho menos yo. Sólo el Papa, para los católicos, y cuando habla 'ex cathedra' cuenta con ese privilegio. Aunque, con cierta precaución, la doctrina distingue la infalibilidad de la inerrabilidad, en un matiz etéreo como el humo de los incensarios. Así que el Papa no se puede equivocar cuando habla de moral pero sí cuando se expresa como una persona particular o sobre temas cotidianos.

Un desbarajuste, vamos. Menos mal que hay elegidos que cabalgan a lomos de la verdad. Gente peligrosa. De blancos y negros.

Por ejemplo, me ha sorprendido que la autodenominada afición del Rayo Vallecano (no sabía que los entes múltiples y fragmentados pudiesen actuar con una única voz y un solo cerebro) no acepte a un ucraniano, un tal Zozulya, en su equipo. El argumento es tan sencillo como las verdades incuestionables: es un fascista que apoya al ejército de Ucrania en la guerra abierta en el país contra rebeldes prorrusos (desde hace tiempo los conflictos no son cosas de estados, sino de entidades y facciones).

Después de casi tres años de guerra, más una temporada larga de protestas durante el denominado Euromaidán, sólo sé que no tengo nada claro lo que ocurre en Ucrania. Es más, me gustaría conocerlo, con una lección de geopolítica, intereses históricos, estratégicos, militares, gasísticos, culturales y religiosos de una de las puertas de una Unión Europea a la que estuvo muy cerca de pertenecer. De esos polvos (y otros más antiguos) estos lodos.

Pero Bukaneros (o la 'afición del Rayo') lo tiene claro: no quiere fascistas y punto. El presidente de la LFP a la que pertenece el Rayo, Javier Tebas, exdirigente de Fuerza Nueva y que ha declarado en alguna ocasión echar de menos a un Le Pen español, ha asegurado que la actitud del Rayo (que se ha doblegado a parte de su afición) atenta contra los derechos fundamentales del futbolista. Y en esas estamos. De momento, el club de Vallecas no se ha dado de baja de una asociación dirigida por un ultraderechista (no sé, ni me importa, si ex o aún es), la guerra continúa en Ucrania y Zozulya busca equipo.

Y los maltratadores siguen con ficha profesional, los violentos en las gradas, los iletrados cobrando millones, los ladrones dirigiendo clubes y los evasores fiscales marcando goles. Menos mal que Zozulya, que es el caso sangrante, ya no puede. Bendito fútbol español.

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