La Rioja

RETIRADA

«Ahora lo que quiero es disfrutar de un fin de semana»

Álvaro Rubio, con el brazalete de capitán, saluda a la grada junto a sus hijos durante el homenaje que le rindió el Valladolid el sábado. :: r.v.
Álvaro Rubio, con el brazalete de capitán, saluda a la grada junto a sus hijos durante el homenaje que le rindió el Valladolid el sábado. :: r.v.
  • Álvaro Rubio Jugador riojano de fútbol

  • El exfutbolista del Loyola repasa su larga trayectoria mientras asume que su vida como jugador es una etapa que se cierra

logroño. «Me gustaría seguir jugando a fútbol, pero es difícil». Lo dice Álvaro Rubio (Logroño, 18/4/1979). A sus 37 años se resiste a colgar las botas después de vivir los últimos diecisiete entre los mejores, entre Segunda y Primera División. Hace unas semanas regresó de la India, donde jugó los últimos meses del pasado año. El Bengaluru ha sido su experiencia más exótica después de pasar toda una vida entre Logroño, Zaragoza, Albacete y Valladolid. A los 14 años cogió las maletas. Ahora sólo las sacará del armario para disfrutar de algo tan simple para muchos como es un fin de semana libre. El sábado saltó al césped de Zorrilla para recibir la merecida insignia del club pucelano. Diez años con su camiseta y muchas historias que contar. «Eterno capitán», se podía leer en una de las pancartas de la afición.

- Hace unos días leía que tras su experiencia en la India quería seguir jugando a fútbol. ¿Sigue siendo futbolista o ya es exfutbolista?

- Me gustaría pensar que sigo en activo, pero veo que es difícil continuar. Si no sale algo que me guste, muy a mi pesar, no seguiré jugando.

- ¿Qué significa 'algo que me guste'?

- Algo que me agrade. Podía haber continuado jugando a fútbol en la India, pero tenía pensando ir sólo por unos meses y no continué. Quería jugar más cerca de casa.

- ¿Cómo ha sido esta última experiencia? He leído algunas declaraciones en las que afirma que ha sido dura.

- Dura porque estaba lejos de la familia. Por lo demás, ha sido fantástico. Estoy encantado con haber jugado en el fútbol hindú.

- Vamos que estaba abonado a skype, facetime,...

- La verdad es que funciona bastante bien. Hablaba todos los días con mi familia. Ha funcionado bien.

- ¿Cómo es el fútbol allí?

- Está empezando, porque allí el deporte rey es el criquet, pero hay interés por el fútbol y está viviendo una etapa de auge. Se ha creado la Superliga y han contratado a jugadores famosos, mediáticos, con nombre,... Está resultado bastante bien.

- Si uno entra en la página web del Comillas, usted es una de las estrellas azules y comparte protagonismo con otros jugadores como los hermanos García León, Dani Aranzubía, César Remón, José Mari,... ¿Que recuerdos tiene de aquella época en el Loyola?

- La verdad es que estoy muy orgulloso de haber pertenecido al Loyola, porque no existía el Comillas. Guardo un grato recuerdo y mi cuadrilla de amigos es la misma que era en aquella época. Jugaba con Aitor Pina, Edu Rincón, Pedro y Nacho Montenegro... Ninguno ha seguido por el mundo del fútbol, pero fue una gran época.

- Vamos, que usted es un producto de la insistencia del Hermano Benito con el fútbol.

- La verdad es que sí. Guardamos un gran recuerdo de él. Fueron unos años fantásticos, en los que comenzamos a jugar a fútbol. Él nos aportaba mucha ilusión.

- ¿Llegó a ser uno de los privilegiados de jugar sobre hierba natural en Jesuitas o ya había desaparecido? En aquellos años, casi era un mito aquel campo.

- Lo único que he conocido es tierra. El sábado vinieron mis amigos a Valladolid, mi cuadrilla, y me regalaron una camiseta del Loyola que no sé los años que tendrá.

- Usted se marchó de casa a los 14 años para jugar en el Zaragoza. ¿Cómo recuerda aquel paso?

- Yo quería irme. Mis padres, no tanto, porque al final se marchaba un hijo de 14 años de casa. Era mi ilusión y fui a Zaragoza.

- Fácil no tiene que ser e imagino que habrá pasado por momentos eufóricos y también de pesimismo.

- Cuando eres un crío no piensas en llegar arriba o no, quieres disfrutar porque te gusta jugar. Ahora bien, la exigencia en Zaragoza era mayor. Ya no juegas en el patio del colegio, pero siempre buscas disfrutar y, además, asumir la responsabilidad de competir. Se suponía que allí estábamos los mejores.

- Y es el Zaragoza quien le ayuda a alcanzar la internacionalidad.

- Pasé seis años y fue con el Zaragoza cuando recibí la llamada de la selección. Iñaki Sáenz contó conmigo y me fui con la Sub'20 a jugar el Mundial de Nigeria.

- Un torneo de contrastes. Por un lado fue campeón del mundo, pero por otro, una lesión le impidió jugar la fase final.

- Son cosas que pasan en el mundo del fútbol, pero en ese momento no estás preparado para asumirlo. Me lesioné de gravedad y me tuve que volver. Pero disfrutas también.

- ¿Mira de vez en cuando aquella medalla por todo lo que supuso?

- Si te digo la verdad, la tiene guardada mi padre, porque yo soy un desastre para esas cosas. Mi padre se encarga de los recuerdos. Casi le da él más importancia que yo, aunque supongo que más adelante también me gustará recordarlo.

- Creo que debutó en Primera el 26 de octubre del 2003 de la mano del Albacete y con el Betis como adversario. ¿Qué recuerda de aquel día?

- No me acordaba de la fecha, pero sí del rival. Recuerdo que perdimos, pero yo estaba muy contento por jugar en Primera. Supongo que estaría más nervioso de lo habitual. Pasé siete años en Albacete y me dio la oportunidad de debutar en Segunda y en Primera. Tengo mucho cariño al club y a la ciudad. Conocí a mi mujer allí y mi hijo es albaceteño.

- Seis años en Zaragoza, siete en Albacete y una década en Valladolid. No tiene que ser fácil que una entidad dé la insignia del club y convertirse en un referente y jugador respetado.

- No sé si soy un referente o no. He pasado diez años en el Valladolid y siempre he estado muy a gusto. He sido jugador de etapas largas en los equipos en los que he jugado.

- De todas formas, su adiós al Valladolid no deja de ser un contraste. Por un lado, sale de la entidad en verano no con excesiva claridad en los hechos, pero por otro ese mismo club le reconoce sus méritos públicamente unos meses después. ¿Como ha asumido este doble comportamiento?

- Al Valladolid le tengo mucho cariño, pero sabía que iba a llegar el día en el que me dijeran que no iba a seguir. La exigencia es máxima y hay gente que valora y que toma decisiones. Y un día te dicen que no sigues. Lo asumí como pude, pero no es fácil.

- ¿Es duro ver que llega el adiós?

- Sí, claro que es duro, pero también es verdad que disfrutas todo mucho más. Quizás porque sabes que el adiós está cercano. Siempre he disfrutado mucho en el Valladolid, incluso el último año, que fue muy duro.

- Se acaba el fútbol y comienza una nueva vida. ¿Qué vida le espera?

- Primero, disfrutar de la familia. Llevo mucho tiempo sin disfrutar de un fin de semana. Mi mujer está comenzando un proyecto nuevo y le estoy ayudando. Lo cierto es que estoy más ocupado ahora que antes. Por otro lado, intentaré formarme para seguir relacionado con el fútbol. Ya veremos a ver qué pasa.

- Mediocentro, capitán, habituado a dar órdenes sobre el césped... Tiene perfil de entrenador.

- No lo sé, pero me gustaría sacarme el título de entrenador. No sé si para ejercer o no, pero quizá luego lo eche de menos.