CICLISMO

Yates se queda solo en el Giro

Yates gana en Sappada su tercera etapa y al fondo aún no se ve a sus perseguidores. :: efe/
Yates gana en Sappada su tercera etapa y al fondo aún no se ve a sus perseguidores. :: efe

Valiente y convencido, el líder gana en los Dolomitas su tercera etapa, tacha a Froome y aleja aún más a Dumoulin

J. GÓMEZ PEÑA

Hay un viejo dicho que aplicado al ciclismo se convierte en ley: no mata la bala sino la velocidad con que te alcanza. La decimoquinta etapa del Giro, metida en los bellos y nevados Dolomitas, no asustaba: tres puertos de segunda y otro de tercera. No estaban ni el Pordoi, ni la Marmolada, ni las Tres Cimas de Lavaredo, las paredes rosas de la historia centenaria de esta ronda. Pero el ciclismo lo escriben los ciclistas. Y les dio por escribir deprisa, por correr. La velocidad de la bala la puso Simon Yates, el nombre que se está quedando a solas con el Giro.

En la primera hora, casi toda cuesta arriba, el Giro cubrió 42 kilómetros. Una locura. Piernas de madera. Encima llovió al final. Pista de patinaje en el descenso del penúltimo puerto, el Paso de San Antonio. Ahí, 'Supermán' López desplegó su capa. Arriesgó y provocó un pequeño corte. En esa zanja, que parecía inofensiva, se perdió Froome, vencedor y resucitado un día antes en el Zoncolan. Concedió unos metros en esa bajada fría y de riesgo. La bala ya iba dirigida contra su cabeza.

Sin pausa empezaba la cuesta de Costalissoio, un puerto sin más, sin historia. Se la escribió a todo correr el líder. Simon Yates miró atrás en la rampa inicial. Periscopio rosa. Vio a Froome cabecear a veinte metros de distancia. Y notó que los que jadeaban a su lado, Dumoulin, Pozzovivo, Pinot y Carapaz, apuraban las últimas bocanadas de aliento. «Me sentía bien», contó Yates. Atacó dos veces y a la segunda se fue. Solo frente a todos y los 17 kilómetros que restaban hasta la meta de Sappada. Se bastó solo. Con los Dolomitas raseados por un cielo bajo y empapado, ganó su tercera etapa, tachó a Froome, alejó aún más a Dumoulin -el holandés está ya a 2 minutos y 11 segundos- y confirmó que manda en este Giro que ya merece ganar. Su velocidad es la bala que tumba, uno a uno, a los rivales.

«Es una buena renta sobre Dumoulin, pero él me puede sacar dos minutos en la 'crono' del martes», calcula Yates. Por eso, porque necesitaba meterle más tiempo, jugó ayer a ganar. Es su primer Giro. Apenas tiene 25 años. Ha venido a Italia a dar el gran salto. Creció como ciclista de velódromo en la pista de Mánchester. Ahora vale para todo: rápido, potente, escalador. Le queda pendiente el examen del reloj, la 'crono'. Al echar a rodar el Giro los pronósticos hablaban de un británico, Froome, y ahora se han girado hacia otro, Yates, que es insaciable.

Camino de Sappada se atrevió con todo, con la cuesta de Costalissoio, con su descenso y con el agónico y falso llano hasta la meta. Ciclista atrevido. Convencido. Este es un deporte que premia a los valientes: en la meta le sacó 41 segundos a 'Supermán' López' y Carapaz, enredados en su pelea menor por el maillot del mejor joven.

Froome, descolgado

Con ellos llegaron Pinot y Dumoulin, que limitó las pérdidas pero que sigue sin parecerse al ciclista de pedernal que le ganó el pasado Giro a Nairo Quintana. A 1.20 apareció el grupo siguiente, el de Pello Bilbao, que continúa noveno en la general, y el de Bennett, Formolo, Nieve y Konrad. A 1.32, a solar con su fiel Poels, entró Froome. Chris. En el Zoncolan cumplió 33 años. La edad de Cristo. Resucitado como él, en esa montaña, y crucificado un día después en Sappada.

La lista de caídos es larga. Igor Antón, molido por sus problemas intestinales, tuvo que bajarse apenas unas horas después de su ataque orgulloso en el Zoncolan. Fabio Aru alcanzó Sappada a cámara lenta, hueco, depresivo, sin ninguna opción ya y a casi veinte minutos de Yates. Funeral en vida. Ahora le espera, como al resto, una jornada de descanso antes de la contrarreloj del martes en Trento, de 34 kilómetros hechos para Dumoulin. Pero ni el holandés le tiene ya confianza a ese trazado. Resoplaba en la meta. «No tenía más fuerzas. No sé. Si Yates está así, seguro que va bien contra el crono», suponía. El martes, Dumoulin le recortará tiempo al pletórico líder. Lo malo es que luego el británico tendrá tres etapas de montaña a su favor. Yates empieza a quedarse solo en este su Giro.

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