Tráfico lento, ciclistas veloces

En las calles. Contador fue uno de los ciclistas más aclamados. También Froome recibió el cariño del público. Y mientras muchos animaban, otros aprovechaban para tomar el sol de septiembre o pedir un bidón a su ídolo.

Logroño cambió de cara durante unas horas para disfrutar, o sufrir, con la Vuelta

V. S.

Logroño vivió ayer una jornada diferente. La Vuelta a España, que ya se había dejado sentir en la epidermis de la ciudad el lunes, exhibió ayer, en su corazón, todo el potencial humano, mediático y vital que emana. Los cortes de tráfico, a pesar de advertidos y señalizados, dejaron a algunos con sus vehículos bloqueados en garajes y a otros sufriendo por el tráfico denso, especialmente a primera hora de la mañana. Una afección que irritó a muchos conductores y que seguro que levantará protestas, pero que permitió a miles de personas vivir horas de feliz deporte.

Las calles de la capital, a pesar del calor de una jornada en la que por fin se recuperó algo del clima estival, lucieron esplendorosas. Hubo público desde la salida en el Circuito de Los Arcos pero sobre todo en el entorno de Logroño. Había ganas de ciclismo, de animar a todos y, sobre todo, de aplaudir a Contador, que levantó un clamor en su trepidante paso. Pero Froome también recibió vítores y Aru, y Nibali y cualquier otro ciclista que ayer tuvo el placer de disputar una contrarreloj dura pero también emotiva. Porque los aficionados siempre premian el esfuerzo.

Desde la cuesta de Pavía, pasando por El Campillo, entrando a la ciudad por El Cubo y acabando en el centro, uno a uno, todos los ciclistas notaban el gentío. Porque, a casi cincuenta kilómetros por hora, más de la velocidad habitualmente permitida para los coches en numerosas calles, apenas podían verlo.

Un colorido centro

Con un centro de la ciudad distinto y bullicioso, con camiones multicolores, antenas parabólicas a decenas de metros de altura, animación, zonas de entretenimiento... Logroño acogió a una colorida ciudad que se monta y se desmonta y que mañana dejará un vacío a la espera de la otra vuelta: la inminente vuelta al cole.

Pero la ciudad también lució en todo el mundo gracias a los medios de comunicación, aunque desde el aire el Casco Antiguo siga pareciendo una dentadura mellada con demasiados solares vacíos. Esa difusión mundial la intentaron aprovechar algunos como altavoz de sus reclamaciones. Los funcionarios municipales, vestidos de amarillo, protestaron ruidosamente contra el gobierno municipal junto a la línea de meta.

Y los vecinos de la Villanueva se adhirieron al club de fans de Contador pero sin olvidar su reclamación: una solución inmediata para un barrio en el que los ciclistas de la Vuelta no podrían pasar sin tropezar en sus baches.

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