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Froome, el multicampeón del Tour que quería también la Vuelta

Chris Froome, tras conquistar la Vuelta a España.
Chris Froome, tras conquistar la Vuelta a España. / Javier Lizón (Efe)

El británico logra por fin su ambicionado triunfo en la general de la ronda española, tras ser segundo en tres ocasiones

COLPISA / AFPMADRID

«Fui segundo en tres ocasiones y ahora me gustaría ganarla», decía antes de empezar la Vuelta a España el británico Chris Froome, cuatro veces campeón del Tour de Francia, que, por fin, materializó su sueño de imponerse en la general de la ronda española.

Segundo en 2011, 2014 y 2016, Froome subió este domingo al primer cajón del podio de la Vuelta en Madrid, cumpliendo uno de sus grandes objetivos.

Froome se convirtió así en el tercer hombre en lograr el doblete Tour-Vuelta en la misma temporada, que sólo habían conseguido antes los franceses Jacques Anquetil (1963) y Bernard Hinault (1978).

Tras su triunfo en la ronda española, a este ciclista, nacido en Nairobi hace 32 años, sólo le falta a imponerse en el Giro de Italia para entrar en el selecto grupo de los ganadores de las tres grandes, aunque ello no impide que sea considerado ya todo un símbolo.

Un ciclista total

Nacionalizado británico hace nueve años, al adoptar la nacionalidad de sus padres, el ‘keniano blanco’ es visto como un ciclista total, capaz de desenvolverse bien en todas las facetas del ciclismo. Destaca en la contrarreloj y se defiende bien en la montaña, además de estar arropado por un potente equipo sin igual en los últimos tiempos en el ciclismo. Todos estos mimbres se unen para hacer de Froome, un ciclista total, que probablemente será el mejor ciclista de la historia nacido en suelo africano.

De padre y madre británicos, ésta última tuvo mucho que ver con que el pequeño ‘Froomey’ se orientara hacia el ciclismo al regalarle una bici VTT cuando tenía cinco años. «Para nosotros rodar junto a elefantes, hipopótamos y leones era normal», afirmó una vez Froome, que aprendió los rudimiento básicos de la competición ciclista de David Kinjah, un keniano que había participado en el Mundial de ciclismo de 2000.

Cuando Chris Froome tenía 14 años, sus padres se divorciaron y su padre dejó Kenia para instalarse en Sudáfrica, donde le siguió su hijo, ya que sus padres pensaban que podría tener una mejor educación en Johannesburgo.En Sudáfrica, el joven ‘Froomey’ descubrió su vocación de ciclista después de que con 17 años viese en la tele el duelo Armstrong-Basso. «Me pareció magnífico», dijo.

Froome se unió en Johannesburgo a la academia de ciclismo de Robbie Nielsen, mientras aprovechaba sus viajes a Kenia para ver su madre para entrenar con David Kinjah.

Con 21 años, en 2006, empezó a representar a Kenia en competiciones y disputó en 2008 el Tour de Francia, terminando en el puesto 84, con el equipo Barloworld. En 2009, ya con Sky y con Nacil, que había visto en él un futuro campeón, contrajo la esquistosomiasis, una infección parasitaria que ataca los glóbulos rojos. Logró superar la enfermedad en julio de 2011 y consiguió ser segundo en la Vuelta a España de ese año, consagrándose definitivamente como un ciclista a seguir.

Al año siguiente, fue segundo en el Tour de Francia por detrás de su compañero de equipo Bradley Wiggins, pero la cohabitación era imposible y el Sky optó por Froome mirando al futuro. A partir de ahí, empezó a construirse su leyenda en el Tour, que ganó en 2013, 2015, 2016 y 2017.

Froome se hizo con su primera Vuelta a lo grande, con un doblete Tour-Vuelta en el mismo año, a la espera de que pueda añadir a su palmarés el Giro, un título olímpico o un mundial. El ciclista británico ya fue medalla de bronce en las pruebas de contrarreloj de los Juegos de Londres’2012 y Río’2016, pero en el Mundial de ruta abandonó las seis veces que compitió.

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