La Rioja

Anuncio

Nairo Quintana elige el rojo

Nairo Quintana, ganador de la Vuelta 2016.
Nairo Quintana, ganador de la Vuelta 2016. / Efe
  • El ganador de la Vuelta a España anuncia su renovación con el equipo Movistar hasta 2019

  • «Es un sueño y poco a poco te vas despertando y te das cuenta de que es realidad», reconoce el reciente ganador de la Vuelta a España

Nairo Quintana ha guardado su maillot rosa. No le gusta tanto como el rojo. El primero lo ganó en las carreteras de Italia cuando era un joven que pensaba más en el Tour que en su primera gran vuelta. Pero han pasado dos años y todo ha cambiado. El tiempo le ha enseñado en Francia que no basta con ser un fuera de serie, que no es suficiente con creerse el rey de las montañas. Se lo había avisado su director varias veces. Eusebio Unzúe alertó que bajo esa piel curtida por el sol del campo había un muchacho con los defectos propios de su edad (nació el 4 de febrero de 1990 en Tunja). Demasiado joven para ganar un Tour. Christopher Froome ha estado siempre por delante. Por esos antecedentes, la victoria en la Vuelta a España desencadenó a Nairo Quintana. El colombiano es comedido en público, hombre de pocas palabras y de muchas sonrisas cuando no se le ataca, pero en la meta de Madrid se irguió, sacó pecho y mostró los brazos para señalarse a sí mismo, el minúsculo ciclista de Boyacá que había derrotado al inalcanzable Froome.

Porque el valor del rojo de Quintana ha sido coloreado por sus rivales. Así lo siente el líder del Movistar y por eso presume de su rojo. «Disfruté mucho de la bici y de los ataques que se hicieron en la Vuelta. Poder tener tu cuerpo al 100% es lo mejor y en el Tour no lo tenía. No sé si hubiera ganado, pero por lo menos se lo hubiéramos puesto un poco menos fácil a Froome», aseguró en el acto en que el Movistar anunció que había renovado el contrato del colombiano hasta 2019 (incluido) y que Alejandro Valverde también negociaba la prórroga. La ronda española mostró por primera vez una elección que sacó del programa previsto al actual ganador del Tour de Francia.

Formigal es una lección y una conquista de su presente, pasado y futuro. El comienzo de esa jornada creó al nuevo Quintana, el que vigilará la máquina humana del Sky. «Hemos estado viendo diferentes maneras. El rival no es fácil y sobre todo para alejarse de Froome es sorprenderlo. Lo hemos hecho de todas las maneras para intentar coger tiempo. Normalmente lo hacemos sobre la marcha, cuando vemos de qué manera él puede estar. Pero cuando llega la oportunidad, ya hemos visto, siempre al ataque y al ataque para comenzar a tomar tiempo», reveló el colombiano.

También Quintana superó a su compatriota Esteban Chaves, compatriota de nacionalidad y de alma escaladora. Había sido segundo en el Giro de Italia y se subió al podio con otra rompedora táctica de fe y ayuda en equipo que envió a Alberto Contador fuera de los elegidos. También el pinteño abrillantó el rojo de Nairo porque con él se hizo recordar hasta Formigal.

No obstante, los mismos adversarios que han prestigiado su victoria son los mismos que serán enemigos en el futuro. Froome ya sabe lo que es perder en una gran vuelta con el colombiano y que el Movistar ha logrado alguna vez romper los pronósticos de su estrategia de carrera. También sabe que Quintana no le va a regalar nada, como ocurrió en la llegada en alto a Aitana en que el colombiano le lanzó un esprint final con la Vuelta resuelta. Froome aplaudió al líder con sinceridad y apuntó en la agenda lo que le puede pasar si se descuida. Contador guardó en su recuerdo la ausencia de ayudas para alcanzar a Chaves cuando consideraba que el Movistar le debía un favor por su participación en el día en que alejaron a Froome del liderato. Son asuntos que acompañarán a Quintana en el resto de su carrera. Es otra faceta en la que le toca aprender al joven de Unzúe que ya firma la clasificación general de dos grandes vueltas. «No te das cuenta de lo que hay fuera. Es un sueño y poco a poco te vas despertando y te das cuenta de que es realidad», explicó Quintana, quien, por ahora, elige el rojo mientras se congratula porque Movistar ha renovado tres años más su patrocinio.