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La seguridad, un desafío constante en el Tour

Un policía, acompañado de un perro detector de explosivos, vigila durante la tercera etapa. /Jeff Pachoud (Afp)
Un policía, acompañado de un perro detector de explosivos, vigila durante la tercera etapa. / Jeff Pachoud (Afp)

El atentado de Niza, que provocó 86 muertos el último 14 de julio, obligó a una adaptación a las nuevas amenazas con el empleo de dispositivos para evitar acciones terroristas con camiones u otros vehículos

COLPISA / AFPPAU

Ante el riesgo de atentados, la seguridad se ha reforzado y adaptado a las amenazas que se ciernen sobre el Tour de Francia, una prueba cuyas características, con millones de espectadores en las carreteras, dificultan el dispositivo de seguridad.

«La gran particularidad del Tour es su itinerancia. La mayoría de las pruebas deportivas se desarrollan en recintos cerrados. Cuando el Stade de France está cerrado, está cerrado. Incluso las pistas de esquí permanecen cerradas y con controles de acceso», apunta Gabriel Lothe, oficial de la policía francesa desplegada en el Tour. «Aquí es como si hubiese un estadio que se desplazase todos los días, y con una configuración diferente, con accesos que van cambiando. Así que debemos planificar la seguridad cada día. Ese es el desafío», insiste.

Doce millones de espectadores en las carreteras, cientos de miles en las llegadas y salidas, el reto es de enjundia para los 23.000 policías y gendarmes presentes en el Tour, una cifra superior a los 20.000 desplegados apenas unos años atrás. El riesgo está «por todas partes», prosigue Pierre-Yves Thouault, director adjunto del Tour encargado de los asuntos de seguridad.

Perros detectores de explosivos

La empresa ASO (Amaury Sport Organisation), organizadora de la 'Grande Boucle', «aumentó en un 50% en los últimos cuatro años el número de agentes de seguridad en las salidas y llegadas para los controles de acceso, los cacheos, las inspecciones visuales de mochilas», indica un encargado de la seguridad. «También contamos con fisonomistas vestidos de civil, hemos reforzado la videovigilancia, y la gran novedad es que contamos con perros detectores de explosivos», detalla. Después de su exitoso trabajo en la pasada Eurocopa de fútbol el año pasado, los cánidos se encargan de detectar explosivos entre los flujos de personas.

El atentado de Niza, que provocó 86 muertos el último 14 de julio (fiesta nacional de Francia), obligó a una adaptación a las nuevas amenazas con el empleo de dispositivos para evitar acciones terroristas con camiones u otros vehículos, como la instalación de bolardos.

Un día antes del 14 de julio, las fuerzas del orden en Francia son conscientes del riesgo que entraña esa simbólica fecha, pero insisten en que la seguridad es permanente y de la misma intensidad todos los días.

¿Pero cómo podría evitarse un atentado en un puerto o entre una multitud? «Hay ojos por todos los sitios en el Tour de Francia, los 23.000 policías y gendarmes hacen controles, miran todo lo que pasa», subraya Pierre-Yves Thouault. «En los puertos, donde las caravanas se instalan una semana antes para disponer de un buen lugar, también nosotros comenzamos a patrullar con una semana de antelación», precisa. La tarea es ingente para los responsables de la seguridad. «A menudo me comentan por las noches 'Vaya etapa', pero yo no sé ni siquiera el nombre del ganador», sonríe Pierre-Yves Thouault.

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