El poder del imperio Sky

La formación del Sky, en la etapa de ayer, un engranaje para proteger el liderazgo de Froome. :: afp/
La formación del Sky, en la etapa de ayer, un engranaje para proteger el liderazgo de Froome. :: afp

El equipo británico, que rodea a Froome de campeones del mundo y de los mejores escaladores, parece invencible

J. GÓMEZ PEÑA LE PUY-EN-VELAY.

«Me he entrenado para trabajar con la lógica, no con la emoción». Dave Brailsford es más que el creador del Sky. Es un conquistador. Desde las Islas Británicas, que eran anecdóticas en el pelotón, ha invadido el Tour y ha cambiado el ciclismo. La lógica por encima de la emoción. En Gran Bretaña el ciclismo nace en el velódromo. A Brailsford le encargaron recolectar medallas en los Juegos Olímpicos. Le dieron un par de millones de euros con el patrocinio de la Lotería nacional. Le tocó el gordo. Sus ciclistas arrasaron en Pekín 2008 y Londres 2012. En ese camino se cruzó otro reto. Brailsford lo había anunciado en 2010, cuando edificó el Sky. «Un británico ganara el Tour en cinco años». Lo hizo antes. Agarró a Wiggins, el mejor del mundo en la prueba de 4 kilómetros en pista y lo transformó en el mejor en una carrera de 21 etapas en el Tour de 2012. Luego vinieron los tres de Froome, que ahora es líder del que puede ser el cuarto. Froome cuenta con una arma que nadie tiene: el Sky, el equipo que tritura.

Con más de 30 millones de presupuesto casi dobla al segundo conjunto del World Tour. Y así tiene la plantilla más poderosa. Sus gregarios en este Tour son líderes en su especialidad. El Sky ha elegido las piezas perfectas del engranaje que protege a Froome hasta París. Para el inicio de cada etapa dispone de dos tanques: el británico Luke Rowe y el alemán Christian Knees. Rowe, de Cardiff, es otro producto del programa olímpico de su país. Su origen está en el velódromo. Fue subcampeón europeo sub'23 en scratch y pareja de Geraint Thomas en madison. Se ha vuelto un buen clasicómano: quinto en el Tour de Flandes y octavo en la París-Roubaix. El germano Knees, excampeón de su país, le ayuda a rodar en cabeza durante los 100 o 120 primeros kilómetros. Su ritmo es tal que nadie osa desafiar al Sky. Se encargan de iniciar la erosión de los rivales.

La gran cilindrada

Tras Rowe y Knees viene el bielorruso Kiryienka. La gran cilindrada. Campeón del mundo de contrarreloj y de pista. Tres triunfos de etapa en el Giro y uno en la Vuelta. Es un superviviente. Para hacerse hueco en la élite se ofreció por carta a Oleg Tinkov, que entonces dirigía su propio equipo. Al magnate le gustó el atrevimiento y le invitó a una concentración. Se ganó el puesto. De ahí subió al Movistar. Empezó a ganar dinero y no olvidó su origen: cada año viajaba en coche hasta su hogar, 3.500 kilómetros al volante, para llevarles de todo. Kiryienka sabe trabajar para los demás. Es una pieza clave en carreteras quebradas.

Y si el asfalto se pone cuesta arriba aparecen Sergio Henao y Mikel Nieve. El colombiano tiene fondo para ganar la Vuelta a Colombia y la París-Niza, y explosividad para vencer en los muros de la Vuelta al País Vasco. En el Sky muchas veces le toca subir botellines. Como a Nieve. El navarro pedalea como un maratoniano. Cuanto más dura es la etapa, mejor. Parece incansable. Con ese ritmo machacón se ha llevado las etapas 'reinas' de la Vuelta y el Giro, donde ha sido el rey de la montaña. En este Tour, apenas hay una docena de corredores capaces de seguirle cuesta arriba. Ayer fue clave en la remontada de Froome.

Falta en ese tren blanco el galés Geraint Thomas, que se retiró por caída. Es otro vencedor de la París-Niza. Antes había almacenado dos oros olímpicos y tres en los mundiales de pista. Ni siquiera una baja como la suya se ha notado hasta ahora. Froome ha tenido a su disposición a dos elegidos: Michal Kwiatkowski y Mikel Landa. El polaco, antiguo rival de Sagan en las categorías inferiores, luce un palmarés enorme: campeón del mundo de ruta en Ponferrada 2014 y las Milán-San Remo y Amstel Gold Race.

En este Tour, Froome ha recurrido a él para todo: en la montaña por su fuerza, en los descensos por su pericia y para ganar la posición antes de entrar en repechos como el de Rodez, donde le quitó casi medio minuto a Aru y recuperó el liderato. Ayer, encima, 'Kwiato' le cedió su rueda trasera.

La última carta es Landa, a quien desde 2015 le viene pequeño el uniforme de gregario. En forma, es con Quintana el mejor escalador del mundo. Y tiene una visión apasionada de este deporte. A lo Contador. Le gusta hacer historia. Lo consiguió en el pasado Giro en los Dolomitas. No tenía previsto venir al Tour, pero cambió su calendario cuando el Sky se lo pidió para suplir a Poels, lesionado, y escudar a Froome.

Landa transportó al británico hasta la pared final de Peyragudes. Al día siguiente, con Contador como aliado, se fugó, se colocó quinto en la general y obligó a desgastarse a los rivales de su líder. «Tengo piernas, pero no galones», dijo el alavés en la meta. Así es. El Sky funciona al dictado de Brailsford. La lógica por encima de la emoción. La ecuación del gurú británico da como resultado el cuarto triunfo de Froome. Su victoria es la del modelo Sky. El imperio.

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