Landa espera y salva a Frome

Mikel Landa tira de Froome, que a la conclusión de la etapa agradeció la ayuda al corredor alavés. :: efe
Mikel Landa tira de Froome, que a la conclusión de la etapa agradeció la ayuda al corredor alavés. :: efe

El alavés demuestra su lealtad y remolca a su líder, que había sufrido una avería en el peor momento

J. GÓMEZ PEÑA LE PUY-EN-VELAY.

«Gracias, Mikel». Con esas dos palabras Chris Froome resume la etapa al rojo vivo del Macizo Central. Mientras el holandés Mollema sube al podio para recoger las flores del vencedor en Le Puy-en-Velay, Mikel, Mikel Landa, suda las últimas gotas que le quedan sobre el rodillo antes de buscar el alivio de la ducha. Dave Brailsford, el patrón del Sky, se le acerca. Le acaricia el lomo, le da la enhorabuena por haber salvado a Froome, por esperarle y remolcarle en la subida al muro de Peyra Taillade tras la avería más inoportuna. Le sonríe. Susurran un par de confidencias que no llegan al otro lado de la cinta, donde mira la prensa. Es curioso el devenir de Landa. No deja de esperar a distintos líderes y no dejan de tacharle de rebelde.

A Landa le acusan de ser tan bueno. De eso, de sobrarle clase, es culpable. Le frenaron en el Giro 2015 en favor de Aru. Obedeció entre lágrimas. Sacrificó el triunfo en aquella meta de Sestriere y le cedió al italiano la segunda plaza del podio en Milán. Tres meses después decapitó a Dumoulin en favor de Aru y le llevó de la mano hasta la victoria en la Vuelta. Aun así, le etiquetaron como insumiso. Eso le han llamado en este Tour. 'Francotirador', 'gregario salvaje'... Se dudaba de su lealtad porque tras arrastrar a Froome en la subida a Peyragudes no le sostuvo en la rampa final, donde la ayuda ya no sirve de nada. Es el debate que perseguía a Landa hasta que en esta decimoquinta etapa, mediado el puerto de Peyra Taillade, recibió la orden de su equipo. «Espera a Froome». Lo hizo. Sin pestañear. Le llevó hasta el grupo de los otros candidatos, olvidó su opciones personales y protegió a su líder hasta la meta. «Gracias, Mikel».

CLASIFICACIONES

Etapa
1. Mollema Bauke (Tfs) 4h41
47
2
Ulissi Diego (Uad) a 19
3
Gallopin Tony (Lts) a 19
13. Navarro Daniel (Cof) a 1
04
18. Mate Mardones Luis Angel (Cof) a 5
14
25. Martin Daniel (Qst) a 6
11
27. Yates Simon (Ors) a 6
25
28. Froome Christopher (Sky) a 6
25
29. Uran Rigoberto (Cdt) a 6
25
31. Aru Fabio (Ast) a 6
25
33. Bardet Romain (Alm) a 6
25
35. Landa Mikel (Sky) a 6
25
36. Contador Alberto (Tfs) a 6
25
37. Sicard Romain (Den) a 6
32
46. Quintana Nairo (Mov) a 10
19
47. Nieve Mikel (Sky) a 10
19
86. Erviti Imanol (Mov) a 18
00
87. Castroviejo Jonathan (Mov) a 18
00
99. Zubeldia Haimar (Tfs) a 20
39
175. Mc Lay Daniel (Foo) a 38
36
General
1. Froome Christopher (Sky) 64
40:21
2
Aru Fabio (Ast) a 18
3
Bardet Romain (Alm) a 23
4
Uran Rigoberto (Cdt) a 29
5. Martin Daniel (Qst) a 1
12
6. Landa Mikel (Sky) a 1
17
7. Yates Simon (Ors) a 2
02
8. Meintjes Louis (Uad) a 5
09
9. Contador Alberto (Tfs) a 5
37
10. Caruso Damiano (Bmc) a 6
05
11. Quintana Nairo (Mov) a 6
16
15. Nieve Mikel (Sky) a 14
52
General Montaña
Nombre Puntos
1
Barguil Warren (Sun) 116
General Puntos
Nombre Puntos
1
Kittel Marcel (Qst) 373

Aunque desde los Pirineos es el más poderoso en la montaña, Landa sabe que el elegido de su equipo es Froome. No es la primera vez que le ocurre. En 2015 perdió el Giro ante Contador porque su equipo entonces, el Astana, no creyó en él. «Ha ganado el mejor, no el más fuerte», declaró. Definición certera de lo que sucedió allí y de lo que puede pasar aquí. En este Tour vuelve a estar maniatado. Parece su destino. Al menos, Froome le agradece el sacrificio y la lealtad.

Volcanes en erupción

Se sabía que la etapa del Macizo iba a doler. Es una tierra arrugada, salpicada de volcanes apagados. Pero cada vez que los pisa el Tour entran en erupción. La cuesta de Naves de Aubrac metió la etapa en un microondas desde la salida. Quemaba. Lava sobre el asfalto. Ciclistas brincando de puntillas. Esa temperatura le va a Contador. Se apuntó a la guerrilla. El Sky aún le teme pese a los cinco minutos que pierde en la general. Ese temor talla el valor del madrileño. Nunca será un enemigo pequeño. Tuvo que renunciar para que el Sky abriera la espita y le soltara sedal a la fuga. En ella rodaban ciclistas tan armados como Mollema, Casuso, Roche, Barguil, Gallopin, Ulissi, Dani Navarro, Maté... La columna blanca del Sky no se preocupó. Era un vagón inofensivo.

Al trantán de sus fieles Rowe y Knees, Froome y los suyos tragaban kilómetros. El guion previsto. El Sky lo tiene todo calculado, menos el infortunio. No se puede medir. Y a veces suena como el radio roto de una rueda. Froome miró la trasera, blanda, inútil, inestable. Rozaba con el freno. Alarma. Era el peor momento, en el descenso justo antes de ingresar en el puerto de Peyra Taillade. En Vulcania. Fumarola. Llovía fuego sobre la etapa. De inmediato, el Ag2R de Bardet enchufó la carrera a un línea de alta tensión. Naesen, lengua fuera, aceleró y rozó con los hombros cada curva. El azar de ese pinchazo le había puesto al Ag2R el Tour en la mano. Quiso cerrar el puño y agarrarlo. En ese grupo iban todos, incluidos Landa y Contador. Todos salvo Froome. El Tour era una incógnita. Ahí, el imperio Sky mostró su poder. Se inició la operación socorro. Kwiatkowski le dio a Froome su rueda. Tira. Entre frenar y el cambio, perdió 45 segundos. Froome contra el mundo.

Pero con el Sky, 'cielo' en inglés, de su lado. Bendecido. Mikel Nieve le esperó. «A tope, Chris me ha dicho que a tope, que íbamos recortando», contó el navarro. Nieve, desencadenado, se echó a Froome al hombro en la subida. Pasaron a Quintana, vacío, demacrado. A Nieve los pulmones le reventaban el esternón. Lo dio todo. Hasta que reventó. Implosión. Había cumplido. El grupo estaba a una curva. Delante, nadie se movía. Ni Aru, ni Bardet, ni Urán parecían con aliento para rematar a Froome, que remontaba, que, incluso en aquel momento de crisis, se mostraba más fuerte que ellos. Sonó entonces la voz del Sky. Todopoderosa. «Mikel, espera a Chris». Landa trepaba casi silbando, cómodo. La montaña es su amiga. Si a alguien le sobraba energía era a él. Obvió su fuerza y se la entregó a Froome. Donación de talento. Esperó de inmediato y cargó con el británico hasta colocarle a la par del resto antes de que la cuesta se terminara. Le puso una tapa al volcán. El maillot amarillo estaba a salvo. Sólo Daniel Martin, ya en el descenso hasta la meta, les recortó 14 segundos. Landa congeló la erupción que quiso encender Bardet con la madera de una rueda rota.

El Sky es el botellín blanco del que bebe Froome. El británico, que a estas alturas de Tour parece una escultura de hueso, va a más. Era el plan. Ni un pinchazo tan inoportuno tiró al suelo los planes del equipo británico. Tiene al líder más sólido y a los mejores gregarios... Y tiene suerte: el único ciclista que parece a la altura de Froome corre a su servicio. «Gracias, Mikel».

Unos minutos por delante, Mollema elegía bien el momento de apretar el gatillo. Tanto tiempo como esperanza del ciclismo holandés, aquí vino al servicio de Contador. Las caídas del madrileño le han liberado. Lo aprovechó. Ni Ulissi, ni el combativo Barguil -el nuevo Virenque-, ni Roglic se entendieron para cogerle. Mollema disfrutó de su libertad. Landa no puede. No le pagan para ganar este Tour, sino para esperar a Froome y acunarle hasta París. Como para no agradecérselo.

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