«Hay que tener claro que por ganar dos carreras no eres la mejor del mundo»

La ciclista de Varea posa con su nuevo maillot, con la bandera nacional que la reconoce como campeona de España./DÍAZ URIEL
La ciclista de Varea posa con su nuevo maillot, con la bandera nacional que la reconoce como campeona de España. / DÍAZ URIEL
Sheyla Gutiérrez | Ciclista del Cylance Pro Cycling

La ciclista de Varea intentará mejorar los espectaculares logros del 2017 en una temporada que prevé ilusionante

Víctor Soto
VÍCTOR SOTOLogroño

Desde Varea al mundo. Sheyla Gutiérrez (Logroño, 1994) es la corredora española con más proyección del ciclismo profesional. En el 2017 se consagró con su triunfo en Le Samyn des Dames, una etapa del Giro, el Campeonato de España en ruta y decena y media de carreras en las que acabó entre las diez mejores. La ciclista del Cylance es futuro, pero también presente. Tanto que varios equipos han llamado a sus puertas, pero ha preferido mantenerse enrolada en el equipo norteamericano que le dio su primera gran oportunidad entre las mejores. «Tenía que devolverles la confianza que me dieron cuando no había ganado nada», asegura. Y es que cuando la de Varea no tiene los pies en los pedales los tiene bien afirmaditos en el suelo.

- Después de un año espectacular, ¿qué espera de la temporada que comienza ya en febrero?

- El 2017 ha sido el mejor año deportivo, de ensueño. Conseguir lo que logré con la clásica, con la etapa del Giro... no me lo podía haber imaginado. Son dos de las carreras con más prestigio pero las he logrado, aunque parezca imposible. He podido llegar hasta ahí y voy a trabajar para repetir. Pero no va a ser fácil.

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- ¿Con los triunfos ha aumentado su nivel de exigencia?

- Para mí ha sido abrir la puerta a saber lo que podía conseguir. Llevo trabajando muchos años de la manera más profesional posible pero sin saber dónde podía llegar. Tengo que seguir intentándolo y no exigirme menos. En cada carrera debo saber dónde estuvo mi sitio y pelearlo, en el sentido metafórico y en el literal: estar en el pelotón con las mejores del mundo. Las has vencido una vez, así que tienes que volver a intentarlo. Antes me sentía inferior aunque trabajaba igual o más que ellas, pero no estaba a ese nivel. Ahora, no.

- ¿Esos resultados se notan en el respeto del entorno?

- Me he ganado el hueco en mi equipo, el respeto de mis compañeros, del director, del staff y de los patrocinadores. Me ven como una chica que se esfuerza y tiene cualidades. Pero en el pelotón también lo he notado. Ahora soy una corredora a la que echarle el ojo porque si estoy rápida puedo dar un susto

- ¿Qué tienes marcado en rojo en el calendario?

- Quiero empezar con un pico de forma alto. El año pasado trabajé muchísimo pero desde el principio me encontré muy bien y esta temporada quiero estar igual o mejor. Espero dar un paso adelante en las clásicas. Después habrá un parón en mayo y aprovecharé para prepararme muy fuerte para la Bira. Este año se estrena como World Tour y sería muy bonito correr en el País Vasco, cerca de mi casa. Y también intentaré mejorar en la crono del Campeonato de España y revalidar el maillot en línea.

- Al ciclismo femenino cada vez se acercan más las grandes pruebas, las grandes marcas... ¿Cree que están consiguiendo llegar al foco de atención?

- Sí, y creo que es porque nosotras hemos demostrado que tenemos un nivel y nos merecemos un respeto y un mínimo de condiciones. Por ejemplo, en La Course, Van Vleuten tenía en el Col del Izoard tiempos parecidos a los de Bardet. Incluso en el Mundial, Cavendish reconoció que la carrera más entretenida fue la de élite femenina porque hay menos estrategia, hay escapadas, abanicos... Es más impredecible y loca. Eso se ve y las marcas están más interesadas.

- Una de las marcas que ha apostado por el ciclismo femenino es Movistar. ¿Estuvo tentada de fichar por el equipo?

- Personalmente estoy muy ligada al proyecto porque conozco a Eusebio Unzúe y Jorge Sanz, el director, es mi entrenador. Pero el Movistar vino a mí en agosto cuando el Cylance contaba conmigo. No tenía ningún contrato, pero creí que debía devolverles la confianza que habían depositado en mí durante estos años, cuando no había conseguido nada. Además, necesito seguridad, no tener la incertidumbre de calendario, porque no son un equipo World Tour. Aquí tengo una estructura, algo sólido y unos métodos de trabajo. Pero su llegada es algo muy positivo. Y no será el único. Las marcas ven que somos un producto en auge.

Antonio Díaz Uriel

- Volviendo al 2017, ¿en algún momento se planteó frenar?

- El 2017 fue muy fácil desde diciembre hasta mayo: tenía energía, corría, me entrenaba, no me cansaba... Esa sensación de fortaleza física y mental, de sentirme feliz con mi trabajo, fue incomparable. Pero en mayo sufrí una caída en China y la enfermedad de mi tía [Begoña Ruiz Huidobro, presidente de la Federación Riojana de Ciclismo]. Fue un shock muy grande. Pensé que no me podía levantar. Al Campeonato de España no pensaba acudir porque no tenía fuerzas, pero mi tía me animó a entrenar muchísimo y conseguí llegar en buena forma al Giro de Italia y ganar el Nacional.

- ¿Qué le va a pedir su equipo esta temporada?

- No es necesario que pida. Creo que, como persona y como ciclista, me exijo demasiado. Lo del 2017 ya es pasado, así que me toca trabajar igual de duro porque quiero darlo todo. El director y el equipo me piden estar fuertes en las clásicas, pero no me exigen resultados.

- De su primer año, de subir bidones, a ser líder. ¿Cuesta mucho mantener los pies en el suelo?

- Después de haber ganado Le Samyn o la etapa del Giro, he seguido trabajando para mis compañeras: para la escaladora, para la esprinter... En el Giro he llegado a pararme para estar con compañeras. Así que hay que tener claro que por ganar dos carreras no eres la mejor del mundo. Trabajas en un equipo y hay que seguir colaborando. Para mí es más difícil correr cuando ponen a alguna a trabajar para mí que cuando lo tengo que hacer yo.

- El año pasado una de sus espinitas fue el Mundial de Bergen. ¿Sueña con el maillot arcoíris?

- Es lo máximo que puedes conseguir. El año pasado era una de mis prioridades, pero el cuerpo no respondió. Este año es en Innsbruck (Austria) y es durísimo, con más de 3.000 metros de desnivel. Siendo realista, yo no estoy con las mejores escaladoras del mundo, pero veremos cómo evoluciona esta temporada.

- ¿Cómo se puede mejorar? ¿Es sólo cuestión de entrenamiento?

- Es entrenamiento, pero todo lleva sus fases. Wiggins pasó de ser un 'pistard' a un gran escalador. Yo tengo 24 años, no tengo ni el cuerpo hecho, y no me voy a plantear toda la temporada como preparación para ser una gran escaladora en septiembre, porque no se puede modificar tan rápido. Pero se puede entrenar. Van Vleuten no era de las mejores escaladoras, pero a base de trabajo y centrándose, lo ha logrado. No es mi prioridad porque soy una corredora rápida, que puede ganar en grupos, pasar la media montaña... Y quiero potenciar eso.

- ¿Y volver a probar con la pista?

- Me apetece muchísimo pero no veo el hueco. A nivel técnico y a nivel físico necesitas tiempo.

- ¿Cuál es su deseo para el 2018?

- Volver a tener las sensaciones del año pasado sobre el pavés. Sentirme poderosa. Quería hacer algo y lo lograba; quería pasar la primera por un tramo, y lo conseguía; quería atacar en el siguiente muro y lo hacía. Me sentía parte del juego. El pavés es tan duro como pasar un puerto y el momento previo es tensísimo: carreteras estrechas, 200 corredoras, agua, curvas... sabes que tienes que llegar entre las cinco primeras y eso es pura adrenalina.

- Usted es una ciclista que sufre asma desde niña. ¿Cómo ha vivido el positivo de Chris Froome por salbutamol, el compuesto que se utiliza para luchar contra el asma?

- Me parece que cuando un médico te receta un medicamento, tienes que consultar hasta qué límite lo puedes tomar. Y si sobrepasas ese límite, es un positivo, un delito. Para mí, sobrepasar el límite de Ventolín es una locura porque hay que tomar muchísima cantidad. Con la mitad de la mitad del límite permitido, no me encuentro bien. Te dan muchas taquicardias.

- ¿Ha tenido que dejar de competir por el asma?

- Por desgracia, en muchas ocasiones me han tenido que hospitalizar después de carrera porque casi llegaba muerta. Para reanimarme tenían que meterme adrenalina, corticoides... Es necesario porque te está salvando la vida, pero durante quince días no puedes competir.

- ¿Le parece que en el pelotón hay demasiados 'asmáticos', que habría que diferenciar de los verdaderos enfermos?

- Me da rabia porque soy una auténtica asmática y nunca he visto a nadie, a ningún ciclista masculino ni femenino, con un ataque de asma como los que me dan a mí. Me da rabia que me diga alguien: 'Hoy he tenido alergia o me ha dado asma'. Cuando a mí me pasa, no puedo ni respirar.

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