VUELTA A LA RIOJA

La Rioja se queda sin su vuelta ciclista

Miguel Indurain, primero por la izquierda, en el podio con el equipo Banesto el año que ganó la Vuelta a La Rioja (1995). :: l.r./
Miguel Indurain, primero por la izquierda, en el podio con el equipo Banesto el año que ganó la Vuelta a La Rioja (1995). :: l.r.

El Club Ciclista Logroñés suspende la ronda por motivos económicos, pero ya trabaja en la del próximo año Ocaña, Indurain, Jalabert y Olano son algunos de los ilustres ganadores de la carrera

ELOY MADORRÁN

logroño. De Albert Sant (1957) a Rory Sutherland (2017), la Vuelta Ciclista a La Rioja ha ido sumando nombres a su palmarés mientras menguaba poco a poco, año a año, pedalada a pedalada. Un decaer progresivo a pesar de la ilusión del Club Ciclista Logroñés, administraciones y aficionados al ciclismo. Así, hasta el último comunicado remitido ayer en el que se hacía pública la triste noticia: «Desde el Club Ciclista Logroñés lamentamos informar que pese al esfuerzo realizado para que la Vuelta Ciclista a La Rioja volviera a recorrer este año las carreteras que le dan nombre, hemos decidido suspender la 58ª edición, a disputar el próximo 1 de abril, así como sus actividades paralelas». Malos tiempos para el ciclismo.

Desde el club organizador se espera que se trata de un paréntesis, no de un adiós. «Estamos seguros y trabajaremos para ello, de que la Vuelta a La Rioja regresará en 2019».

«Los gastos nos han comido. Los ingresos los teníamos controlados, pero los gastos nos han comido. Dos equipos, Burgos BH y Murias, han subido de categoría, digamos que de tercera a primera división, y para contratarlos hay que pagar más, eso está estipulado por la Unión Ciclista Internacional (UCI) y ahí no tenemos margen de negociación», explica David Sánchez, presidente del Club Ciclista Logroñés. «A esto hay que añadir -prosigue- que en España hay otros dos nuevos equipos en categoría Continental, que son la Fundación Alberto Contador y el Fundación Euskadi. Así que los gastos no es que se hayan duplicado, es que se han multiplicado».

La Vuelta Ciclista a La Rioja nació como una prueba de tres días y con ese formato aguantó los envites de las crisis, falta de patrocinadores, etc. En aquellos años, ilustres como Luis Ocaña (1969), Marino Lejarreta (1982), Laurent Jalabert (1993), José María Jiménez (1994-1997), Miguel Indurain (1995), Abraham Olano (1998) o el riojano Javier Pascual (2005) entre otros.

A partir de 1996, la Vuelta a La Rioja cambió de hoja en el calendario. La prueba abandonó la proximidad de San Mateo y se instaló en abril. Había que evitar la coincidencia con la Vuelta a España.

En el año 2009 llegó el primer golpe. No mortal, pero sí duro de encajar. La economía obligaba y la vuelta menguó: de tres días pasó a uno. Formato clásica. Todo más reducido, menos visibilidad mediática, pero se garantizaba la continuidad. Y con el formato de un día ha aguantado hasta el pasado año.

David Sánchez reconoce que tomar la decisión de suspender la Vuelta Ciclista a La Rioja «ha sido muy duro». «Hemos estado unos días tocados, pero ya estamos trabajando en la vuelta del año que viene», confirma el presidente del Club Ciclista Logroñés.

En el club lo tienen claro, toca mirar al futuro, sin lamentaciones ni complejos. «Cogemos aire, replanteamos la Vuelta Ciclista a La Rioja y hacemos una nueva propuesta desde cero: que apasione a todos, tanto administración como patrocinadores privados, y que podamos salir el próximo año», argumenta Sánchez.

Álvaro Robredo es el único riojano ciclista profesional de carretera. Hasta en cuatro ocasiones participó el de Ezcaray en la Vuelta a La Rioja. «Esperemos que sea un parón, porque La Rioja se merece una vuelta. Yo apuesto por una de tres días porque casi sale igual económicamente. El pago fuerte es el primer día para pagar la participación de los equipos y en una ronda de tres días habría más opciones de conseguir patrocinadores», explica.

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