Pelotón contra el cáncer

El pelotón de ciclistas riojanos junto a los moteros y miembros de la AECC en Ferrol, al concluir el reto. :: L.R./
El pelotón de ciclistas riojanos junto a los moteros y miembros de la AECC en Ferrol, al concluir el reto. :: L.R.

Seis ciclistas riojanos pedalean durante 650 kilómetros en tres días desde Logroño a Ferrol para recaudar fondos para la AECC

DIEGO MARÍN A.

Ni los profesionales completan etapas tan exigentes. Un pelotón de seis ciclistas riojanos partió el viernes desde Logroño y llegó el domingo a Ferrol después de pedalear durante 650 kilómetros y completar 5.775 metros de desnivel positivo, recorrido dividido en tres jornadas, la menor de 179 kilómetros y 1.875 metros de desnivel. Víctor López Freire, David Alonso Hernando, Jesús Delgado Pérez, Fernando Ijalba Barrasa, Emilio Ruiz Aguirre Ruiz e Ignacio Lezkano González formaron ese heroico pelotón, acompañados en todo momento por la esposa del primero, Marta Frade Bello, conduciendo un vehículo de apoyo, y en la primera etapa, hasta Sahagún (León), también en bicicleta junto a Eduardo Santolaya Pascual, Óscar Porres Gómez y Samuel García Fierro.

«El objetivo era recaudar 5.000 euros para la Asociación de Lucha Contra el Cáncer de Ferrol, puesto que mi esposa es de allí (los dos somos gallegos aunque trabajamos en Logroño), algo ambicioso y difícil, pero queríamos esforzarnos al máximo porque la causa lo merece, así que, aunque hemos llegado a 3.852 euros, no lo lamentamos sino que lo damos por cumplido», declara Víctor López.

Para añadir más épica al reto, la segunda y tercera etapa sufrieron un auténtico aguacero. «Siempre cuentas con que puede llover, pero eres optimista...», apunta. Pero en la primera etapa llovió durante todo el camino (cubrieron 240 kilómetros en 8,5 horas); en la segunda (230 y 8 horas), diluvió hasta que pasaron León y fue la más dura porque acabaron en el puerto de Piedrafita (Lugo); y en la tercera (casi 7 horas) pudieron disfrutar más juntos porque, aunque estaba nublado, no llovió, y fueron acompañados por unas motos desde Betanzos.

La lluvia se sumó a la aventura de los ciclistas, que lograron recaudar 3.852 euros

La hazaña, desde luego, y al margen de lo solidario, es de las que no se olvidan. «Estamos muy contentos y satisfechos porque es una experiencia que merecía la pena. Y el trabajo de mi mujer, acompañándonos y cuidándonos, casi tiene más mérito que el nuestro», concluye Víctor.

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