«Mi familia me apoya, pero no creía que pudiera vivir del ciclismo»

Vlad Dascalu durante la carrera en Nove Mesto, en República Checa. 
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Vlad Dascalu durante la carrera en Nove Mesto, en República Checa. :: jsphoto

Vlad Dascalu Ciclista del Brújula Bike Racing TeamEl rumano afincado en Entrena ganó en la República Checa su primera Copa del Mundo Sub'23 y confía en seguir mejorando y aprendiendo

VÍCTOR SOTO LOGROÑO.

Vlad Dascalu llegó de Rumanía a Entrena con ocho años de edad. Trece años después, tras haber recorrido una y mil veces los caminos de su localidad y de toda la geografía riojana, sus pedaleo empieza a ser respetado a nivel internacional. El pasado fin de semana logró el triunfo en la Copa del Mundo Sub'23 disputada en Nove Mesto (República Checa). Su primer gran triunfo internacional es, para él, un solo paso más en una carrera deportiva que se promete brillante. Con Carlos Coloma, uno de sus mentores, en lo más alto, Dascalu está dispuesto a coger el testigo y seguir añadiendo éxitos al ciclismo de montaña de La Rioja. Y todo este futuro con algún año más en la categoría.

- ¿Cómo recuerda la carrera de Nove Mesto?

- Llegaba con muy buenas sensaciones, después de trabajar mucho. Estaba bien, pero no sabía si iba a sonar la campana. Fue todo genial, aunque sufrí un par de fallos en la cadena que me obligaron a echar pie a tierra dos veces. Pero no me puse nervioso. Incluso cuando perdí al grupo de cabeza, en las últimas vueltas, sabía que estaba muy bien. Pude engancharme a ellos, probé a irme solo, no pude y, cuando lo intenté por segunda vez, vi que abría hueco y lo di todo.

«Para la bicicleta hay que tener mucho control, pero con un punto de locura» «Es casi imposible ir a Tokio con España por aquello de la burocracia. Sería para el año 2024» «No me obsesionan los resultados, pero quiero hacer algo grande. La máxima presión es la mía»

- ¿Qué pensaba en esa última vuelta, camino de la meta?

- Sólo pensaba en la cadena, en que no me pasase nada. Fui con mucha cabeza para no caerme y para que no se me saliese más.

- ¿Esperaba el triunfo?

- Tenía buenas sensaciones con el circuito y sabía que tenía opciones, pero las dos primeras pruebas de la Copa del Mundo no me había salido bien. En Sudáfrica, pasé del frío al calor y las piernas no me respondieron. En Alemania, llovió mucho y me caí unas cuantas veces. Pero en la República Checa fue todo perfecto.

- Ahora, ¿cuáles son sus objetivos?

- El objetivo principal son las pruebas de la Copa del Mundo y luego, el Europeo y el Mundial, además de consolidar el título de campeón de Rumanía. Y empezar a sumar puntos para Tokio 2020. Aunque, de momento, Rumanía no tiene plaza porque sólo la consiguen los primeros 21 países del ranking. Puntúan tres ciclistas y, por ahora, faltan compañeros que puntúen.

- ¿Podría competir en Tokio con España?

- Es muy complicado y casi imposible, porque los trámites tardan más de un año y, cuando cambias de nacionalidad, creo que tienes que estar dos años esperando para competir con la nueva selección, así que sería para los siguientes Juegos.

- ¿Le gustaría ser español?

- De momento tengo permiso de residencia desde pequeño. Llevo más de media vida aquí y me gustaría tener la doble nacionalidad, pero Rumanía no lo permite. Mis planes son quedarme a vivir en España, junto a mi familia. Pero en Rumanía tienen un gran interés en que mantenga la nacionalidad porque estoy consiguiendo lo que nadie había logrado.

- El mundo de la bicicleta es complicado. ¿Le ha costado mucho llegar arriba?

- Es difícil conseguir patrocinadores. Hay que tener buenos resultados, manejarte en las redes sociales... En Júnior tuve que tirar más de mis recursos, pero desde que soy Sub'23 opto a una vida más profesional.

- ¿Qué le decía su familia cuando estaba todo el día con la bicicleta de arriba abajo? ¿Le pidieron que lo dejara y que estudiara o trabajara?

- Mi familia siempre me ha apoyado y me ha dejado libertad. Pero no creía que pudiera vivir del ciclismo. He podido elegir, gracias a ellos, que nunca me han prohibido montar en bicicleta. Ahora me siento un privilegiado por poder vivir del ciclismo a mi edad y lo valoro mucho.

-¿Cómo vivieron ellos el triunfo?

- Muy emocionados. Ha sido una sorpresa para ellos. Pero todos están muy contentos, felices.

- Desde hace un tiempo se entrena con Carlos Coloma. ¿Qué le aporta?

- Sí, desde finales del año pasado. Con Carlos, Barru, Rocío... Es una maravilla. Te ayuda mucho tener un compañero como Carlos para entrenar, para mejorar la técnica... Además, tiene toda la sabiduría después de tantas Copas del Mundo y estoy disfrutando con su forma de trabajo.

- ¿Es de los que se exige mucho?

- La máxima presión es la mía propia. No me he obsesionado nunca con los resultados, pero siempre he querido seguir aprendiendo para hacer algo grande. Y siempre pensando en mejorar.

- Usted empezó con un grupo de amigos en descenso, ¿por qué se pasó al 'cross country'?

- Marco Sufrategui nos llevó a entrenar con 13 años y empecé a mejorar y a hacer carreras. Conseguí buenos puestos y se me daba bien, pero era peligroso. Empecé con la bicicleta de montaña porque me gustaba y también empecé a lograr podios cuando aún no entrenaba, sino que salía por afición.

- ¿Hay que estar un poco loco para correr en bicicleta?

- Creo que hay que tener mucho control, pero con un punto de locura. Pero, sobre todo, practicar y controlar la bici.

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